domingo 08 de noviembre de 2009 - 12:30 AM

Gerardo Martínez gana convocatoria "cuéntanos" en Charalá

Con el trabajo 'Epopeyas', Gerado Martínez, abogado y asesor de oficio, historiador por gusto y poeta por corazón, ganó la convocatoria "Cuéntanos: Narrativas de la memoria de Charalá 2009", organizado por el Ministerio de  Cultura.

Gerardo Martínez


La convocatoria, que reunió un centenar de trabajos sobre la rica historia de este municipio a lo largo de la gesta libertadora, se realiza en el marco del Bicentenario de la independencia nacional.

Convocatorias similares a la de Charalá se hicieron en otros 33 municipios del país.

Martínez, quien firma sus trabajos literarios como Pedro J. del Valle, tomó tres momentos históricos de Charalá para convertirlos en sonetos, con lo que mezcló dos pasiones de su vida: la historia y la poesía.

El resultado fueron estos sonetos que harán parte del gran libro "cuéntanos" que recogerá todos los trabajos ganadores de la convocatoria en el país.

En su trabajo, Martínez abre con descripción histórica cada momento para luego dar paso al soneto respectivo.

"Epopeyas"

Por: Pedro J. Delvalle

Cacique Chalalá

Cerro del EspejueloEl Cacique Chalalá, jefe de la tribu de los Chalalaes, perteneciente a la familia de los Guanes, por la época del mil quinientos treinta (1530), ejerció mando en las lomas y valles de la vertiente alta del río Fonce, por aquel entonces, llamado río del Mochuelo.

La llegada de Martín Galeano, con su séquito de exterminio, lo obligó a refugiarse en las montañas, para evitar ser apresado y asesinado.

Finalmente, triste por el aniquilamiento de su pueblo, que no quiso someterse al invasor, se mimetizó, acostado boca arriba, en la cima del cerro del Espejuelo, tutelar del caserío de Cincelada.

Son sus habitantes los que cuentan que las fieras (osos, pumas y tigrillos) que allí habitan, impiden que cualquier humano haya podido escalar su altura. Cientos de historias de cazadores furtivos que debieron huir despavoridos, alimentan la riqueza oral de esta realidad visible.

Desde Charalá, en los días despejados, se le puede ver, como lo enseña la fotografía, descansando en la paz que le quitó el inclemente conquistador, integrado al paisaje que jamás le pudieron arrebatar.


De su tribu Cacique, generoso y valiente,
recorría sus dominios, en constante misión,
con su tono discreto, sopesado y prudente,
que sembraba esperanzas de fraterna ilusión

Mas, un día el territorio lo invadió extraña gente,
de perversas costumbres y engañoso blasón,
que asolaron su pueblo con el arma inclemente,
e impusieron el yugo de funesta opresión

Retiróse el Cacique a las lomas del viento,
alejado del fuego del malvado invasor;
compartió con las nubes la emoción de su aliento

Y en la brumas espesas su refugio encontró,
con la brisa y la niebla y el azul firmamento,
en la cima de un monte, sempiterno durmió


El Samán de Charalá

El Samán de Arabia que preside el parque principal de Charalá, fue sembrado, para conmemorar el centenario de la Independencia de Colombia, el 20 de Julio de 1910 - tal como reza el acta correspondiente - por orden de la autoridad municipal y el prefecto provincial, por los alumnos distinguidos de la Escuela de Varones, jóvenes Alberto Arias Azuero, Pedro Elías Carrizosa, Jesús Martínez Vargas y Enrique Gast Galvis. Quiere decir esto que, en 2010, cumple cien años.

Nadie duda que es el símbolo de Charalá y el motivo de su siembra da fe de que se hizo a nombre de  la independencia y la libertad.

Este soneto trata de inmortalizar esa historia y facilitar su recuerdo. Además,  da cuerpo a la leyenda del amor inagotable de las parejas que su tronco abrazan.


Majestuoso Samán, símbolo altivo
de independencia y libertad sublimes.
Samán de Arabia que en el parque vives,
y a tu lado Galán se siente vivo

Fuiste sembrado en honor del grito fiero
que, en Santafé, lanzara el gran Tribuno.
Samán que tienes  blasón, como ninguno,
de haber sido en la historia, fiel pionero

Quédate ahí imponente en tu semblanza,
recordándole a un pueblo su añoranza,
que, en libertad y fe, marcó el camino

Y en tu follaje esmeralda reluciente,
da amor inagotable a mucha gente,
y un abrazo fraterno al peregrino


Dilema

En la población indígena siempre hubo diferencia de género,  y aunque fue más notorio el mando masculino, varias mujeres descollaron. Caso concreto de La Gaitana. De ahí el dilema de si entre los Chalalaes, figuró alguna mujer; si detrás, al lado, o delante de Chalalá, estuvo aquella compañera noble y audaz que complementa y nutre la heterogeneidad que construyó la historia Colombiana.

Como siempre, la misma naturaleza nos da las respuestas;  basta mirar de Charalá hacia el sur, por el cañón del Pienta,  para advertir, en las lomas distantes, allende el Cachalú, la figura femenina, agraciada y coqueta, que descansa feliz, majestuosa en la cima, muy cerca de su compañero, el reconocido Cacique. La fotografía ilustra con precisión, confirma el acerto y resuelve el dilema.

El poema que sigue busca perpetuar la bella historia.

¿Tuvo esposa el Cacique Chalalá?
¿Hubo en esta comarca una Cacica?
El paisaje distante nos lo explica
y la respuesta al dilema andina está

Solo basta mirar la cima allá,
del Pienta al Cachalú que al cielo aplica,
y, en la loma, entre brumas plena y rica,
se ve radiante la hermosa Chalalá

Su tez morena, donaire de doncella,
en resplandores de luz se advierte bella,
y la montaña corona en coqueteos.

De modo que, en los Andes del paisaje,
la natura legó claro mensaje,
de que existió Cacica … y yo lo creo

Batalla del Pienta

Derrotado Barreiro en el Pantano de Vargas, solicitó ayuda al coronel Lucas González, gobernador del Socorro, quien, autorizado por el virrey Sámano, emprendió la marcha de refuerzo, con 800 soldados y  un séquito adicional de reclutas.

La cita era el 4 de agosto en Tunja. Mas, no pudo llegar. Los Charaleños, acompañados por la guerrillas de Coromoro, Ocamonte, Encino, Cincelada y Riachuelo, lo atajaron en las orillas del Pienta, a la vera del puente, en un acto de valentía ardorosa y de inmolación colectiva por la causa de la libertad. Estos insucesos se conocen, en la historia comarcana, como la batalla del Pienta.


Era agosto. Colombia jubilosa
de libertad aspiraba aires triunfales
y por valles y montañas a raudales,
avanzaban las tropas victoriosas

En el Pantano, la lucha fue ardorosa;
el gran Rondón trepó a los pedestales;
y en Boyacá sus verdes, sus eriales,
tomaron brillo intenso de golosa

Lucas González,  perverso gobernante,
quiso a Barreiro restaurar sus males
y salió en marcha, pérfido, arrogante

Llegó hasta el Pienta redoblando andares
y  lo atajó Charalá 'siempre adelante'
que se inmoló, de la Patria, en los altares.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad