lunes 23 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Con un conversatorio La huella celebra sus 15 años

En cierta ocasión, cuando el maestro Julio César Rodríguez estaba en Pamplona recibiendo un reconocimiento como finalista del Salón de Artes Departamentales, de repente vio unos rastros en el suelo, unas huellas.
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El maestro debía cambiar el nombre de su taller de grabado, que en ese momento era Ñ, porque Internet comenzaba a ser relevante y esa letra, tan particular en nuestro idioma, no se usaba.

Al ver estas huellas en el maestro se encendió la idea: así se llamaría en adelante su taller.

Sin duda, en estos quince años, El taller de artes gráficas La Huella ha dejado esta marca imperecedera en el corazón de esta técnica artística en la ciudad.

Por razón de la pandemia, el maestro Rodríguez decidió suspender la exposición que había programado para celebrar los quince años del taller este 2020.

Sin embargo, siempre pendiente de los procesos artísticos regionales, Elena Arenas de Ortíz, Coordinadora Cultural del Centro Colombo Americano en Bucaramanga, convocó a La Huella a un conversatorio que le permitiera al públicos y los artistas tender un puente para conocer más sobre el grabado y sobre la importancia del taller para la región.

“Hemos querido entregarle nuevamente un renacer al grabado en la ciudad. Hay artistas que han pasado por mi taller, que han pasado por La Huella, y que se están destacando dentro del ámbito local, nacional e internacional”, cuenta el maestro Julio César Rodríguez.

El conversatorio se realizará mañana, 24 de noviembre, a través de Facebook Live en el perfil del Centro Colombo Americano de Bucaramanga.

Vanguardia habló con el maestro Julio César Rodríguez acerca del conversatorio y de la importancia de La Huella:

¿Cómo nace la idea del conversatorio?

“La idea del conversatorio surge por iniciativa del Centro Colombo Americano, que me ha apoyado durante los procesos de creación. En vista de que La Huella cumple 15 años, habíamos programado una disposición para este año que se convertiría en el punto inicial de una nueva fase: la exposición se convertiría en la Primera Bienal de grabado internacional para Colombia.

“En vista de los procesos de pandemia decidí a modo propio no hacer la exposición por respeto a los artistas, a los públicos y por toda la parafernalia que implicó el movimiento y los cambios tuvimos que hacer.

“Hace un par de semanas, la directora del Colombo Americano, Elena Arenas de Ortíz, me llamó y me dijo que cómo era posible que no fuéramos a hacer algo en especial para celebrar los 15 años de La Huella y me propuso hacer un conversatorio. Así fue como surgió la idea”.

¿Cómo empieza a funcionar La Huella?

“El taller de gráfica La Huella nace ante la carencia de formación profesional adecuada para la enseñanza de las técnicas tradicionales de grabado.

“La carrera de Bellas Artes cuando yo estudiaba en la UIS no logró cumplir mis expectativas, entonces salí a buscar quién me pudiera enseñar de manera correcta.

“Conocí al maestro José Antonio Suárez Londoño, muy importante la plástica nacional y quien me entrega la primera formación de tipo profesional junto con el taller La Estampa, de Medellín.

“Luego me voy a estudiar a la Universidad Nacional Autónoma de México una maestría en gráfica con énfasis en grabado y allí conozco grandes maestros que son los que me enseñan y empiezan a formar parte de mi proyecto, que es el rescate de las técnicas tradicionales.

“Después viajo a Chile y estoy en Valparaíso con el taller del maestro Roberto Acosta. Conozco también al maestro Iván Lecaros y a la maestra Virginia Maluk, así como a una serie de grabadores muy importantes.

“En Colombia conozco a otra serie de maestros importantes como Carlos Marín, César García y César Padilla, que me ayudan a consolidar ese proceso de formación.

“Entonces comienzo a consolidar lo que hasta ese momento era mi taller personal para sacarlo a la luz pública. Iniciando por el nombre de La Ñ, que era el taller inicial antes de que se convirtiera en La Huella”.

¿Cuál ha sido el legado de La Huella para Bucaramanga?

“Desde la carrera de Bellas Artes en la UIS hemos logrado hacer cosas muy importantes, como el rescate de una prensa histórica, su restauración y puesta punto.

“Formé muchos estudiantes en la carrera de Artes Plásticas relacionados con el proceso de la Gráfica y también, actualmente, me desempeño como docente en la Universidad de Investigación y Desarrollo la UDI, donde he formado hace más de 15 años a muchos estudiantes de diseño gráfico en las áreas de dibujo, ilustración y arte gráfico.

“De otra parte, he logrado traer para la ciudad a más de mil 500 artistas en 9 exposiciones en los últimos 15 años. En la Sala Macaregua de la UIS logré traer a 285 artistas de 35 nacionalidades y esto es un gran aporte para la cultura, para el arte santandereano que vuelve a hablar del grabado.

“Usted consigue hoy en las papelerías papel para grabado: eso no se conseguía antes. Nosotros, al principio, teníamos que traerlo del extranjero. En las exposiciones antes solamente se mostraba la pintura, el dibujo, la escultura. Ahora ya se encuentra el grabado en la ciudad y eso hace parte de las estrategias de masificación del grabado.

“De hecho, también tenemos talleres satélites, hijos de La Huella. En Málaga, el taller del maestro Héctor Largo Jaimes, que fue alumno mío y que crea su propio taller de grabado. También hemos representado al país en diversos eventos internacionales”.

Foto: Tomada del blog personal del maestro Julio César Rodríguez/VANGUARDIA

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