domingo 03 de julio de 2022 - 12:00 AM

No se trata de olvidar o de hacer como si nada le pasara, sino de evolucionar y mirar hacia el frente con optimismo.

Agradezca por lo vivido, pero no se quede añorando el pasado. Le corresponde, sí o sí, asimilar que eso que tenía ya no está.

Aunque hoy no lo vea así, todo esto que experimenta es un llamado que la vida le hace para que reaccione y sea capaz de enfrentar la situación actual con la mayor entereza posible.

Hágame caso y no se embadurne de cosas del ayer, pues el pasado debe quedar en el único sitio en donde debe estar: atrás.

Cerrar ciclos le aportará a su futuro, bienestar y felicidad. Tómese el tiempo que necesite, pero es importante que trabaje en usted, para que así pueda decir sin remembranzas ni añoranzas: gracias por todo lo que hoy soy.

Pídale a Dios sabiduría, serenidad y mucha paz.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:
Testimonio: “Recuerdo cómo era mi vida hace diez años y le cuento que me sentía feliz con mis cosas y con lo que hacía. No es que hoy esté mal, porque de todas formas me encuentro frente a nuevas situaciones que son interesantes. Sin embargo, añoro ese tiempo vivido, en donde mi mundo era muy descomplicado. ¿Qué debo hacer para no sentirme así? Le agradezco una respuesta. Gracias”.
Respuesta: Al leer su carta percibo que su mente está atrapada en situaciones pasadas o en recuerdos que, a decir verdad, no le permiten estar en su momento presente. Hace rato que debió pasar la página y, por no hacerlo, está frenado y atrapado en nostalgias que no lo conducen a nada.
Es hora de desapegarse; es decir, debe soltar esa ancla que lo tiene sumergido en el ayer y que además le está robando energía.
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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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