martes 25 de febrero de 2020 - 12:00 AM

¡Cuéntenos su caso! Hoy: la gente que no hace sino ‘chismear’

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Testimonio: “Algunos compañeros me están generando conflictos en mi vida cotidiana, entre otras cosas, porque alimentan chismes sobre lo que hago o lo que dejo de hacer. Hasta el momento me he controlado, pero le confieso que me provoca darles unos cuantos puños a esos chismosos que rondan mi vida personal. ¿Cómo se hace para no dejarse afectar por esa clase de toxicidad que hay en el ambiente? Gracias por su atención”.

Respuesta:

Evite conflictos innecesarios y no se deje llevar por su deseo de querer aplicar la justicia por su propia mano.

Comprendo que se pueda sentir mal. Yo sé que los chismes y las ‘críticas’ de los compañeros de trabajo volverán a hacerse presentes; no obstante, debe estar alerta para ser indiferente ante las necedades, pues de esta manera evitará que las cosas se le compliquen más.

Es cierto que las intrigas de ciertas personas pueden resultar perjudiciales para usted, pero pelear nunca será la solución.

Si el tema pasa a mayores, al menos en el tema de su oficina, podría acudir a la oficina de Recursos Humanos.

Debe neutralizar esos comentarios malintencionados, pero debe ser estratega para que no se rieguen las semillas de cizaña y así ellas no caigan en terreno fértil y prosperen.

Ponga las cosas difíciles o injustas en las manos de Dios.

Él sabe cómo manejarlas de la manera más acertada, y así evitará ahondar en los conflictos interpersonales de los que podría salir mal librado.

Aproveche sus energías y, en lugar de distraerse con las cosas adversas y negativas, procure lograr la máxima armonía en su cotidianidad.

Descubrirá cuál es la mejor forma de actuar para seguir progresando y para sacar adelante los proyectos que tiene entre manos, pero sin dejarse llevar por la angustia y mucho menos sin prestarles atención a las personas tóxicas que le rodean.

La norma debe ser que sea consciente de toda circunstancia que aparezca en su vida; es decir, que le dé su justo valor y no se quede en nimiedades o en los caprichos de otros.

Reflexión para todos, sobre todo para los chismosos: Cada vez que alguien murmura se hiere al menos a tres personas: a la que lo dijo, a la que lo escucha y a la persona de la que se chismea. Además, los chismes generalmente no suceden una sola vez, sino que involucran múltiples conversaciones.

Así las cosas, frenemos la habladuría de una vez por todas. Y si algo chismoso llega a su oído, frénelo con la mejor estrategia: la de la indiferencia.

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