jueves 01 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Cómo ‘navegar’ en la vida y en medio de un mar picado

En estos tiempos difíciles, cuando se registran tantos acontecimientos que lo hacen ‘navegar’ en medio de un mar picado, es fundamental controlar la ansiedad. Si no acepta la situación y no la enfrenta con gallardía, podría naufragar.

Es probable que usted, en ciertos momentos, reaccione de manera desaforada ante las cosas cotidianas, tanto en las ‘buenas’ como en las ‘malas’.

También es posible que ‘navegue’ en una inestabilidad emocional constante, esa que le hace despertarse un día ‘bien’ y al otro lo mantiene ‘bajo de nota’.

¡Tranquilo! No es que sea bipolar, tampoco es que su mundo vaya a la deriva; lo que le sucede es que está confundido y dicho enredo anímico lo llena de ansiedad.

No le estoy diciendo que viva deprimido; pero en cierta medida es relativamente ‘normal’ que a ratos atraviese por tales episodios de tristeza.

Lo que no puede hacer es quedarse con las manos cruzadas, ni tampoco debe vivir divagando sobre ‘lo que fue’ o lo ‘que no pudo ser’.

Si se ve hoy en un callejón sin salida, es claro que le llegó la hora enfrentar la situación; es decir, nada gana asumiendo el rol de la víctima.

En mi vida, de manera particular, paso por días en los que me siento triste al punto de que, tal y como le puede ocurrir a usted, no me dan ganas de hacer nada.

Pero cuando eso me ocurre me pongo a pensar en todas las grandes razones por las que debo sentirme contento, y así desaparece esa negatividad.

Paso seguido, le pido a Dios que me dé claridad y me irradie ese rayo de intuición que permita sortear el ‘mar picado’ por el que navego.

Le sugiero traer a su cabeza las cosas buenas que hay en su vida; le garantizo que son más las situaciones bellas, que las grises.

Ahora bien, en su caso la percepción de abatimiento le puede ayudar a volver la mirada hacia su propio interior para profundizar en usted y entender qué es lo que realmente pasa por su vida.

Si el tema es muy grave, hay situaciones en donde ser fuerte es la única opción; es decir, tiene que asumir el momento con la mayor dignidad posible.

Le cuento que existen fórmulas precisas para aceptar las cosas, sobre todo si no se tiene la fuerza de voluntad para tomar el timón de la vida.

Claro está que hay algunas prácticas que abonan bastante el terreno para sobreponerse: hablo de mantener pensamientos esperanzadores, de hacer ejercicio, de no compararse con nadie, de leer un buen libro e incluso de destinar un tiempo al sano esparcimiento y, sobre todo, de sembrar las semillas de la confianza y la fe.

Dependiendo de su credo y sin ser fanático, podría refugiarse en Dios.

Tome la decisión de soltarse de tanto pensamiento triste y vea la vida de una manera más esperanzadora porque, aún en medio de una grieta, usted podrá ‘navegar’ con rumbo norte. ¡Ánimo!

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Cómo ‘navegar’ en la vida y en medio de un mar picado

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página de Espiritualidad. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “He intentado ver el mundo desde una perspectiva distinta y casi que con otras gafas. Pero sé que esa no es una tarea sencilla, sobre todo porque llevo 30 años haciendo lo mismo y me cuesta trabajo despercudirme de mi conservadora forma de ser. ¿Qué me aconseja? Le agradezco que tenga en cuenta mi caso”.

Reflexión: Lo felicito por querer ver el mundo con un nuevo matiz o “con otras gafas”. Y se lo digo porque nada es tan relevante para nuestro desarrollo personal como el dar ese gran paso hacia la renovación mental. De eso es lo que más reflexiono en esta página.

No obstante, pensar diferente no resulta una tarea tan fácil porque el salir de ese molde implica arriesgarse, estar expuesto a la crítica y ser blanco de fracasos cotidianos que lo podrían dejar atrapado si no está alerta.

Por lo que percibo entre sus líneas, a usted la vida misma lo está obligando a dar un paso en el que deberá aprender cosas nuevas y, al mismo tiempo, desaprender lo que ya no le resulta útil para poder reformularse.

Creo que empezó con el pie derecho, pues al menos está pensando en otra perspectiva; es cuestión de que se decida a asumir el reto de romper patrones para ser capaz de visualizar un mejor horizonte.

Pídale a Dios que le dé la sabiduría, la intuición y la serenidad necesarias para ser capaz de generar ese impulso que lo conduzca hacia los caminos que más le convengan a su mundo.

Aunque le cueste un mayor esfuerzo, aunque su nueva condición lo obligue dejar a un lado comodidades o complacencias y aunque todo sea un reto duro, le garantizo que el resultado valdrá el esfuerzo. ¡Dios lo bendiga!

REFLEXIONES CORTAS

Cómo ‘navegar’ en la vida y en medio de un mar picado

* Usted mismo sabrá cuando ya no lo quieran. Aunque no se lo digan, lo percibirá en lo más profundo de su ser. ¿Sabe por que? Porque la indiferencia, de manera irónica, jamás pasa desapercibida. Así que esté atento y asuma que, si alguien no quiere saber de su vida no tiene caso rogar, implorar o mendigar atención.

* Más allá de la distancia, si tiene a algún ser querido o amigo lejos, eso no le impedirá desearle, a través de los contactos digitales o del teléfono, un buen día. Envíele un sano consejo o incluso bastaría con decirle que lo quiere. También puede pedirle a Dios que lo cuide y que les derrame bendiciones a sus seres queridos.

* No hay barreras para las personas que creen, ni para las que trabajan por sus sueños, ni para las que elevan una plegaria al cielo, ni mucho menos para las que ratifican su fe y dedicación. ¡Póngase manos a la obra! Los límites solo están en su mente, en su actitud o en su necia forma de ser.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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