domingo 07 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Debemos entender y aceptar las circunstancias de la vida

Nuestro modo de pensar nos puede liberar o, por el contrario, nos puede dejar inundados de más preocupaciones. Debemos saber mirar hacia el frente, para no dejarnos arrastrar tanto por las vicisitudes que nos ocurran.

A veces afrontamos situaciones que no logramos entender o que se nos salen de las manos; en otras ocasiones, nos vemos rodeados de circunstancias que terminan en insospechadas bendiciones del cielo.

Mencionemos algunos ejemplos: atravesamos por caminos que se abren y luego nos encontramos con puertas que se nos cierran; hay amores que llegan y nos cambian la vida y otros que aparecen para mortificarnos; conocemos gente que nos alivia el alma y otra que nos hiere; de repente estamos plenos, pero también surgen grandes vacíos inexplicables; solemos afrontar caídas y pérdidas, y después nos levantamos y ganamos más, en fin...

Podría decir que son circunstancias que hacen parte del día a día, que se deben afrontar y que nos instan a tomar decisiones.

En algunas ocasiones, cuando lo que vivimos se traduce en ansiedad, solemos armar un enredo completo en nuestra mente. Las angustias se convierten en sensaciones de desasosiego que arruinan nuestra tranquilidad y afectan la cotidianidad.

Las cosas que no logramos solucionar o entender invaden nuestra mente, llenándola de preguntas inciertas que no encuentran respuestas, que atentan contra nuestra fe y que se convierten en obstáculos que no nos dejan seguir.

Todo ese enredo hace que se nuble nuestro mundo y, más grave aún, nos conduce a un estado peor del que ya estamos.

También hay que admitir que a veces nos estresamos más de la cuenta e intentamos explicar situaciones de nuestra vida que no tienen respuesta alguna. Muchas veces son acontecimientos, experiencias vividas y otras tantas cosas que nos golpean de repente y que no sabemos por qué suceden.

Si nos quedamos estancados con estos problemas, no saldremos adelante. Lo menciono porque suele darnos miedo continuar en medio de las incertidumbres que nos produce el no entender o el no aceptar lo que la vida nos trae.

No busquemos respuestas que tal vez no llegarán; hay cosas que suceden porque así deben ser, aunque no comprendamos el por qué y sintamos que no tenemos las suficientes fuerzas de asumirlas.

No hay más opciones que vivir, seguir, creer y no perder la esperanza de que vendrán tiempos mejores que compensarán las luchas que hemos asumido de manera valiente, sin renegar por todo, sin rendirnos y sin renunciar.

Por eso, más que buscar respuestas, démoslas nosotros mismos con nuestro vivir y actuar; que quien nos encuentre en el camino descubra en nosotros que hay un Dios de amor que existe y que se manifiesta en lo más sencillo y pequeño, aún en todo aquello que no entendemos y que a veces nos hace dudar.

Nada sacamos con llevar entre ceja y ceja todo el día nuestros temores y preocupaciones. Hay que desenredar la pita y, por supuesto, debemos hacerlo con fe, pues ella nos dará esperanza, fuerza y paz.

REFLEXIONES CORTAS

Debemos entender y aceptar las circunstancias de la vida

* Una persona que sonríe a toda hora no es porque siempre le vaya bien o porque todo le resulte ‘color de rosa’; muchas veces es porque aprendió que debe sonreír en las ‘buenas’ y en las ‘malas’. Los que son fuertes ríen con el corazón roto, lloran a puertas cerradas y libran batallas de las que nadie nunca se entera.

* Empezar de cero es un momento duro en la vida de cualquiera, pero también representa una de las etapas de mayor crecimiento espiritual. Así las cosas, no tema levantarse de nuevo porque, aunque no lo crea, usted no comenzará de cero; es más, esta vez iniciará con experiencia.

* Ese ser que pasa por nuestra vida y deja luz, ha de resplandecer en nuestra alma para toda la eternidad. Esté al lado de gente que agradece el nuevo día, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, que regala sonrisas, que le ofrece su mano y que lo ayuda sin esperar nada a cambio.

Debemos entender y aceptar las circunstancias de la vida

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Hace un mes me operaron de un tumor gástrico. Tengo un miedo horrible, pues creo que no voy a pasar esta dura prueba de la vida. Me reprocho por ser tan temeroso. ¿Hago mal al comportarme así? Trato de llenarme de fe, pero no encuentro tranquilidad. ¿Qué me aconseja?”.

Debemos entender y aceptar las circunstancias de la vida

Respuesta: No se reproche, es natural que sienta miedo. Pero sí es fundamental que sepa que, aunque sea dura la situación, puede aprender a controlar ese temor para llevarlo de una forma más saludable.

Un diagnóstico y una intervención quirúrgica, como la que me cuenta que le practicaron, siempre desencadena en una gran cantidad de preocupaciones y de desafíos que, en su caso, le corresponde asimilar.

Le reitero que no puede quedarse atrapado en ese estado de angustia del que habla; por el contrario, debe enfrentar la situación. Tenga en cuenta que las circunstancias son las que son, y por muchas vueltas que le dé, es mejor verlas cara a cara.

Acepte la realidad desde el corazón y, al mismo tiempo, siga las recomendaciones del médico.

Llénese de entereza y haga acopio de fortaleza para sobrellevar con fe su terapia de recuperación.

Deje entrar a su mente expresiones positivas. Los especialistas en programación neurolingüística afirman que el poder de la palabra es milagroso. El hecho de decir algo, afirmarlo y repetirlo de manera segura, hará que tal hecho suceda casi milagrosamente, siempre y cuando la palabra sea dicha con mucha fe.

También recurra a la oración, pues cada plegaria llegará a su alma como un auténtico bálsamo y Dios lo escuchará. Amén.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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