sábado 25 de octubre de 2008 - 6:07 AM

De la línea: la perfección Del color: el sentimiento

En la Casa del Libro Total continúan surgiendo las sorpresas, pues recorrer sus salones, mágicamente acondicionados para brindar al visitante una experiencia sensorial e informativa sin par, donde los conceptos museísticos y en especial el interés por preservar por un lado y darle vida a la memoria por el otro, se constituyen en la columna vertebral de este magno proyecto cultural.

Hablamos de sorpresas y la de hoy está relacionada con la obra del artista ocañero Martín Quintero Pacheco, que con sujeción al concepto que abraza el proyecto Libro Total de presentar durante los próximos 24 meses, una por mes, la obra de los pintores santandereanos ya fallecidos, se expone en sus cuatro salas hasta el 10 de noviembre.

Y es sorpresivo por dos razones consustanciales: la primera, por encontrarnos con una obra anónima, si se le quiere llamar así a esta amplia colección de óleos, acuarelas, dibujos y hasta tallas realizadas por este maestro, que en la memoria de la ciudad quedó grabado como uno de sus más dedicados profesores de arte.

Quintero Pacheco tuvo como principal referente estético la preciada habilidad para el dibujo y la plumilla, al punto de que para cualquier profano podría caber la posibilidad de relacionar uno de sus cuadros con una fotografía, pues, de hecho, el alto grado de fidelidad y la supremacía de su línea así lo podrían sugerir.

Lo sorprendente de esta muestra póstuma son sus pinturas al óleo, que bien han sido interpretadas por él, haciendo del pincel y de la espátula instrumentos de donde se derivan sus cantos a la naturaleza, pues este es el sentimiento que se capta observando los paisajes casi vivos que amenazan con salirse del marco de sus cuadros para arropar con su vívida nitidez al ya cautivo espectador.

Escuela y patrimonio

Cuando se revisan los anales de los procesos de formación escolar en la ciudad, se tienen entre sus principales referentes a  la Escuela Departamental de Arte, en la que figuras como Óscar Rodríguez Naranjo, Carlos Gómez Castro, Luis Humberto Delgado, Rafael Ardila Prada y Mario Hernández Prada dejaron su impronta en el trazo creativo de varias generaciones de artistas.

En una segunda instancia están las realizaciones que desde los claustros superiores de la universidad dieron otros artistas locales, como Mario Álvarez y Martín Quintero Pachecho, ambos activamente vinculados con las áreas de pintura y dibujo de varias facultades en la Universidad Industrial de Santander.

Igualmente, resulta imperdonable no citar los alcances de Quintero Pacheco en el campo periodístico, pues su magistral pluma estuvo cerca de esta casa periodística donde durante varias décadas ofreció sus servicios como caricaturista e ilustrador.

Intentando penetrar en el sentimiento y las motivaciones personales del artista, en un catálogo de una exposición realizada en Barrancabermeja, Quintero Pacheco, al tocar el tema de la heterogeneidad de sus estilos y técnicas, aseguraba que éstas eran producto de una tendencia universal por encontrar la fuente de la belleza en la realidad, de manera que, una vez pasadas por el tamiz del artista, llegaran al pueblo como un medio de satisfacer sus necesidades estéticas.

Queda pues la memoria estética de este maestro que muy aplicadamente recogió la también artista Yolanda Hazbón, que, en su calidad de curadora de la Casa del Libro Total, logró reunir una selección de 80 obras originales de este artista ocañero de nacimiento, pero bumangués de esencia y permanencia.

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