Cultura
Sábado 16 de julio de 2011 - 12:00 AM

Me tocó ser profesor... me tocó ser artista

"Mi vida de una u otra manera siempre ha estado cercana al mundo de la fotografía y empieza desde mi niñez, cuando mis referentes lúdicos eran los chasises de las películas, una que otra cámara desechada e, incluso, hasta se había convertido en oficio, puesto que mi papá que era dueño de un estudio fotográfico.

Saúl Meza Arenas.(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
Saúl Meza Arenas.(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: MAURICIO OLAYA CORZO

 Me enviaba a comprar las sustancias y demás suministros al almacén de fotografía 'Gavassa".

"Me tocó ser fotógrafo porque mi destino me relacionó con el medio, y aunque mi profesión era el campo de la ingeniería metalúrgica, pareciera el camino para desprenderme de esta línea; allí también me tocó entreverme con las cámaras, quizás en un área muy técnica relacionada con la microfotografía y los rayos gamma o 'X', pero finalmente, con la misma  herramienta con la que hoy busco indagar en el mundo de la creación artística y esencialmente estética".

Es el deber ser y el deber hacer las bases mismas de la sabiduría, que Saúl sintetiza en ese "tocarle"; el mismo camino que lo llevó a comienzos de los 80 a interesarse por el tema de la memoria visual de la ciudad y que hoy lo convierten en vigía de uno de los más importantes archivos fotográficos urbanos de Bucaramanga, al recibir de un allegado una valiosa colección de fotografías originales de finales del siglo XIX y comienzos del XX, la mayoría de ellas, de autoría del fotógrafo italiano Quintilio Gavassa Minelli. "Al tener este tesoro en mis manos, la lógica me llevó a buscar a sus depositarios naturales, la familia Gavassa, y, en especial, a Edmundo, nieto de don Quintilio, quien en su calidad de periodista dio lugar a una serie de libros que recogieron la memoria visual de nuestra ciudad. Por su intermediación terminé relacionándome con otras personas comprometidas con el tema, como Marina de Cala, Gilma Azuero y el doctor Alfonso Gómez Gómez, y así llegué a la Unab y a la facultad".

Ser artista
Cuando se habla con un profesor de la trayectoria de Saúl Meza, se abre con propiedad la posibilidad de preguntar acerca de la infinita inquietud sobre si la fotografía se puede aprender o, como en el arte, se nace con ella en el alma y en la destreza de la mano: "Es complejo, porque, de hecho, son ambas cosas; se puede enseñar la técnica, se pueden dar luces sobre la composición, se puede guiar una línea estética, pero es complejo llevar de la mano a alguien para que se vuelva en todo el sentido de la palabra un fotógrafo".

Así de sencillo, resuelve el tema y, de paso, remite a su experiencia personal, cuando alcanzó uno de los galardones más preciados por los fotógrafos, el Premio Nacional de Fotografía en el XIII Salón Bienal Colombiano de la Fotografía: "Yo venía de indagar el tema de los llamados estoraques; había explorado los de Ocaña y los de Girón. En principio, siempre en torno al paisaje; luego, me llegó la idea de incluir dentro de ese paisaje el cuerpo humano, pero, la verdad, no encontraba la fórmula para hacerlo sin caer en el estereotipo del desnudo por el desnudo y entonces, gracias al tesón de una muy querida alumna de la Unab, Patricia Caballero, llegó la solución. Ella planteó la alternativa de la arcilla; se hizo cargo de buscar los modelos y, sinceramente, a mí me tocó la fácil, que era integrar los elementos terrígenos con los cuerpos y fundirlos en un abrazo esencialmente estético en torno a esos gigantes de piedra cambiantes al capricho del agua y los vientos".

Detenemos la mirada entonces en algunos de los trabajos realizados por el artista: las hojas y los cuerpos disueltos en el desenfoco de la imagen, los volúmenes naturales de la modelo en comparación con la obra del alfarero, el paisaje dividido en dípticos y trípticos donde un desnudo resuelve parte del paisaje. ¿Por qué el desnudo en su obra? "Muchos me encasillan dentro del desnudo, un tema que -no puedo negar- me agrada, pero que sinceramente es lo que menos he realizado como fotógrafo y lo que más me ha dado nombre como artista. Yo me siento esencialmente cercano a la fotografía naturalista, al paisaje, y creo que de una u otra manera he encontrado que el volumen del cuerpo es en sí mismo un paisaje".

Así que si usted, amable lector, alguna vez llega a tener la oportunidad de recibir las lecciones de fotografía de parte del profesor Meza, no permita quelas largas secciones de historia alrededor de Niepce, Daguerre, Fox Talbot, Cartier Bresson, Melitón García, Man Ray, Ansel Adams y centenares de nombres y fechas más que componen los capítulos iniciales del aprendizaje sean un motivo para desisitir: la historia y el estudio de las miradas de los grandes maestros es una metodología muy eficaz. Un consejo entonces: persista en el intento, pues con seguridad, al final del camino, se va a encontrar con el profesor que le tocó ser un artista y aprenderá a hacer fotografías con arte.

Culonas(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
Culonas(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)

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Estoraques(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
Estoraques(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)

Publicado por: MAURICIO OLAYA CORZO

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