martes 23 de junio de 2020 - 12:00 AM

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Si alguien lo traiciona no se muera de rabia, la clave está en saber asumir la decepción y seguir adelante. No se quede anclado en los rencores.
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Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son los temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Mucha gente que antes admiraba y apreciaba me ha decepcionado y me ha pagado mal. Algunos me estafaron. Lo peor es que por prestarles atención a esos ‘falsos amigos’ descuidé a mi familia. No le quiero dar muchos detalles, pero lo cierto del caso es que ahora debo empezar otra vida, pues las traiciones me dejaron literalmente en el vacío y lleno de resentimientos. No he sido un hombre muy seguidor de estos temas de la vida interior, pero sí quisiera algún tipo de asesoría para recomenzar sin sentirme tan enojado, pues no he podido perdonar”.

Respuesta: Cuando las cosas que tildamos de ‘malas’ nos atropellan y la gente nos decepciona, nuestra alma queda herida. Comprendo por lo que está pasando, pues muchos hemos vivido en carne propia ese tipo de sinsabores.

Sin embargo, si entiende que todas las decepciones forman parte del mismo navegar de la vida podrá ver esos reveses de una manera menos desmotivadora.

No mire con resentimiento ni pesimismo las cosas duras y negativas que le han sucedido por culpa de esas personas, tome lo que hicieron como lo que realmente es: una lección que le dio la vida, no sólo para crecer sino también para darle un nuevo sentido a su historia personal.

Me dice que no ha podido perdonar, pero déjeme recordarle que esa palabra significa literalmente “dejar pasar”. Debe perdonar, no por los que le hicieron daño sino por usted mismo. Si deja de sentirse enojado y evita guardar rencor podrá estar en paz; de lo contrario, el veneno de la rabia lo consumirá. Mejor dicho: perdonar es imprescindible para comenzar su nueva vida.

Considero que libre de la atadura del ayer vendrán para usted mejores horizontes. Pero ojo, para que pueda disfrutar plenamente de las bendiciones que le vienen será preciso que no le duela más la traición; no es olvidar, es recordar sin dolor.

Ahora bien, en la vida siempre se encontrará con obstáculos y es obvio que será preciso aprender a asumirlos con calma, sin desesperación y con una actitud más alentadora.

En los nuevos propósitos, debe tener más en cuenta a su familia y a las personas que realmente le aman.

Una sana sugerencia: Revise con más detenimiento las cosas de su dimensión espiritual. Cuando incursione en ese campo encontrará unas fuentes de energía y de sabiduría que debe saber aprovechar en beneficio de su propio desarrollo integral y de su entorno. Hágame caso, yo sé porque se lo digo. Un abrazo y que Dios lo bendiga.

¡Le envío una buena vibra!

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