sábado 24 de abril de 2010 - 10:00 AM

La vuelta al español en ochenta guías

El Círculo de Lectores, con el sello Intermedio Editores, presenta la segunda entrega de esta colección de Fernando Ávila, una forma amable de acercarnos al buen uso de nuestra bella lengua castellana.

La colección La vuelta al español en ochenta guías, de Fernando Ávila, es un curso práctico de gramática, redacción y estilo para volver a nuestra lengua, redescubrirla y usarla con corrección al escribir y al hablar. Cada uno de los libros contiene diez guías y diez propuestas de trabajo que le permitirán dominar, sin enredarse, el arte de expresarse bien en español.

La colección cuenta con ocho títulos:

1. Puntuación sin misterios

2. Redacción lógica, inteligente y eficaz

3. Ortografía comparada con el inglés

4. Tildes que el computador no resuelve

5. Secretos del verbo y de la conjugación

6. Dequeísmo, prefijos, sufijos y preposiciones

7. Mayúsculas, abreviaturas y siglas

8. Dudas, errores y corrección de estilo


Ortografía comparada con el inglés: morfología propia de nuestro léxico y sus relaciones

Hasta ahora no ha sido frecuente que un libro de ortografía enfoque el tema desde la perspectiva del mundo bilingüe en que vivimos. Los textos clásicos nos hablan de la etimología (origen de las palabras), el sonido y el uso culto como las tres fuentes de las normas. Este libro, sin omitir tal información, parte de las similitudes y diferencias que nuestros vocablos tienen con sus equivalentes en inglés y en otros idiomas modernos, pues la razón de muchos de los errores ortográficos está en la confusión visual entre la forma correcta en español y la equivalente extranjera que la publicidad y el mundo comercial nos presentan a diario.

Es así como a fuerza de ver en las cajas de disquetes la palabra diskett (francesa), en los empaques de espagueti la palabra spaghetti (italiana) y en los frascos de champú, la palabra shampoo (inglesa), terminamos por desconocer la forma correcta en español, pues nuestra memoria visual nos remite de continuo a las formas extranjeras que esos medios nos presentan.

Muchas palabras se escriben igual en inglés y en español –material / dirigible / web–, otras varían por apenas una tilde –córner / dúplex / elíxir– o una letra de más o de menos –sexo en español es sex en inglés, mientras que tenis en español es tennis en inglés–. Cuando las diferencias son sutiles, el cuidado para escribir con buena ortografía debe ser mayor.


Tildes que el computador no resuelve: acentuación general de las palabras y casos especiales

La tilde aguda (´) es uno de los signos característicos del español. En inglés no existe: los problemas de acentuación en ese idioma no se resuelven con la ayuda de la tilde. La tilde indica el sonido. Se acentúa (o pronuncia con mayor fuerza de voz) la sílaba tildada, papá / carácter / aérea, cuando la palabra lleva tilde. Sin embargo, en virtud de las normas que en este libro se recuerdan, cuando escribimos la palabra sin tilde también estamos indicando un acento (lo señalamos en negrilla en los ejemplos): carnaval / mitin / decimocuarto.

Lo complejo comienza cuando encontramos familias de palabras con la tilde como única diferencia en la escritura, y con distinta aplicación en el texto, por ejemplo árbitro / arbitro / arbitró: el árbitro es justo / yo arbitro el partido de mañana / Juan arbitró muy bien ayer. Esas diferencias no las puede establecer el computador, que reconoce como correctas las tres escrituras.

Tenemos, además, los más de veinticinco casos de tilde diacrítica, en palabras homófonas con función semántica distinta, así como casos en los que el computador 'corrige' mal las palabras o borra las tildes indebidamente sin que uno se dé cuenta.

Esto no significa que el computador no constituya una excelente ayuda ortográfica, sino que esa ayuda no es suficiente y no nos exime de conocer y aplicar las normas de acentuación. Con el apoyo del computador, pero sin delegar en él toda la responsabilidad.

Testimonio

Según Fernando Ávila, la gente lee hoy menos libros, pero consulta más por Internet; a pesar de que se diga lo contrario, no se busca tanto la imagen, sino el texto, y en los buscadores se acude más a los libros. Sin embargo, sigue siendo vergonzoso el bajo nivel de lectura en nuestro país, lo que redunda en que se hable y se escriba con muchos errores, y sea débil la estructura de las frases y del pensamiento, y sea más difícil una deducción o una analogía. Por otra parte, la influencia del omnipresente inglés hace que la gente comience las frases en español y las termine en inglés ('¿cómo te fue de weekend?', '¡cómo estás de fashion!'), y el verdadero bilingüismo es manejar bien los dos idiomas. Aquí el uso de términos del inglés da más caché, así que puede verse en los nombres, los almacenes, las empresas y el lenguaje publicitario.

 

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