jueves 04 de julio de 2019 - 12:00 AM

Aprenda a manejar sus problemas con calma

Los problemas ‘vienen y van’ y la mejor estrategia para enfrentarlos consiste en aceptarlos, buscando con serenidad las soluciones más acertadas.

¿Qué hace cuando las contrariedades y las dificultades se juntan y menoscaban su tranquilidad? ¿Es de los que se desespera y huye?

Debe aprender a manejar de la mejor manera posible cada situación, entre otras cosas, para no hundirse más en la angustia.

En ese orden de ideas es preciso apropiarse de una gota de serenidad para que pueda ver su alrededor con más claridad.

¿Sabe algo? La vida tiene ciclos positivos y negativos, y todos ellos hay que tenerlos en cuenta para poder sacar el mayor provecho de las circunstancias exteriores y del propio destino.

Tampoco pretenda solucionar todo de la noche a la mañana, ni atropelle los principios del sentido común actuando con afanes y desesperos.

Las cosas de la vida tienen su propio ritmo y su tiempo; es inútil acelerar los procesos que deben fluir de manera natural. ¡No pretenda modificar nada a juro!

Jamás derroche energías en el intento de querer ver resultados antes de tiempo.

Eso sí, esté atento y tenga en cuenta los pequeños detalles de cada situación, porque allí van a surgir hechos que en últimas van a resultar realmente efectivos.

Es obvio que para que las cosas mejoren de manera notable es necesario un espíritu alegre y optimista, que le pueda permitir ver el entorno de una manera más positiva y encontrar oportunidades en donde el estrés solo ve problemas.

También recuerde que muchas situaciones de la vida se le van a salir de las manos. Eso es inevitable, pero no significa que sea el fin del mundo.

Por encima de ello debe procurar mantener en alto su entusiasmo en lo que hace y en cada circunstancia que afronte.

Relájese y acepte la realidad de buen agrado y póngase manos a la obra. Descubrirá cómo esta estrategia hace que las cosas tengan soluciones más apropiadas.

Aunque esté pasando por una etapa angustiosa y difícil, el panorama cambia de forma “según el cristal con el que se le mira”.

Es decir, una visión diferente de los problemas hará que todo le resulte mejor.

Le reitero que si actúa siempre con calma no aumentará el problema y esto, de alguna forma, le traerá más armonía y tranquilidad personal.

Si cada vez que le surge un problema adopta los consejos que aparecen en esta página, los resolverá de forma más rápida y efectiva; además obtendrá mejores resultados.

Yo sé que cuando aparecen los problemas, sobre todo aquellos que llevan el rótulo de 'graves', se afecta su estado de ánimo. No obstante, véalos como un reto personal, en donde puede demostrar su fortaleza.

De nada sirve quedarse en la ‘quejadera’. ¿Qué logra con asumir el rol de la víctima? Usted no es el único que ha tenido que enfrentar en cierto momento de la vida alguna adversidad. Nunca se compadezca por ello. Siéntase orgulloso de su valentía.

Hágame caso y descubrirá que las soluciones irán dándose una a una. Le garantizo que saldrá airoso de todos los problemas que le han venido acosando en los últimos días.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Hábleme de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “No me siento capaz de afrontar los retos de mi vida. A veces, cuando emprendo algo, siento que me van a rechazar por mi edad o por mi falta de liquidez. Me siento inferior y eso me ha hecho perder oportunidades. Quisiera saber qué debo hacer para no sentirme así. No quiero seguir viendo en el espejo esa pálida imagen que proyecto de mi mismo. Ayúdeme, por favor”.

Respuesta: Es hora de hacer todo lo que sea posible para elevar su propia autoestima. No hay nada mejor que encontrarnos tranquilos con nosotros mismos y con un reflejo agradable de nuestra vida.

La autoestima es muy importante para su día a día y, por ende, le corresponde valorarse. Eso de ‘no quererse’ lo está haciendo pensar que “no podrá” o que lo “rechazarán”. ¿Por qué ese grado de inferioridad? Debe revisar en qué momento se llenó de ese miedo. Tenga la certeza de que usted es un ser valioso.

No debe acomplejarse por la edad ni por esa temporal falta de liquidez en la que está ahora. Todos los seres humanos tenemos muchas potencialidades, valor y calidad; en su caso es cuestión de confiar más en usted mismo y sacarlas a flote para que pueda proyectar una mayor imagen.

Si hace el ejercicio descubrirá que usted posee enormes capacidades que le harán seguir adelante. No dude de la gran cantidad de talentos con los que la naturaleza lo ha dotado y úselos en su beneficio y en el de las personas que estén a su lado. Aprovéchelos para aprender cosas nuevas y adquirir experiencias que lo acerquen más a la feliz culminación de sus objetivos.

¿Cómo cambiar?

Puede hacerlo mediante terapias relajantes, de tal forma que la percepción de usted sea adecuada con una realidad más propositiva.

Le corresponde desarmar esa exagerada autocrítica y es obvio que debe apuntarle a sentirse más orgulloso de sus fortalezas.

Yo sé que hacer eso no es cuestión de ‘soplar y hacer botellas’. Sin embargo, hay ejercicios de autoestima para ir trabajando en estos diferentes objetivos, como por ejemplo: aprender a ser asertivo y aplaudir cada acierto que tenga. ¡Claro! Todo es posible si tiene fuerza de voluntad y cambia de actitud.

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