Si se enfrenta a una dificultad, serénese y estudie con tranquilidad los factores que enredan esa situación.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
¿Hasta el momento ha vivido una ‘semana de perros’?
La verdad es que con relativa frecuencia afrontamos aplastantes situaciones que nos llevan a experimentar un inusual cansancio por las cosas o por la vida misma.
Cuando eso sucede, andamos siempre ‘bajados’ y evidenciamos una tremenda tristeza que, en casos extre-mos, nos arruina el día.
Si hoy está así, échele cabeza y responda por qué le ocurre eso.
Aunque no lo crea, casi todas las cosas que le pasan se dan porque usted mismo propicia que le sucedan.
¡Deje de echarles la culpa a los demás!
Haga esta reflexión: esas cosas que usted califica como “malas” y que le han pasado son su responsabilidad, no de los que le rodean. Muchos están enfermos de los nervios, entre otras cosas, porque no asimilan el mundo que ellos mismos diseñan.
Así como el agua se adapta a la vasija donde la echan, así es necesario que nosotros nos adaptemos a la situación que nos corresponde vivir.
Es cierto que le conviene huir de los problemas, pero cuando los tenga de frente siempre será mejor asumirlos.
¿Cómo hacerlo?
Hay muchas formas, pero ‘echarse a morir’ jamás será una de ellas.
Además, no puede permitir que nada, por injusto que haya sido, logre seguir amargando su existencia.
Asuma la confianza necesaria para salir adelante.
Lo mejor es tener fe y mirar hacia el frente. Su vida no gira en el mundo de las angustias, pues nadie dijo que usted vino a este mundo a sufrir.
Tampoco puede pasarse todo el tiempo quejándose de sus errores; es mejor aprender las lecciones que le dejan los fracasos.
Cuando advierta un problema, utilice ese obstáculo para recomponer el camino. Es decir, esa angustia es al mismo tiempo una palanca para poder avanzar en su formación como persona.
La vida no se resume a cierta cantidad de años; la vida es consciencia. Es más, usted está hoy en el lugar que ha elegido.
Recuerde que usted puede afectar su mente consciente con ideas saludables y positivas.
¡Hágalo y verá que obtendrá buenos resultados!
Por último, durante en esos días en los que esté afligido invoque a Dios para que no permita que la tristeza le haga caer en el plano de la depresión.
Pídale que su espíritu no fomente el desconsuelo y, en cambio, haga que obre con sensatez para no caer de nuevo derrotado.
EJERCICIO
¿Tiene un pensamiento negativo que retumba en sus oídos?
Le proponemos este ejercicio: Piense durante un minuto una idea que anule eso que lo atormenta.
Por ejemplo, si está enfermo, regálele 60 segundos a una frase que le repita que goza de buen estado de salud.
Puede parecerle tonto el consejo, pero si lo hace con fe y con frecuencia, su pensamiento optimista repercutirá en su salud. Este ejercicio es válido para cualquier situación.
Razones
Las tempestades que lo sacuden tienen una razón de ser.
Debe saber que entre las nubes y los relámpagos, Dios conduce el carro de su vida; y lo mejor es que lo deja reluciente.
Cada adversidad es una oportunidad que Él nos da para demostrar nuestras cualidades.
Viva cada día y deje que el futuro llegue a su tiempo. No sufra por lo que va a venir; a lo mejor ni llega y usted gasta tiempo preocupándose.
No sea supersticioso: a Dios no le son gratos ni el azar ni el esoterismo. La superstición es la religión de los espíritus débiles.
Escuche a su corazón: las respuestas sobre las angustias de su alma, no las tienen los demás. Usted es la autoridad de su propia vida.
No desista: nunca se dé por vencido, piense que si Dios le ha dado la vida, es porque sabe que usted puede con ella.
Sea recursivo: usted puede ser una lámpara en su habitación, para luego ser una estrella en el cielo.
Minutos claves
Si se levanta por la mañana tan agotado como cuando se acostó la noche anterior, intente recordar en qué estaba pensando durante los últimos cinco minutos antes de conciliar el sueño.
Muchos de los días que comienzan mal se deben a la noche anterior, a esos últimos pensamientos conscientes que son críticos o desalentadores.
Aunque no lo crea, lo que piense durante esos minutos va a impactar su forma de dormir y esto determinará cómo será el próximo día, una vez se levante de la cama.
Cuando duerme, su percepción consciente descansa, pero su mente inconsciente permanece activa.
Por ejemplo: si los últimos minutos antes de dormir los invierte preocupándose, el subconsciente graba este sentir, lo cataloga como temor y, entonces, actúa como si fuera realidad. Como resultado, los músculos permanecen en tensión, los nervios están de punta y los órganos del cuerpo se alteran, lo que significa que el cuerpo no está descansando en realidad.
Sin embargo, si esos últimos minutos son invertidos
en contemplar una gran idea, un verso inspirador, una agradable lectura, una oración o un pensamiento calmado y alentador, el sistema nervioso interpretará: “Todo anda bien”. Y lo mejor es que pondrá su cuerpo en un estado de relajamiento y de paz.
Esto le ayudará a despertar estimulado, fortalecido y confiado. y preparar así el camino para un día lleno de prosperidad y de buena energía.














