A veintitrés años de conformarse como dueto, y a quince de ganar el Gran Premio Mono Núñez en la modalidad vocal, los Hermanos López reciben un homenaje del Festivalito Ruitoqueño de música colombiana en su vigésima segunda edición.

Publicado por: Puno Ardila Amaya
Los Hermanos López significan la fortaleza de la tradición de nuestra música. Y no se trata solo de Angelmiro y Domingo, ni de su ramillete familiar, conformado por don Domingo, doña Rosario y los hermanos –seis hombres y seis mujeres–, sino de ese clan comarcano que ha marcado la pauta en la definición de los valores de nuestra identidad, de la que hace parte una lista exquisita que incluye, entre otros grandes artistas regionales, al fallecido Aquileo Téllez, a Carlos Manrique, a Álvaro Navarro y al mismo Pedro Nel Martínez, insignia e institución de nuestro tiple colombiano.
El camino
La historia comienza cuando don Domingo, el papá de los López, y su hermano Manuel amenizaban hasta la medianoche en las fondas santandereanas, con chicha, requinto y tiple, los descansos de sus cientos de compañeros de arriería; y después, don Domingo y doña Rosario, con esos mismos instrumentos, ejecutaban las piezas de baile para su media docena de parejas en las fiestas familiares en Charalá. Luego vinieron un grupo memorable en la provincia, ‘Alma Comunera’, el dueto, de Angelmiro y Evaristo, y, finalmente, con Angelmiro y Domingo. Posteriormente, Carlos Prada, suegro de Domingo, fue invitado al dueto por una sugerencia técnica de Funmúsica: “La idea era incorporar una guitarra o un bajo, y ellos estimaron que fuera yo, y me dieron ese privilegio. Iba con el bajo, pero en Ginebra se cambió la propuesta y se metió la guitarra, porque además el bajo chillaba con el atuendo. Fue un acierto”.
La escuela de los Martínez
Es notoria la influencia que en Angelmiro y Domingo tienen los Hermanos Martínez. Es la continuidad de una escuela importante, por el cuidado en la técnica musical, referida a las voces, una melódica afinada y limpia y una armónica complementaria y recursiva, y las posibilidades admirables de la guitarra y del tiple, particularmente de este, que vuelve protagónica su ejecución por su marcada diferencia frente a otras regiones del país, con un estilo notable y característico de nuestra región.
“No son solo Angelmiro y Domingo, sino ese clan comarcano que ha marcado la pauta en la definición de los valores de nuestra identidad, de la que hace parte una lista exquisita de grandes artistas regionales…”
Preguntas y respuestas
¿Por qué se han ausentado de los escenarios competitivos?
“Generalmente, uno teme por la posibilidad de perder –confiesa Angelmiro–; uno no quisiera perder después de haber ganado el Gran Premio Mono Núñez. Yo soy franco; pienso que sería exponernos después de haber ganado lo más importante”. “Bueno, Carmen y Milva perdieron en otro concurso, después de haber ganado en Ginegra –replica Domingo–, pero lo más importante es que enfrentarse a un concurso es tensionante; yo me subo, literalmente, ‘cagado del susto’. Cuando canto con Angelmiro, debo sostener la mitad del trabajo; en cambio, por ejemplo, cuando me subo al escenario con Los Muchos, para mí es una gozadera, no porque pueda permitir que se baje la calidad, sino porque la propuesta misma del grupo da la opción de estar relajado, y definitivamente es diferente un grupo de una docena a uno de dos, porque con este se nota cualquier desfase”.
¿Cómo recuerdan la proclamación del Gran Premio Mono Núñez?
La emoción fue muy grande –dice Carlos Prada–. En ese momento, pensé en mi hijo Carlos Alberto, y deseé que hubiera estado vivo para que compartiera esa alegría conmigo, y lloré porque quise que hubiera estado allá ese día y me hubiera acompañado”. “Fíjese que nosotros no queríamos ir –cuenta Domingo–, y fue tanta la rogadera de Orlando Serrano y de Puno Ardila, que fuimos y, vea, nos ganamos el gran premio. Ni siquiera habíamos definido las canciones, porque el programa lo armaron y lo bautizaron ellos la noche anterior a la eliminatoria, y allá fue tanta la tensión que yo me enfermé, y tuve que irme a dormir, y como a las dos de la mañana, Pedro Pablo Rincón llegó a tumbar la puerta y a llevarme corriendo, pero ya se había entregado el premio. Amanecimos cantando con David Puerta, hasta que nos confundieron con los carrancios de año viejo”. “Yo sí me metí media de aguardiente para subirme al escenario –cuenta Angelmiro–, y disfruté del momento, y recibí el premio acompañado por la delegación de Bogotá, encabezada por Horacio Barbosa. Es que sentir uno ese retumbón de aplausos con la presentación, y todo el apoyo de las delegaciones de Antioquia, Santander, Boyacá y Bogotá haciéndole barra a uno…”.
Se piensa que los López ganaron, pero que los escenarios perdieron. ¿El logro para ustedes no fue una pérdida para la música colombiana?
“Nosotros seguimos vigentes. En realidad, los que perdieron fueron la banca y la refrigeración, en que trabajaban Domingo y Angelmiro, porque ellos desde entonces se han dedicado casi completamente a su oficio en la música. Los López permanecen en el trabajo musical, y son invitados a menudo a los concursos, pero no como participantes. El dueto se mantiene constantemente trabajando temas y grabando”, afirma Carlos Prada.
Ustedes reciben hoy el homenaje del Festivalito Ruitoqueño…
“El Festivalito ha alcanzado una categoría muy alta, y por allí desfilan los mejores grupos de Colombia, de modo que para nosotros es muy grande este reconocimiento, muy significativo y honroso, si tanta gente hace cola para presentarse allí. Hay mucha gente que está más pendiente del Festivalito que de otros certámenes en el país. Para nosotros es un honor ser homenajeados en el Festivalito, que tiene definitivamente su magia; mire, por ejemplo, el caso del maestro Velosa, que sin duda tiene su carácter: vino invitado, y se fue encantado. El Festivalito Ruitoqueño es una ventana para la música colombiana, que tiene proyección en el mundo entero”.
“Para nosotros es un honor ser homenajeados en el Festivalito, que tiene definitivamente su magia; mire, por ejemplo, el caso del maestro Velosa: vino invitado, y se fue encantado”.
XXII Festivalito Ruitoqueño de música colombiana Programación general
Sábado 19 y domingo 20 de mayo de 2012
10:00 a.m. El Festivalito en el Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga. Grupo folclórico Cueros y Chontas de Tumaco, Nariño.
10:00 a.m. El Festivalito en el Centro Cultural del Oriente Colombiano. Conferencia ‘Los caminos del tiple’, con el maestro David Puerta Zuluaga.
Conciertos de abono en la finca Villa Leo
Sábado 19 2:30 p.m. Segunda ronda de intérpretes
Domingo 20 2:30 p.m. Tercera ronda de intérpretes













