No pierda la fe ante los obstáculos de la vida. Dicen que cuando más difícil son los problemas, mayor es el gusto a la hora de resolverlos.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
Le planteamos un sencillo ejercicio, el cual se resume en dos preguntas y dos respuestas.
1ª - ¿Puede cambiar algo de eso que le agobia?
Si es así, ¡hágalo!
2ª - ¿No se puede cambiar nada?
Pues en ese caso, practique el lema que se lee así: “Dejar hacer, dejar pasar”.
Este segundo ítem no habla de resignación; sólo de no luchar contra la corriente. Lo que queremos decir es que, de nada vale atormentarse con problemas sobre los cuales no se tiene ningún control. Conviene más concentrar las energías en vicisitudes posibles de resolver.
La persona realizada y feliz lo es, independiente del éxito o del fracaso. Porque sentirse bien es una actitud ante la vida.
Por eso, no se enoje por lo que le pasa. Con darle puños a la pared no logrará derribarla; en cambio, su mano sí se va a lastimar.
No sea como el ‘fosforito’, que se enciende con nada.
La rabia no deja cosas positivas. Además, con la soberbia no hay oportunidad de nada distinto a lastimarse uno mismo. Algo más grave: el rabioso hace sentir mal a quienes lo rodean.
Nunca maldiga ni reniegue de su destino, es preferible confiar en Dios de una manera firme.
El árbol más frondoso fue antes una humilde semilla.
¡Claro! Hay que buscarle una salida viable a su situación. El único fracaso seguro está en no empezar o no hacer algo por resolver eso que tanto le incomoda.
El mundo es una prolongación. Como es su estado interior, así es el de afuera.
La vida depende de aquello en lo que se cree y, por supuesto, sin creer no se hace nada.
Si usted quiere que su futuro le ofrezca horizontes despejados, debe hacer lo que corresponde para que eso se le dé.
¿No sabe cómo hacerlo?
Pídale a Dios sabiduría y prudencia para actuar. Además, luche por conseguir lo que desea.
Lss actitudes
Las actitudes son más importantes que los hechos. Esa es una verdad que merece ser repetida, al menos hasta que llegue a formar parte de nuestro cerebro.
Y es que si mejoramos nuestra forma de pensar, haremos cosas positivas para nuestro futuro.
Usted no tiene que ser más inteligente que sus compañeros, ni ser famoso, ni pertenecer a una mejor familia para que los otros lo tengan en cuenta.
Para ello, sólo debe estar lleno de pensamientos optimistas e incluso aplicar el conocido ‘método de la aspiradora’.
¿En qué consiste?
Es una herramienta que le apunta a vender una idea sana entre los que le rodean. Con una serie de buenos ejemplos y reflexiones, usted debe retirar de su mente todas las cosas negativas y pesimistas que escucha.
Después, de una manera sosegada, debe sugerir ideas alentadoras y dirigidas a lo que usted quiera hacer; hasta que se forme en el ambiente un conjunto de actitudes mentales propicias para el éxito.
EJERCICIO
Le recomendamos la siguiente fórmula para salir adelante
en cualquier problema.
¿De qué se trata?
Tome una hoja de papel y escriba en ella, al menos 10, 20 o más motivos que tenga para darle gracias a Dios.
Son tantos los dones que deberá escribir que, al final, no le quedará ni un espacio para el desánimo.
¡OJO CON LO QUE PIENSA!
Está demostrado que si usted piensa sobre tal o cual enfermedad, porque ha escuchado que es muy contagiosa y que abunda a nuestro alrededor, se dispara el miedo en su campo emocional y termina contrayéndola.
El anterior no lo dice la Página Espiritualidad, lo afirma la propia Organización Mundial de la Salud, OMS.
“Y es que más del 80% de las enfermedades que padece el ser humano es de origen psicosomático”.
Todos estos procesos patológicos, dice la OMS, comenzaron con un pensamiento, se apoyaron en una emoción y luego se trasladaron al cuerpo.
Primero se genera el miedo en la psiquis, luego se bajan las defensas del organismo y, de esa forma, se da paso a que la enfermedad se plasme en el cuerpo.
Lo mismo sucede con el dinero, el amor, las relaciones y todo lo demás; primero se comienza pensando en las condiciones adversas o negativas del entorno, luego se teme la escasez y las limitaciones y al poco tiempo se culmina todo este proceso con la manifestación del fracaso, de la pobreza y del error. ¡Ojo con eso!













