miércoles 29 de mayo de 2019 - 5:27 PM

Así se vivió en Bucaramanga el concierto de Rata Blanca

Quienes llevan y sienten el rock en el alma saben que el día en que verán a su banda favorita en concierto, no es uno cualquiera. Es como un ‘festivo metalero’.
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Desde que se abren los ojos al rayar el alba, se siente esa emoción inexplicable. Incluso para meterse al baño se busca la ‘playlist’ que se anhela escuchar en el evento y se sueña con cantar cada tema a pulmón pleno. Se espera con ansias la hora del show. Se busca la camiseta perfecta, los tenis más cómodos y se sale a la calle más feliz que niño estrenando juguete.

Así pasó con los más de 700 fanáticos que vieron el martes a la banda argentina de Heavy Metal, Rata Blanca. El auditorio de la UIS, Luis A Calvo, fue el escenario que uno a uno los vio llegar. Muchos con esa sonrisa, las manos heladas, el vacío en el estómago y los ojos iluminados de dicha. Los ‘parches’ de amigos se reunían muy temprano porque eran infaltables ‘las polas’ antes de ingresar.

Así se vivió en Bucaramanga el concierto de Rata Blanca

En la taquilla del auditorio, desde el mediodía, la gente llegaba a reclamar sus boletas. Respecto a este tema hubo muchos inconvenientes ya que para adquirirla se debía esperar un correo electrónico que daba el aval para tener la entrada física y todo el trámite causó trifulca. Muchos al final entraron con un papel y no con la boletería que se prometía. En redes sociales no faltaron las denuncias y el show empezó unas horas después de lo programado.

Sin embargo, de ‘los dolorosos’ llegaron ‘los gloriosos’. A las 9:00 de la noche las luces multicolor parpadeantes del escenario se encendieron y los primeros ‘riffs’ provocaron la euforia del público.

Adrián Barilari, el vocalista, salió corriendo con tal fuerza y energía que provocó piel erizada, lágrimas y nudos en la garganta a más de uno. Ya tiene casi 60 años de edad pero su estado físico es mejor que el de muchos jóvenes que allí coreaban, gritaban y saltaban.

Cada tema que tocaban era mejor que el anterior. El sonido fue impecable. La voz de Adrián Barilari se conserva como cuando inauguró la banda. Sus agudos son impresionantes y durante las casi dos horas de presentación, el mundo despareció. Solo era la banda y sus fanáticos.

Así se vivió en Bucaramanga el concierto de Rata Blanca

Los inconvenientes al entrar quedaron en el olvido y el sentimiento se hizo uno en el auditorio.

Abrieron con temas de su nuevo álbum Tormenta Eléctrica y fueron infaltables los clásicos como ‘Aún estás en mis sueños’, ‘Guerrero del Arco Iris’, ‘Mujer Amante’ y ‘La leyenda del hada y el mago’.

Al final la satisfacción brotaba por los poros. Los oídos retumbaban aún y muchos salieron con la garganta desgastada de tanto gritar.

El heavy metal no es muy popular, pero se siente como si fuera la banda sonora de la vida.

Un show increíble, público cansado pero feliz y el amor por el género mucho más fuerte que nunca.

¡Larga vida al rock and roll!

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