viernes 03 de julio de 2020 - 12:00 AM

“Mazamorra Challenge”: un reto de amor por el maíz onzagueño

A los onzagueños no hay quien los detenga a la hora de demostrar el amor que sienten por su gastronomía y sus tradiciones: el #mazamorrachallenge es prueba de ello.
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El reto consistía grabar un video donde un onzagueño apareciera tomando un delicioso plato de mazamorra de maíz con cronómetro en mano y con una carranga como música de fondo.

Al finalizar, la persona que asumía el reto lo lanzaba a otros amigos o familiares y subía el video a redes sociales con el hashtag #mazamorrachallenge2020.

La clave estaba en hacerlo lo más rápido posible, pero algunos se tomaron todo su tiempo y junto con su familia, en diferentes partes del mundo (Madrid, España; Utah, en Estados Unidos; Girón, Santander) aceptaron este reto que significa mucho para los onzagueños.

La idea se le ocurrió a un grupo de jóvenes que va de visita a su pueblo natal, Onzaga, cada fin de año. La cuarentena les impidió regresar y la gran fiesta del maíz que se celebra por estas fechas, llamada formalmente el Encuentro Cacique de Hunzaá, “lo típico, típico de Onzaga”, los sorprendió todavía en su lugar de origen y sin poder reunirse como en años anteriores.

Este grupo de amigos, que se hacen llamar “Los Comparseros”, “siempre regresamos al municipio a mitad de año y a final de año a las fiestas y a visitar a nuestras familias”, según cuenta Leidy Esther Yepes, una de las organizadoras del evento.

$!Leidy Yepes García, Jorge Acevedo Ramirez, Paola Sierra Gómez y Leonardo Pinto Pinto, “Los Comparseros”. Foto: suministrada / VANGUARDIA
Leidy Yepes García, Jorge Acevedo Ramirez, Paola Sierra Gómez y Leonardo Pinto Pinto, “Los Comparseros”. Foto: suministrada / VANGUARDIA

Al ver que al pueblo no se podía viajar y la tradicional celebración no se podría realizar, decidieron crear el reto, pero esta vez, de manera virtual.

Originalmente, el reto de la mazamorra o mazamorrero es un concurso que se hace en tarima, en el festival y consiste en tomar el mayor número de platos de mazamorra en cinco minutos.

En esta ocasión, la idea es que se tomaran su plato de mazamorra en casa.

“Nos pareció interesante que la gente lo hiciera en su casa, con la familia. Y que se pusieran en ambiente de fiesta ya que no podían viajar”.
Leidy Esther Yepes, una de las organizadoras del evento.

Dice que en Onzaga el maíz es el producto más apetecido y que les llega directo del molino más antiguo del pueblo, el de Don Miguelito Ochoa (ya fallecido) “y que surte a las familias onzagüeñas de los productos predilectos, el maíz tostado es el ingrediente principal de la mazamorra y se puede preparar de sal y de dulce. En las veredas y el casco urbano la gente suele desayunar y/o cenar con este platillo”, explica Leidy.

A los onzagueños les encantó la idea. Recibieron más de 300 videos de onzagueños en Facebook y los retos de quienes se animaban a subir su video obtuvieron más de siete mil visitas.

Para Leonardo Pinto Pinto, otro de los organizadores, el éxito de la iniciativa tiene que ver con el amor que los onzagueños sienten por sus tradiciones gastronómicas.

No en vano, antes de que llegaran los españoles, la tierra del Cacique Hunzaá se caracterizaba por cultivar un maíz fuerte y delicioso.

“Estos caciques y sus comunidades pertenecían a los Chibchas hijos del Maíz con la gran Familia de los Guanentaes-Muiscas, quienes vestían un chircate o manta hermosísima blanca hilada y/o estampada con diversos colores, un chumbe—maure o cinta amarrada a la cintura, cascos de oro, alhajas y bisutería de diversas piedras preciosas y finísimo oro que pendían de narices, orejas, brazos, muñecas, tobillos y pectorales, algunos utilizaban sandalias para proteger sus pies”, cuenta Rosa Elmira Castro Gómez en su libro Guacas, Leyendas y Tesoros de Santander, publicado en la Casa del Libro Total.

Vladmir Guerrero, uno de los participantes, cuenta que este evento es uno de los más importantes “nosotros, en nuestra familia, decidimos participar porque es una forma de mantenernos cerca del pueblo, y sobre todo, de mantener viva una tradición. Fue un evento que hizo recordar sentir nostalgia de nuestras raíces y que nos permitió encontrarnos de manera virtual con onzagueños que no habíamos visto en mucho tiempo, pero que debido a esta convocatoria pudimos ver esos rostros que se unieron en torno a un plato de mazamorra, tan típico de nosotros los onzagueños”.

“La mazamorra significa para los onzagueños nuestra base de la alimentación, nunca ha faltado en nuestros hogares. Todos nos sentimos identificados por la mazamorra y por la fecha. Muchos de los participantes decoraron sus metas, se pusieron atuendos como se visten formalmente para el festival. Por eso es que fue tan significativo para todos”, cuenta Leonardo.

$!Hernán Eduardo Sanabria Aponte, su esposa Helena Pinto y sus hijas se unieron al reto. Foto: suministrada / VANGUARDIA
Hernán Eduardo Sanabria Aponte, su esposa Helena Pinto y sus hijas se unieron al reto. Foto: suministrada / VANGUARDIA

“Los Comparseros” hicieron un video promocional, presentado por Paola Sierra Gómez, que tuvo más de 2 mil visualizaciones.

Se veía de lejos que este reto sería un “hit”. De los “Comparseros” también hacen parte, además de Leidy, Leonardo y Paola, Jorge Acevedo Ramírez y César Sierra Gómez.

“Más de 300 videos fueron subidos a las redes este fin de semana, demostrando así que el amor por la tierra se lo lleva uno a donde vaya, que mantener las tradiciones depende de las nuevas generaciones y que el corazón palpita fuerte cuando nuestros paisanos asumen los retos de mostrar las cosas más sencillas como “jartarse un plato de mazamorra” en familia o con los amigos”, concluye Leidy.

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