Espiritualidad
Jueves 25 de abril de 2013 - 12:00 AM

Olvidar

A veces no hay que “arreglar” nada; en ciertos casos conviene dejar que todo siga su curso normal hasta que se resuelva solo.

Olvidar
Olvidar

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

Las personas sienten que no son capaces de asumir el reto; sin embargo, sí es posible olvidar.
Borrar de la mente esas experiencias desagradables y a las personas que nos lastiman no solo resulta beneficioso para la salud, sino que además es la única salida para no seguir en los mundos de la depresión y de la tristeza.
Esos acontecimientos, cuyos recuerdos nos hacen sentir mal de un modo u otro, no solo “deben” desterrarse sino que, además, “tienen” que ser parte de las metas de los seres humanos.
¿Es difícil?
Se podría decir que sí es complicado, pero también hay que advertir que las cosas se pueden dar.
La llave de esa puerta se abre practicando los denominados “ejercicios de olvido”.
¿A qué nos referimos?
La idea es proponerse, con disciplina y perseverancia, a dejar de atormentarse por lo que ya pasó.
Así como usted se ejercita en un gimnasio para recuperar la figura que ha perdido, su mente también puede asimilar unas rutinas de olvido que, al final, lo dejan en buena forma.
Antes de empezar esos ejercicios debe entender que olvidar no significa, de manera precisa, ‘creerse el cuento de nada ha pasado’.
¡Eso sería algo tonto!
¿Sabe algo? los recuerdos seguirán apareciendo por más que se proponga olvidar. La idea de esta estrategia, planteada por la Página Espiritualidad, consiste en que, más allá de que surjan en su mente esos episodios, ellos ya no le duelan.
Al principio resulta complicado asimilarlo. De hecho, cuando alguien comienza a ir al gimnasio, los primeros días le cuesta y hasta le duele más de lo normal. Sin embargo, con el paso de los días, el dolor de los músculos desaparece.
Recuerde: “olvidar” no es lo mismo que “reprimir”.
El olvido es más bien un “dejar hacer, dejar pasar”; es  permitir que el tiempo lo cure todo.
No les preste atención a las cosas desagradables. Si se muestra indiferente con ellas, eso trae consigo el “olvido” de manera natural.
En cambio, cuando trata de reprimir algo, la causa se vuelve traumática y, antes de que le resbale, se adhiere a su cabeza y le arranca lo mejor que usted tiene: su tranquilidad.
Con sus pensamientos, sus palabras y sus actos, usted teje una red en torno suyo. Así las cosas, qué saca con crear tanta telaraña que lo único que hace es atraparlo en el dolor.
Persevere en el duro combate de enfrentar las situaciones, por muy desagradables que ellas hayan sido, y destiérrelas con una actitud positiva. Mire para el frente, ejercítese y haga que eso que tanto lo lastimó se diluya con el tiempo.
Por último, deje que Dios restaure su pasado, prospere su presente y, sobre todo, bendiga su futuro.
No permita que perdure la basura de los malos recuerdos. Es mejor limpiar su alma. ¿No le parece?

SEA POSITIVO
Si siente que no puede lograr algo, piense en el ave que de rama en rama hace su nido; en el sol que alumbra hasta llegar a su destino; en la planta que lucha por florecer al tiempo pedido; en la hormiga que carga un pedazo de trigo; en la roca perforada por el constante rocío; en un niño pequeño que a
hablar ha aprendido; en las viejas cicatrices del alma que con el tiempo han desaparecido; y en Dios, que en su inmenso amor, siempre está a su lado.

VISTO BUENO
¿Recuerda el visto bueno o el popular ‘chulo’ que anotaban los maestros en los tableros cada vez que hacíamos algo bien?
Todos deberíamos anotarnos en la mente los aciertos que logramos, entre otras cosas, para llenarnos de optimismo; tal y como ocurría en las clases del ayer.

ESTILO DE VIDA
 ‘Vivir como un rey’, en el papel, significa no saber en absoluto de ansiedades, de conflictos internos, de tensiones, de presiones, sin desconciertos y sin congojas. Sin embargo, hoy día, para vivir ‘como todos unos monarcas’, tendríamos que resignarnos a tener trabajo, comida y, por supuesto, no estar endeudados. ¿Usted cómo vive?

Pensamiento errado
Algunos consideran que son los demás los que tienen que cambiar, que el mundo entero tiene que ajustarse a sus requerimientos. ¡Qué tal que la vida fuera así! Analice bien y comprenderá que el cambio está en usted mismo, jamás lo encuentra afuera.

Tempestad
Muchas veces hacemos una tempestad en un vaso de agua, nos fiamos del color más no del sabor e incluso hacemos mucho ruido por cuanta simpleza nos ocurre. ¡Cuántos chascos nos llevamos cuando no miramos más allá de las apariencias! Eso es lo que nos ocurre con los llamados ‘problemas’; con frecuencia nos los inventamos.

Hay momentos
En ciertos momentos nos encontramos en un estado de depresión, en un vacío, como si nada nos sirviera, como si nada se prestara para sonreír e incluso como si el mundo entero estuviera en contra de nosotros. Cuando surgen esos días, contamos con dos opciones: o nos le medimos a ponernos alas para volar, o le apostamos a comprar dos muletas para que nos vean arrastrarnos.

El tiempo
El correr del tiempo es el mejor maestro, solo que tiene un defecto: termina matándolo a usted. Así que, de ahora en adelante, aproveche cada día de su vida.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

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