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Cultura
Miércoles 01 de septiembre de 2021 - 12:00 PM

Juliana Ramírez Plazas presenta su primera novela Desarmar el Cuerpo

La autora colombiana Juliana Ramírez Plazas presenta su primera y disruptiva novela Desarmar el cuerpo, que propone una nueva forma de conectarse con la literatura que aborda la diversidad sexual.

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Juliana Ramírez Plazas/VANGUARDIA
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Juliana Ramírez Plazas/VANGUARDIA

Desarmar el cuerpo es una historia de amor -y desamor- entre mujeres, que, además, buscar relacionarse con el lector a través de imágenes poéticas de cómo se lleva un corazón roto en medio del transcurrir de las horas, de días que son como todos y, a la vez, que no se sienten así.

“Ana necesitaba que otra persona la despertara y la cuidara... Yo podría ser esa persona”: Juana Lamar. escribe en su diario para desahogar la tristeza del desamor.

En la sinopsis para Amazon del libro, se cuenta que la trama abarca el último día del año y, mientras todos celebran, Juana solo quiere olvidar los “inquietantes ojos de Ana, olvidar sus besos inmensos y el efecto que causaban en su cuerpo sumergido en amor y deseo. Juana quiere olvidar el mundo al que Ana le invitó a habitar en secreto, quiere olvidar la ausencia y el silencio; pero la gente pequeñísima que controla la memoria... prefiere no hacerlo”.

La autora ya había presentado el año pasado “Sinopsis de ella”, una especie de primera parte de su novela Desarmar el Cuerpo conformada por textos escritos hace más de diez años y que resultó ganadora de la beca de publicación del Ministerio de Cultura el año pasado.

Vanguardia habló con Juliana Ramírez Plazas acerca de su novela, una propuesta posmoderna que nos invita a ver no solo el amor diverso de otra forma, sino también a conectarse con la novela flanqueando los límites de literatura.

¿Cómo ha sido el proceso de Desarmar el Cuerpo?

“El proceso de mi novela inició en el 2014 con la escritura de un texto que se hizo en un taller de escritura. Ese texto tenía 34 páginas y estaba basado en unos cuentos que yo había publicado en el blog en ese tiempo.

“Durante todos esos años hasta el 2018 esos textos estuvieron en la mochila y terminan como detonante para la escritura. Sabía que esos textos tenían un ‘tiro largo’, pero en ese tiempo no sabía exactamente cuál era y seguramente necesitaba más experiencias de vida y de explorar más la escritura para luego lanzarme en el 2018, cuatro años después, a sentarme a escribirla”.

“Sucedió de una manera, cómo cómo son las cosas en la vida, naturales, pero no con una planeación, como podría pasar en otros casos de escritura: en 2018, viajando por Argentina, me lesioné la rodilla y al volver no pude moverme por casi un año.

“En ese tiempo, digamos, muerto, me dije: este es el momento para abordar estas páginas que tenía en la mochila hace tanto tiempo”.

Entre mayo y octubre de 2018, Ramírez Plazas indagó en sí misma: hizo una revisión de sus diarios y devoró varios textos literarios y descubrió, además, que necesitaba que esta historia fuera contada a través de personajes de ficción.

“Al principio pensé que iba solo a ser una novela corta, de unas 100 páginas, pero realmente mi sorpresa fue que salió una primera novela de 800 páginas”, cuenta la autora.

Ramírez Plazas escogió a Carla Santangelo, editora española directora de ‘Índigo Editoras’ para el proceso de edición, pues consideraba que 800 páginas resultaban demasiado para una primera novela.

Fue en ese proceso de estructuración que notó que su texto tendría que dividirse en dos: “cuando se estructuró empecé a sentir que la novela eran dos novelas y que, además, tenían dos ritmos que se sentían muy distinto”.

Es así que Desamar el Cuerpo se convirtió en una primera parte: La mujer obediente y en una segunda: Morar el amor.

Tras este proceso, aún la novela duró “engavetada” un año más hasta que Ramírez Plazas se animó a participar en las convocatorias del Ministerio de Cultura a principio de 2020 y resultó ganadora.

Desarmar el cuerpo sería, entonces, una especie de novela-colección de textos que incluiría también el poemario Sinopsis de Ella.

¿Qué quiere transmitir con la novela?

“Desarmar el cuerpo es un universo de un personaje y un universo literario que se expande a varios obras. Desarmar el Cuerpo es una experiencia para expresar cómo un personaje atraviesa el umbral del desamor y cómo vislumbra esto de volverse a amar.

“Es su psiquis narrando su historia y lo hace a través de la escritura, contando su perspectiva de lo que sucedió. Es una historia de historia de duelo de un modelo romántico y de cómo sale adelante de esa misma situación a través de la escritura.

“Esto es el esqueleto, digamos emocional de lo que quiero transmitir”.

¿Cómo ve su narrativa, con este amor diverso, en la literatura colombiana? ¿Cuál es el panorama?

“Mi narrativa en este mundo de historias de mujeres que aman mujeres o de historias de personajes queer sigue siendo necesaria: siento que no tenemos representación, que necesitamos expandir más obras y más autoras diversas escribiendo este tipo de historias porque necesitamos ser capaces de llegar a muchas más personas.

“Cuando yo era más joven no encontraba representación. En 2010 yo misma trabajé en un proyecto Lgbt en cine y lo estaba haciendo por la necesidad de representación.

“Hoy ha evolucionado: cuando estas historias son contadas existimos y al jurado del premio le pareció también oportuna este tipo de novelas porque no hay muy pocas o no hay en nuestra narrativa colombiana”.

En términos generales, ¿cómo ve la apreciación de la literatura hecha por mujeres en el país, teniendo en cuenta que hay una especie de “redescubrimiento” de autoras como Marvel Moreno?

“En términos generales me parece increíble, aunque no me sorprende que estén descubriendo la obra de Marvel Moreno, por ejemplo, hasta ahora, como si fuera un descubrimiento actual, porque aún hoy se sigue perpetuando el que la literatura hecha por mujeres esté en la sombra.

“Hay más espacios, pero seguimos teniendo que luchar por estos espacios de inclusión como narradoras tanto en la literatura como en el cine, no son espacios que desde el inicio existan.

“Tenemos que juntarnos y generar redes, hacer nosotras mismas el espacio en nuestra propia genealogía de escrituras, en este caso particular, de mujeres que hacemos literatura, porque si no lo hacemos nosotras igual no lo hará nadie más.

“El panorama sigue siendo incierto, si es que existe el panorama que nos va a validar como si necesitáramos esa validación, porque nuestro propio camino ya lo hemos hecho y recorrido nosotras mismas”.

Desarmar el Cuerpo, parte uno y dos, están en venta aquí: https://clemsinoxigeno.com/libros/desarmar-el-cuerpo/

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Publicado por Paola Esteban

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