domingo 02 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Cada quien puede seguir sus creencias, pero sin fanatismos

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; esto incluye la libertad de manifestar su creencia en la enseñanza, en la práctica, en el culto y en la cotidianidad. Lo que no se debería aprobar es el fanatismo, que a veces desvía el sentido de la fe.

En la actualidad algunos tienen una concepción algo limitada del tema de la religión, entre otras cosas, porque la ven como un conjunto de creencias rígidas y, a veces, muy distante de lo que supuestamente debe ser la espiritualidad.

Siempre he sido respetuoso de ese tema porque, al igual que muchos de ustedes, para mí la fe es la prioridad.

Todo el mundo tiene su visión acerca de lo que ve y del mundo en general. Por eso, cada mirada religiosa juega un papel importante en el que cree, sigue o profesa determinada doctrina.

Tal vez por esa consideración que se le debe tener a la forma de pensar de cada quien es que en esta página de Espiritualidad se escribe más sobre la vida, que de asuntos eclesiásticos. Porque si bien muchas religiones tienen narrativas, símbolos, tradiciones e historias sagradas que están destinadas a darle sentido a la realidad o a explicar preguntas del universo, nadie tiene el derecho a exigirle a alguien que piense de determinada manera.

Y más allá de mis propias convicciones, sé que la religión hace parte de un conjunto de creencias, de normas de comportamiento y de ceremonias de oración o de sacrificio que son propias de un determinado grupo de personas, las cuales reconocen una relación con la divinidad.

Percibo, eso sí, que algunos están pasando por un proceso de ‘doble moral’, el cual se evidencia de manera concreta en las relaciones que establecen con sus semejantes.

Hay mucha gente que dice seguir determinada filosofía y respetar ciertos mandamientos, pero en su cotidianidad dejan mucho qué desear con su comportamiento, con sus feas actitudes, con sus injusticias y con un desacertado estilo de vida.

De todas formas, el modelo de evangelización de las creencias religiosas está basado en la palabra de Dios, lo cual me parece acertado y muy útil para la cotidianidad.

Tal vez los cultos tradicionales están un ‘tilín’ anquilosados y por eso se despertó el deseo de renovar el tema de la religión.

A mi juicio, lo malo de todo esto es que se caiga en el fanatismo. Alguien que sea tan radical en este asunto se aparta de la verdad central para tomar una posición extremista, recalcitrante y atosigadora.

También hay que recordar que la Constitución de 1991 permitió la posibilidad legal de fundar grupos religiosos, aumentando de esta forma la proliferación y el ejercicio de los mismos.

Sin embargo hoy la gente busca respuestas más auténticas y compromisos reales; o sea, quiere mensajes realmente espirituales y acordes con nuestro mundo. Así las cosas, no nos podemos quedar en el rito o en los cultos, sino en el compromiso cotidiano que nos llene de fe para asumir la vida misma.

Cada quien puede seguir sus creencias, pero sin fanatismos

REFLEXIONES CORTAS

Cada quien puede seguir sus creencias, pero sin fanatismos

* Si las personas supieran que las palabras equivocadas destruyen sueños, acaban relaciones, generan chismes, bajan la autoestima y maltratan el alma, tendrían un filtro en la lengua. Procure tener voces de aliento y, en la medida de lo posible, resalte lo bueno de los demás.

Cada quien puede seguir sus creencias, pero sin fanatismos

* ¡Ojo con lo que piensa! No permita que su cabeza se llene de ideas distorsionadas de su realidad y lo haga trastabillar. Cuanto más se queje, más se debilitará; y cuanto más piense que la pasará mal, peor le irá. En cambio, cuanto más agradezca, más se fortalecerá.

* Cultive buenos sentimientos, aunque las personas a su alrededor no lo valoren. Todo lo que usted haga finalmente lo beneficiará a usted y se le traducirá en múltiples bendiciones. Siempre actúe de forma correcta y con integridad. Aunque no lo crea, ser honesto es la mejor opción.

* Si no va, no llega; si no empieza, no acaba; si no es, no está; si no sueña, no crea; si no observa, no ve; si no enseña, no aprende; si no siente, no vive; si no ama, no trasciende; si no invierte, no gana; si no se mueve, no avanza; y si no procura ser feliz, su vida será en vano.

LA PREGUNTA DEL DÍA

Cada quien puede seguir sus creencias, pero sin fanatismos

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “No me atrevo a cambiar por temor a fracasar y, aquí entre nos, no quiero darles la oportunidad a los demás de que se burlen de mí. También veo que quienes me rodean quieren sacarme de casillas para hacerme más daño. En el fondo quiero cambiar, pero no soy capaz. Como consecuencia de ello siento que estoy viviendo una vida sin sentido. ¿Qué consejo podría darme para salir de este marasmo en el que estoy? Muchas gracias por su atención”.

Respuesta: Suele suceder que no sabemos vivir, entre otras cosas, porque somos enemigos de nosotros mismos. Tal vez en su caso no se trate de rivales externos, sino de usted mismo. ¿Por qué se lo digo? Porque no puede vivir creyendo que el mundo entero está en contra suya; es mejor autoevaluarse y tener el valor suficiente para enfrentar su entorno, su vida y, en general, su mundo.

La forma como actúe ante cualquier circunstancia, cualquier modificación que haga, una palabra, una mirada, una omisión; en síntesis, una ‘buena’ o ‘mala’ decisión siempre producirán efectos importantes para su futuro, aunque no sea capaz de observarlos a corto plazo.

Hasta el más pequeño cambio puede generar grandes resultados y, por lo que interpreto entre sus líneas, está en mora de sacudirse de esa ‘modorra’, tal y como usted llama a su bloqueo.

No deje que su vida vaya sin ton ni son; haga algo que deslumbre a su entorno positivamente. No deje que termine su día sin haber sido feliz.

No se deje vencer por el desaliento, ni permita que nadie le quite el derecho a expresarse.

Total: No abandone las ansias de hacer de su vida algo extraordinario y muéstrele a Dios el principio creativo que hay en su humanidad.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Image
Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad