sábado 20 de marzo de 2010 - 10:00 AM

El arte en dos siglos de independencia

Padre e hijo reciben en el Mambo a los periodistas visitantes, y hablan con ellos, y responden preguntas, y los periodistas se extasían con la charla del padre, Tomás Llorens, profesor y ex director del Museo Thyssen Bornemisza de Madrid, un hombre con muchos conocimientos del arte, abogado, historiador del arte con especialización en estética, que se refiere a la importancia de las obras de arte como el fruto sublime de las culturas, y que su acercamiento a ellas es precisamente la oportunidad de acercarse a esas culturas en que fueron producidas; y habla también de la importancia del curador como puente entre las obras y el público, y confirma que la trascendencia de los pueblos está sostenida en el valor que se dé al arte y a la cultura.

Y su hijo, Boye Llorens, deja también boquiabiertos a los asistentes cuando se aproxima a las cifras de la exposición, especialmente en lo que se refiere a seguros; y habla del transporte: aislar los lienzos y transportarlos en sus bastidores, haciendo línea con la dirección del avión, envueltos en papel con ph neutro, y los marcos, por separado, todo en guacales (para ellos, simplemente ‘cajas’) 'a precio de oro', puesto que debe procurarse un avión para todas las obras en un solo viaje. Y el costo de las obras, si sólo el ‘Pantaleón’ de Goya puede estar por encima de los tres mil millones de pesos. Y son sesenta.  

 

A grandes trazos

La imaginación romántica

El retrato de Pantaleón Pérez de Nenín, un óleo pintado por Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828). Un retrato de Simón Bolívar, del venezolano Martín Tovar y Tovar (1827-1902).

De Raimundo de Madrazo (1841-1920), Retrato de una dama, y una tablilla, de Nicanor González (1864-1934).

Diez estampas de la serie Los caprichos de Goya.

Otro ejemplo costumbrista, las cuatro acuarelas de Pancho Fierro (1807-1879), de la Lima virreinal.

Dentro de este apartado, la pintura de paisaje con óleos singulares de Pablo Gonzalvo (1828-1896); La marina, de Ramón Martí i Alsina (1826-1894); tres buenos ejemplos de la escuela chilena, con una obra de Giovanni Mochi (1831-1892), en La Carreta, que refleja una vida tranquila en el campo; en contraste con Paisaje de cordillera, de Antonio Smith (1832-1877), y el Paisaje estero, de Onofre Jarpa (1849-1940).

Del colombiano Ricardo Gómez Campuzano (1891-1981) su Puente de piedra, testimonio del paisajismo neorromántico.

 

El entresiglo XIX/XX. Entre naturalismo y simbolismo

Estudio de una calavera (1883), un óleo de juventud de Joaquín Sorolla (1862-1923)

Darío Regoyos (1857-1913), Seguidillas gitanas, cercana al simbolismo belga de finales del XIX.

Del autor vasco también se expone Puerto de Bilbao, con ecos del impresionismo francés.

Francesc Gimeno (1857-1917) Playa.Bagur (1917)

Enrique Martínez Cubells (1875-1947), cuyo Fin de jornada (1909) revela la combinación del estilo tardío de Sorolla con el de Zorn.

Santiago Rusiñol (1861-1931) Jardines de Martí Codolar

Cesáreo Bernardo de Quirós (1879-1968) Paisaje impresionista

Francisco Iturrino (1864-1924) Mujer con abanico

Aureliano Arteta (1879-1940) La pereza y el trabajo (1909-1910)

Cuatro autores cierran este epígrafe: el chileno Arturo Gordon (1883-1944) Figura de mujer, el español Anselmo Miguel Nieto (1881-1964), Rojo y oro; el peruano José Sabogal (1888-1956), Rimac (1900-1983) en Yurak Orcco, una vista andina de la región de Titicaca.

 

La primera mitad del siglo XX. Vanguardia y tradición moderna

María Blanchard (1881-1932) Composition avec tache rouge

Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984), Cabezas múltiples, 1976

Dr. Alt -Gerardo Murillo- (1875-1964), Volcán Paricutín,

David Alfaro Siqueiros (1896-1974) Paisaje I

Leonora Carrington (1917), The Spheres Themselves.

Roberto Matta (1911-2002), La imposible posibilidad, denuncia del golpe de estado de Pinochet.

Guayasamín (1919-1999), Maternidad.

Este capítulo se cierra con Puerto, un óleo de 1957 de Pancho Cossío (1894-1970), y con una escultura del pintor y escultor Antonio López (1936), que aunque pertenece por cronología al cuarto apartado de la muestra, en su obra titulada Mujer dormida, hace gala de una formulación de un nuevo realismo basado en la mimesis.


La segunda mitad del siglo XX. La condición de la imagen

José Guerrero (1914-1991), Comienzo, 1983

Antoni Tàpies (1925), Forma gris blavós (1955)

Manuel Millares (1926-1972), Cuadro 2,

Antonio Saura (1930-1998), Dora Maar 15.5.83. (1983)

Luis Feito (1929), Pintura (167)

Manuel Rivera (1927-1995), Espejo naciendo III.

Fernando de Szyszlo (1925), Composición abstracta o Paisaje ritual (1964-1965)

Carlos Cruz Díez (1923) Fisicromía nº 1022

Eusebio Sempere (1923-1985) Sin título (1973)

Andreu Alfaro (1929). Composición en espiral (1975

Libero Badií (1916-2001), Ariadna (h. 1969-1975)

Equipo Crónica, constituido en Valencia por Manolo Valdés, Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo en 1964, Cayetana (1975-1976)

El caso de Eduardo Arroyo (1937) La Nuit espagnole (1986)

Luis Gordillo (1934) Mouse-paisaje-globo (1986)

 

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