jueves 06 de octubre de 2016 - 12:01 AM

¡Concentrémonos para que no se nos olvide!

La pereza y la fea costumbre de postergar nuestras metas son las principales responsables de que no logremos alcanzar nuestros propósitos de vida.

Me sorprende la descuidada forma como algunos jóvenes se preparan para sus pruebas académicas. Varios de ellos suelen estudiar un día antes de los exámenes.

Siempre aplazan la tarea de repasar los contenidos de las clases y solo deciden hacerlo a última hora. Cuando ya se ven alcanzados o ‘les coge la noche’ se ponen en el plan de estudiar a contrarreloj.

¿Por qué les pasa eso?

A veces es física ‘locha’, en otros casos es irresponsabilidad. Sin embargo, el común denominador entre ellos es que no se enfocan en su propósito de aprender de verdad y creen que el asunto se resume a pasar la materia como sea.

Recuerdo una frase que hizo carrera en la televisión colombiana del ayer que se leía así: “Concéntrese para que no se le olvide”.

Ese fue un lema que acuñó durante varios años un concurso, que era presentado por Julio Sánchez Vanegas.

Se trataba de un esquema en el que los participantes debían recordar las parejas de elementos que aparecían en un tablero de 30 números. El juego también incluía una terna y un comodín.

Al final del programa, el que ganaba debía resolver un jeroglífico, que en esas épocas era enviado por correo por los televidentes con el fin de ganar un dinero acumulado.

La audiencia era tal que, de manera literal, todos nos manteníamos ‘pegados al televisor’ durante 30 minutos.

Pero más allá de la concentración, lo que más me gustaba del concurso era el enfoque del programa: ¡Todos sabíamos que estar atentos era sinónimo de ganar!

¿Sabe algo?

No basta con tener objetivos o con apuntarlos. No nos podemos quedar con la tibia tarea de escribir lo que queremos alcanzar y, a partir de ahí, quedarnos con los brazos cruzados esperando que todo se nos dé.

Si queremos lograr las metas tal y como están escritas debemos concentrarnos en los fines que anhelamos.

En nuestra cotidianidad, tal vez el problema no sea el no concentrarnos. De pronto el asunto es que no sabemos en qué centrar nuestras acciones.

Concepto

El enfoque es el acto por el cual miramos algo atentamente, no con los ojos de la cara sino con los de la mente, fijando la atención en una misión específica.

Cada uno de nosotros deberíamos fijar nuestra mente en un punto determinado.

Para aterrizar más el tema en la página de hoy, debo decir que en el mundo espiritual la concentración es el esfuerzo y la disciplina que realizamos para que nuestra mente se dedique a un solo pensamiento. De esta forma podemos analizarlo con total profundidad, a fin de que se puedan obtener de ese ejercicio los máximos beneficios posibles.

Hay que adoptar la estrategia de la lupa,; es decir, concentrar los rayos de nuestra luz interior en un solo punto, a fin de que la mente no desperdicie la energía inconmensurable de su poder creador.

De manera desafortunada, muchos de nosotros no hemos aprendido a utilizar el poder de la mente, entre otras cosas, porque no nos sabemos concentrar ni tampoco nos enfocamos.

En la vida escolar, el estudiante que sabe concentrarse, así no sea el más inteligente, necesariamente será un alumno aventajado.

El azar no existe, nada llega por casualidad. Por eso, todo éxito tiene que estar precedido de la concentración en una actividad mental y en un trabajo.

Quien sabe de verdad concentrarse y se enfoca en esa meta que se ha trazado, será un gran vencedor.

¡Dios lo bendiga!

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