sábado 21 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

El poeta campesino de Tona

Alberto Flórez Flórez nació en Tembladal, una vereda de Tona, donde vivió hasta los doce años, cuando se vino para Bucaramanga con su mamá a vender millo, arepas y gelatina de pata. Se volvió chuchero, y, después del trasegar con peinillas, espejos, botones y cortes de crespón, zaraza y raso, se fue a Venezuela a recoger café, y regresó cuando el servicio militar lo llamó en Barrancabermeja. Después de los dos años obligatorios, se fue a la Escuela de Carabineros, pero, para ir acomodando su trabajo a su genio, se pasó a la vigilancia carcelaria, en Popayán, Bogotá y Bucaramanga. Luego regresó al comercio en El Playón, vendiendo jugo de guayaba. Después, en Bucaramanga, inició con el restaurante ‘La Brasa’, que cumple ya 35 años, con museo incluido, administrado hoy por la familia Rangel Cuadros, después de que Alberto Flórez Flórez decidió dedicarse por completo, hace unos diez años, a la composición de rimas y a la edición de sus libros.

‘La Brasa’ ha sido su fundamento económico; tanto, que adquirió algunas propiedades, como la Casa Vieja en Berlín, una construcción antigua de tapia pisada y teja, donde funciona la Casa de la Cultura y la sede de alcohólicos anónimos, y abrió el restaurante en algunos otros lugares, como Cúcuta y Bogotá. 'Pero me crecí con la abundancia y el éxito –dice con tranquilidad–, y me convertí en un alcohólico, situación que por poco me lleva a la quiebra; sin embargo, pude reaccionar y me quedó una propiedad en Bucaramanga y otra en Cúcuta, cuyas rentas me permiten sobrevivir y escribir coplas y versos, todo alrededor de la idea de acabar con la corrupción que existe en el país'.

Fue alcalde de Tona en dos oportunidades: una, cuando por designación del gobernador de Santander Alberto Montoya Puyana le llevaron el decreto al negocio; la segunda, cuando fue elegido por voto popular, pero no pudo desempeñar el cargo porque la región estaba en pleno conflicto armado: 'Ejercí, pero haciendo mandados, como ‘mandadero’ y como ‘majadero’. Grave esa situación; ojalá no se repita'. Su salario de alcalde lo entregó a quienes lo necesitaban: otorgaba becas en los restaurantes populares y llevaba dotaciones y regalos de Navidad a los campesinos. Gestionó la compra de la finca Villa Cristina para agrandar el casco urbano, y un lote en Berlín para construir el colegio Luz de la Esperanza.

¿El que escribe coplas en ‘Hágase oír’?

Una referencia importante para saber quién es Alberto Flórez Flórez es su participación constante y frecuente en ‘Hágase Oír’, la sección de Vanguardia Liberal dedicada a la participación de los lectores. Allí su nombre aparece al final de una sarta de versos, apuntados siempre en contra de la corrupción, su tema bandera. En su último libro escribe acerca de quince temas, entre los cuales está la gente abandonada, la tierra desolada y olvidada, y muchas palabras a favor del agua, cuyo nacimiento en Santander tiene a Tona como la fuente más importante.

El poeta de Tona convoca con sus coplas a quien busca de manera inquieta algo para leer, criticar y pensar, y es reconocido entre los lectores de la prensa en Santander por la línea crítica y rimada que ha mantenido desde hace muchos años. Según su prima, la pintora Cristina Flórez, 'Alberto es reconocido por sus rimas; la gente dice que él escribe lo que nosotros no decimos, y él somatisa los problemas de Tona, porque nosotros salimos de allí, pero no volvimos; cuando menos, no a generar progreso'. Acerca de esta afirmación, la carretera entre Tona y Bucaramanga, a pesar del tramo tan corto y de haber esperado cien años, comenzó a tener problemas porque no hubo plata en el presupuesto cuando llegó el momento decisivo, así que Flórez Flórez fue quien echó mano de su bolsillo y pagó a los ingenieron doscientos mil pesos, hace veinte años, para que la obra anduviera como tenía que andar.

Alberto Flórez Flórez será homenajeado mañana en Tona porque ha hecho una labor –según él– muy espontánea; él dice con tranquilidad que 'uno no debe esperar que le pidan ayuda, sino que debe servir cuando ve que puede hacerlo'. 'Con el homenaje –comenta su prima– se quiere es sacar adelante la idea de un gran concierto anual que lleve su nombre, y que ese día se hable de agua y medio ambiente. La idea es de Gloria Lesmes de Jerez, la directora de la Casa de la Cultura, quien busca no sólo darle nombre y pulimento al certamen, sino que se tenga eco del nombre de Alberto Flórez Flórez como bienhechor del agua y del medio ambiente. Para defender la montaña'.

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