jueves 29 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Cuando vamos del timbo al tambo

No hay derrotas definitivas, jamás invente excusas para no recomponer su vida. Si se perdió en el camino, busque salidas y emprenda nuevos trayectos. Y si se extravía otra vez, no importa... No desista hasta tanto consiga lo que realmente quiere hacer con su vida.

A sus 34 años un amigo me confiesa que siente que va a la deriva, casi ‘sin ton ni son’. Antes le daba igual ‘lunes que martes’ y no pasaba nada; pero dice que ahora no es así. ¡Él no se encuentra!

Es como si se hubiese despertado de un letargo; solo que a estas alturas no sabe cómo recomponer su existencia.

Él me pide un consejo y decidí aprovechar su solicitud para compartirla con él, con usted y con todos los lectores porque, de alguna forma, a todos alguna vez nos ha ocurrido algo similar.

¿Siente que va a la deriva? De entrada le sugiero que deje de buscar a la topa tolondra, pues todo lo que necesita para ser feliz está en su interior. Aproveche cada instante que tiene y entienda que tiene mucho por vivir.

Creo que la vida hay que disfrutarla tal cual ella es, sin tanto estrés ni angustias existenciales.

Es claro, eso sí, que si se la pasa de un lado para otro, sin organización ni juicio, podría enredársele la vida. Cuando no sabe a dónde quiere ir, cualquier camino es ‘bueno’.

De manera desafortunada, en muchas ocasiones, hay hombres que pueden pasar una vida entera con tan poca conciencia de sí mismos que difícilmente se dan cuenta de todas las oportunidades que desaprovecharon hasta cuando ya es demasiado tarde.

Cualquiera que sea la situación por la que pasa la persona que me pidió el consejo, debe saber que en cada caso particular hay muchas cosas por rescatar.

Si bien siempre digo que la edad no es un impedimento para cambiar nuestra vida, la verdad es que no es lo mismo dar un giro significativo a los 34 que a los 94... ¿O me equivoco?

Miremos a quien tiene 34 años, solo para atender el caso de mi amigo. Diría que él está en una edad privilegiada, aunque no lo crea. Debería ver las cosas con una arista positiva.

Si bien los años pasaron sin mayor importancia para él, es claro que los disfrutó y vivió en total relajamiento durante muchos años. Quizá su mente y su conciencia estaban dormidas... ¿Pero quién le quita lo bailao’?

Ahora que ya sentó cabeza, es el momento perfecto para cambiar su vida.

¿Qué hacer?

Primero debe hacer un viaje a su interior que le permita entender cómo recomponer su camino.

Tenga en cuenta que lo primero es identificar a dónde quiere llegar y para qué.

Cuando tenga estas prioridades escritas en papel, enumérelas de manera que en cada una establezca los objetivos reales y ejecutables que está dispuesto llevar a cabo para conseguir todo lo que quiere.

Por ejemplo, si quiere una pareja debe identificar primero por qué la quiere; luego haga un listado de lo que espera de esa persona y a partir de eso tenga esos datos a mano para no caer en los mismos errores de siempre.

Eso le ayudará a tener mejor conciencia de sí mismo y de su relación con los demás. También aplica no solo para pareja, sino para amigos, familia, trabajo, proyectos etc...

Así desechará primero lo que no funciona en su vida y tomará cartas en el asunto. El gran paso para tener un cambio positivo es no mentirse a sí mismo y mantener una relación sana con su propio yo.

Le recomiendo que se tome las cosas con calma, y se ponga metas a corto, mediano y largo plazo para que el miedo y la incertidumbre no sean constantes en su vida.

Tendrá que replantearse las cosas y centrar un poco más el tiro. Entre tanto, no se estrese más de la cuenta. Mejor dicho: ¡Tómela suave!

Recuerde que esta vida se hizo con el fin de que seamos felices, pero solo depende de nosotros que podamos hacerlo.

Con trabajo y disciplina todo se puede lograr. Así que usted decide hasta dónde quiere llegar.

Ánimo que la vida está empezando y aún le falta mucho por vivir. ¡Bendiciones!

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio

“Mi vida y mis asuntos se han venido impregnando de un desánimo inusual y se podría decir que la brega por mis cosas está sin gasolina. Trabajaba mucho, confieso que más de la cuenta. Sin embargo, algo pasaba y me bajaba de nota. Eso aún sigue vigente. No soy tan mayor como se pudiera pensar: Atravieso por los 43 años. Se me han presentado desavenencias que me quitaron el empuje que tenía en épocas pasadas. Creo en Dios, pero a pesar de ello me siento solo y desorientado. ¿Ha sentido usted ese tipo de baches en su estado de ánimo? Si le ha ocurrido, ¿Qué ha hecho para salir de ese vacío en el estómago que siento yo? Quisiera leer en su reconocida columna una voz de aliento. Se lo agradecería”.

Cuando vamos del timbo al tambo

Respuesta

El desánimo que usted experimenta puede estar asociado a un cansancio vital que le está dificultando ver la vida de una manera más esperanzadora y propositiva. ‘Se vale’ sentirse así, pero solo por un breve tiempo. Debe estar atento a no permanecer por mucho tiempo inmerso en ese estado, pues el desaliento y la desolación pueden anidarse en su corazón y dirigir su vida con una visión muy gris.

Las personas que pasan por un nivel de desánimo agudo, tal y como usted se siente, se vuelven más vulnerables y, por ende, son más propensas a bajar la guardia.

Para combatir este tipo de situaciones, en mi caso, utilizo técnicas de resiliencia, acompañadas de paciencia y comprensión. Suelo pensar en las cosas buenas que he logrado, leo mucho, recurro a la plegaria y jamás me quedo con los brazos cruzados.

Cuando asoma en mí un rayo de tristeza me consiento, hago las cosas sanas que más me gustan y, sobre todo, cultivo más mi fe, tanto en Dios como en mis capacidades.

Le sugiero que se suministre varias dosis de serenidad y tranquilidad. Las dos le ayudarán a superar esas desavenencias que se hacen presentes en su vida.

Tiene 43 años y toda una vida por delante. ¿No le parece que no debe desaprovechar esta maravillosa edad en tristezas o depresiones?

Escudriñe, en lo más recóndito de su alma, en qué momento perdió el empuje de otrora. Así no lo quiera admitir, cada vez que algo nos sale contrario a lo que pensamos es por una errada decisión que tomamos.

Ese diagnóstico será esencial para enmendar y, sobre todo, para poder encontrarle una respuesta concreta a su situación.

La salida de esta crisis en la que se encuentra dependerá fundamentalmente de su fuerza de voluntad y de su poder de actuar y decidir qué hacer ante los problemas.

¿Qué le quiero decir? Que por más que le escriba cosas bonitas y le dé consejos, nada de eso servirá si no toma la decisión de salir de ese atolladero.

Es normal que aparezcan algunos obstáculos en su cotidianidad, pero no por eso tiene que claudicar. La idea es aumentar su capacidad de sobreponerse a las barreras y suministrarse unas buenas gotas de optimismo.

Es fundamental asumir que para salir adelante de cualquier tipo de situación debe hacer un compromiso con usted mismo. Nadie hará por usted lo que usted no quiera hacer por su vida.

¡Arriba, mire hacia el frente! No está solo en el camino, Dios lo bendecirá.

REFLEXIONES SUELTAS

* La verdad lo libera. El perdón los sana. La fe lo levanta y e amor lo hace feliz.

* El dinero no lo compra todo. Por eso, cuide y valore todo aquello que no pueda adquirir con plata.

* Cuando la vida lo ponga a prueba, demuéstrese a usted mismo de qué está hecho.

* Orar es ponerse de rodillas. Y al elevar una plegaria al cielo, su alma se conecta con Dios.

* Que el odio no entre en su corazón. Si lo permite se convertirá en un ser amargado y tedioso.

* Evite el ruido y las tensiones. Busque un lugar en donde pueda encontrar la paz que lo reconforte.

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