sábado 17 de octubre de 2009 - 11:00 PM

'Un mal asunto', la obra póstuma de Silvia Galvis

La pluma de Silvia Galvis y su particular mirada, siempre gravitaron sobre la realidad nacional y esa es una de las razones por las que es difícil encontrar quién, como ella, pudiera contar la historia de Colombia de manera tan entretenida como rigurosa y exhaustiva.

En su obra póstuma 'Un mal asunto', Silvia Galvis vuelve a hacer derroche de una mezcla que ella supo perfeccionar en el campo de la narración, porque lograba entrelazar la realidad y la ficción combinando las formas literarias y periodísticas con tal habilidad y acierto, que los hechos adquirían esa doble y fascinante condición de anclarse con firmeza en los acontecimientos tal cual ocurrieron y súbitamente saltar en vuelos de refinadas formas literarias, para conseguir finalmente un texto a la vez consistente y seductor en el que cualquier lector, aún el más desprevenido, quedará irremediablemente atrapado.

Es posible que en 'Un mal asunto', Silvia Galvis haya alcanzado ciertamente un punto culminante en este estilo tan suyo porque, además de su connotación literaria, dejaba ver esa integridad que fue una de sus más notables características durante toda su vida. En esta novela expedita y envolvente, el lector no va a tener alternativa distinta a la de someterse, con todo gusto, al torrente de sucesos enlazados sutilmente por una narración vertiginosa y versátil que describe los pormenores y descubre los secretos que rondan el asesinato de la senadora Miriam Elsa Walker, protagonista de la historia... de la historia de la novela y, sin duda, de la historia patria.

El lector deberá desentrañar todos los misterios que el relato va sembrando en los primeros capítulos y por momentos sentirá que el misterio mayor está en saber discernir entre los textos literarios y los periodísticos. Es un camino desafiante y emocionante el que va abriéndose con el paso, diríamos que de los párrafos y hasta de las frases. No es posible dejar de pensar en la verdadera historia, el hecho judicial real que marcó la muerte violenta de una senadora colombiana, por un momento, y al siguiente sorprenderse encantado por una tentadora narración de perfiles policíacos y ritmo casi cinematográfico.

A pesar de que a medida que avanza la historia se hace cada vez más evidente el profuso trabajo investigativo que adelantó Silvia Galvis, lo que, además, era una de sus pasiones y parte esencial de su carácter, así mismo el relato va ganando en velocidad e intriga. A los ojos del lector sorpresivamente comienzan a revelarse uno tras otro, documentos, pruebas y testimonios de quienes formaron parte de la torpe y macabra conspiración que llevó a la muerte de la senadora, por encargo y autoría intelectual de su propia hermana.

La magia del texto literario y la precisión de la pesquisa periodística entonces, permiten al lector acompañar desde un lugar privilegiado, la investigación que adelantan detectives y agentes judiciales encargados del caso y por esta misma vía comienza a conocer y entender la participación de otros personajes no menos tenebrosos que la hermana homicida, como lo es el marido de la senadora, un hombre sin principios y sin modales, vinculado como gerente del ‘Terminal Marítimo de Barranquilla’, al mayor escándalo de corrupción hasta ese momento en Colombia.

Así mismo la Tía Miriam, una especie de matrona del Clan Walker, la esposa de un secuestrado, quien morirá al lado de la senadora, los sicarios y los pintorescos investigadores del caso, hacen parte de un relato arrollador y cautivador, adobado con el picante de la ironía, recurso que Silvia Galvis también desplegó con maestría en su vasta y destacada obra literaria y periodística.

'Un mal asunto' es, sin duda, una recomendación para los lectores colombianos y no lo es tanto porque esta se haya convertido en la obra póstuma de una autora de tantos quilates, sino porque al mismo tiempo es un compendio de lo mejor de Silvia Galvis, que con este trabajo dejó ver en formas muy depuradas, cómo se conjugan la novela, la investigación periodística y la narración histórica, para llegar a un texto apasionante y emblemático.

 

caja biográfica

Silvia Galvis (1945 - 2009)

Se graduó en ciencia política en la Universidad de los Andes.

Es coautora (con Alberto Donadío) de los libros Colombia nazi (Planeta, 1986) y El jefe supremo (Planeta, 1988).

Publicó la novela ¡Viva Cristo Rey! (Planeta, 1991) y el libro Vida mía (Planeta, 1994), serie de reportajes en que ocho mujeres colombianas cuentan su vida.

Para Arango Editores escribió la novela Sabor a mí (1995); Los García Márquez (1996), entrevistas que rescatan episodios de vida de la familia del Nobel colombiano y la obra de teatro De la caída de un ángel puro por culpa de un beso apasionado (1997).

Posteriormente publicó De parte de los infieles (Hombre Nuevo Editores, 2001), que recopila sus columnas periodísticas; la novela histórica Soledad, conspiraciones y suspiros (Arango Editores, 2002), y La mujer que sabía demasiado (Planeta, 2006).

 

Fragmento

(…) La sepultura de Elsy Walker había concluido al mediodía, bajo una lluvia torrencial. El cortejo fúnebre había sido escaso y la ceremonia breve, pero Humberto Suárez la había aprovechado, casi con codicia, para soltar una profusa parrafada acerca del inmenso amor que su alma siempre había anidado por la noble y respetada difunta.

-¿Que qué pienso de las palabras de Suárez? En mi vida había visto un descarado igual –dijo Nancinés-. ¿Inmenso amor por mi hermana, él, que todos sabemos lo que es y en las que anda?

El padre Beltrán asintió y dirigió una mirada rápida a Jessica. ¿Conocería la hija las profundas heridas del corazón de la madre? –se preguntó. ¿Debía él hablarle de la conversación que había tenido con Elsy pocos días antes de morir? No era secreto de confesión, pero aún así temía herir la sensibilidad de la joven.

Después de las exequias, el padre Caruso había insistido en hablar con ellas y ahora tomaban café sentados en la modesta sala del apartamento de Nancinés.

-Jessica… tu… ¿cómo… digamos… cómo calificarías tu relación con el señor… con tu padrastro? Excelente… buena… mala

-Mala. No, padre, malísima; mejor dicho, pésima. Ese tipo era una porquería conmigo, padre, y perdone la expresión. Por eso me tuve que ir. Yo francamente no sé mi mamá cómo se lo aguantaba, pobrecita. Mire, padre, yo no se usted qué piense, pero yo creo que fue él. Él la mandó matar. De eso estoy segura –dijo, y se cubrió la cara con las manos.

El padre Beltrán preguntó si tenía algún motivo concreto para acusar de asesino a su padrastro, Todos los criminales tienen un motivo para matar, a menos que estén locos, dijo en voz queda, casi como un susurro de confesionario, sólo los locos matan sin razón… es decir, la razón es que están locos… que no saben lo que hacen. ¿Sabes tu de algún motivo… recuerdas alguna cosa en particular? Mejor dicho, lo que quiero decir es si existía algún resentimiento grave que el señor Suárez abrigara contra tu mamá.

(…)

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