martes 09 de julio de 2019 - 12:00 AM

¿Cuál cree que es su misión en esta vida?

Usted, yo y en general todos labramos nuestro propio destino. Todo lo que nos pasa es el resultado de nuestros propios aciertos o desaciertos.
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Dicen que cada hombre tiene trazado su camino antes de nacer.

¡Tal vez sí, tal vez no!

Sea como sea, yo soy de los que prefiere creer que cada hombre recorre el sendero que él mismo construye.

En ese orden de ideas, usted, yo y todos construimos lo que queremos hacer de acuerdo con nuestros pensamientos, actitudes y la manera de actuar. Y hablo tanto de lo 'bueno' como de lo 'malo.

Porque más allá de las profecías que existen, las cuales dan supuestos indicios sobre la posibilidad de la existencia de un destino inexorable para cada ser, considero que todos tenemos la posibilidad de redactar nuestro propio libreto sin ningún tipo de dictamen escrito por los adivinos.

El tema es delicado pues muchos fanáticos argumentan que desde un principio llegamos con un ‘programa debajo del brazo’, destinado algunos para la salvación eterna y otros para la condenación.

Perdone que insista en el tema, pero creo que somos quienes construimos nuestros aciertos y obviamente nuestros desaciertos.

Dejando de lado el tinte fundamentalista, me parece vital enriquecer y proyectar nuestras tareas con argumentos y no con supuestos.

Dicho de una manera más práctica, sí creo que el destino existe pero está en cada quien el saberlo conducir hacia los más nobles ideales.

Descubrir cuál es esa misión es una tarea que logra entenderse través de lo que se conoce como vocación. Me refiero a eso que uno hace con amor y a lo cual se entrega con el alma.

Es algo que no se hace por moda o por dinero, sino que se realiza por convicción.

Hay gente que pasa por este mundo sin saber qué quiere hacer y hasta se muere y nunca supo a qué vino.

En esto también es válido señalar que todos tenemos nuestro futuro y que él es la acción y la consecuencia de movernos en pro de algo.

Es causa y efecto al mismo tiempo, porque toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a nosotros de igual manera.

Bajo esta filosofía, cada quien es su propio destino a través de sus acciones. Usted recoge lo que siembra.

Por ende hoy está creando su destino con cada sueño, con cada obra e incluso con cada ilusión que quiera cumplir.

¿A qué viene este tema?

En síntesis lo que quiero plantearle es que usted es lo que piensa y el que planifica sus cosas.

Indudablemente es probable que el entorno lo pueda afectar, pero es en ese momento cuando usted decide qué hacer con eso que le ocurre.

Sí creo mucho en los principios da neurolingüística, esa ciencia que señala que el cerebro y el espíritu están siempre receptivos a lo que se les siembre.

Tal vez por eso usted y yo necesitamos ser muy cuidadosos a la hora de alimentar nuestros sueños y, en general, nuestro interior.

Los mensajes, las ideas, las lecturas y lo que optemos por ver y oír son nuestras elecciones.

Dicho de una manera más directa: todos, sin interesar factores como la cultura, el nivel socioeconómico y la capacidad mental, tenemos una misión personal por desarrollar.

¿Usted tiene claro lo que piensa hacer con su vida? Y si ya la sabe, ¿Qué está haciendo para cumplir con esa tarea?

Reflexione sobre esos dos cuestionamientos. Recuerde que si ya definió lo que quiere hacer, debe ponerse manos a la obra. ¡Del cielo nada le caerá! De ahí en adelante, está en usted edificar poco a poco lo que realmente anhela y debe perseverar en sus metas. La constancia vencerá cualquier obstáculo.

EL CASO DE HOY:

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. Pero con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Tengo tantos problemas que he optado por hacer como si nada me estuviera pasando. No sé por qué arrecian tanto las tempestades en mi existencia; y le hago este comentario porque me pasan cosas duras que no sé cómo afrontar. Emocionalmente estoy muy confundido. Le confieso que mi estado de ánimo y mi cotidianidad se han ido a pique y no quiero seguir cayendo más. Quisiera uno de sus consejos”.

Respuesta: Podrá llover torrencialmente sobre usted, pero tarde o temprano escampará. Mientras tanto, le corresponde enfrentar de una forma valiente cada ‘aguacero’. Lo mejor que puede hacer es darles la cara a los contratiempos y encontrar las soluciones. ¡Claro! Deberá aprender las lecciones que esos acontecimientos quieren darle a través de esas dificultades.

Lo que la Divina Providencia quiere enseñarle con esos episodios que están alterando su estado de ánimo y la normalidad de su cotidianidad es, de manera precisa, hacerle comprender cierta realidad de su vida emocional que, por lo que percibo entre líneas, no ha logrado descifrar.

Si no aclara qué es lo que le pasa en su vida interior jamás podrá procesar sus historias ni sus conflictos afectivos y, por ende, no podrá sacar de ellos el mejor provecho para su desarrollo personal y espiritual.

Comprenda que cada cosa que le sucede no es ‘por algo’ sino ‘para algo’. Detrás de todos esos sucesos que hoy le parecen incomprensibles, se encuentran aprendizajes importantes que debe asimilar para seguir adelante en su progreso personal.

Recuerde que no hay nada gratis bajo el cielo y que todo lo que le ocurre en su diario transcurrir no es accidental. Las casualidades no existen, todo lo que sucede es eminentemente causal.

Si se desespera y huye no conseguirá nada bueno. Tampoco se preocupe de manera extrema porque gastará inútilmente sus energías, las mismas que podría aprovechar para cosas valiosas y positivas. Le recomiendo actuar de manera sencilla y compresiva con lo que está viviendo, orar y pedirle sabiduría al Creador para saber cómo actuar. ¡Tranquilo, cada día es un nuevo amanecer! Dios le bendiga.

REFLEXIONES CORTAS

Nunca es tarde

El tiempo solo se acaba cuando la vida se termina, y hasta ese momento siempre habrá una posibilidad para todo. ¡Ánimo! Un tropiezo jamás será el fin del mundo. Así las cosas, nunca es tarde para comenzar de nuevo una meta.

La supuesta ‘lógica’

Mi padre decía que el día que comprendiéramos por qué se hacen las pizzas redondas para meterlas en cajas cuadradas y después comerlas en triángulos tendríamos una explicación ‘lógica’ de esas cosas extrañas que rodean nuestro entorno. Al menos por ahora disfrutemos la vida... ¡Y también las pizzas!

Sencillez

Le damos color a la vida con la sencillez de pequeñas cosas, tales como: una sonrisa, una palabra amable, un beso, un amor, un abrazo, una mano amiga, un buen deseo, una noble acción, un lindo amanecer, una gran lectura e incluso con la fragancia y el sabor de un buen café.

Los retos

Los retos no aparecen para paralizarlo, sino para ponerlo en acción. Ellos, además de sacar lo mejor de usted, sirven para que descubra quién realmente es y qué es lo que necesita para seguir escalando la montaña.

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