domingo 21 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Deje el show, el mundo no conspira contra usted

No sea catastrófico, deje de especular y de creer que el mundo entero lo odia. No distorsione su realidad o su situación actual. ¡Es hora de ser propositivo!

Esto no es un regaño pero, como dice el refrán, “al que le caiga el guante, que se lo plante”. Es decir, este texto les cae esas personas que se la pasan quejándose de todo y por todo.

¿Qué buscan? Tal vez piden a gritos la compasión de los demás o, peor aún, invocan lástima. Se comportan como pordioseros y van tras un ‘mendrugo de atención’, si así se le puede llamar.

¿Conoce a gente así? Hablo de esos personajes que creen y argumentan que el universo entero está en contra de ellos.

Yo puedo entender que las personas pasen por malas rachas o que, en cierta medida, se enfrenten a obstáculos en su camino para surgir. Pero tales reveses no quieren decir que el mundo se les viene encima.

¿Por qué se echan morir? Lo único que logran con semejante actitud es robustecer esa mala vibra y construir un gigante muro que frena sus sueños, que arruina sus días y, en general, que amarga sus vidas.

Ojo: la actitud negativa es fatal. Muchos de los sufrimientos de estas personas no se producen por lo que les hacen o les dicen los demás, sino por lo que ellas mismas se hacen al compararse, al criticarse y hasta rebajarse.

¿Por qué destilan tanto fastidio?

Sin una razonable confianza en sus propias capacidades, los seres humanos nunca podrán ser propositivos o asertivos. Así las cosas, llenen su memoria de pensamientos y recuerdos optimistas.

Y no me salgan con la excusa de que por más que lo intentan no logran nada. De pronto es que esos intentos no se han ejecutado de la forma correcta; también es probable que no le hayan puesto la debida fe.

Los que perseveran son los que consiguen las victorias definitivas. Aunque usted no lo crea, quienes hoy están triunfando, en el pasado fueron golpeados fuertemente por olas de fracasos.

Muchas personas se provocan un impacto negativo por su errada manera de pensar. Con esas distorsiones arruinan su cotidianidad.

¿Sabe cuál es la única diferencia que hay entre los que vencen y los que siguen derrotados y amilanados?

En que mientras los noqueados se quedan en el suelo; los que ganan tienen el valor suficiente para levantarse y seguir luchando.

A lo mejor los sinsabores, por muy desabridos que sean, pueden convertirse en las bendiciones que les traerá el futuro.

Establezca un diálogo interior. Tenga claro que en lo que le pasa no hay mala suerte, pues usted mismo se labra su destino. La clave está en reforzar su autoestima y cambiar la queja por la acción para empezar a quererse, sin la necesidad de conseguir la lástima o la aprobación de los demás.

Cuente las bendiciones que ha recibido de Dios. Por ejemplo: escriba al menos cinco motivos por los que vale la pena vivir. Échele cabeza y verá que su lista pasará el umbral de las 100 razones.

¡Sobrepóngase a las tristezas! No se quede llorando por sus tropezones. ¡Levántese y mire hacia el frente! Si tiene fe, nada le será imposible.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Deje el show, el mundo no conspira contra usted

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Soy de esas personas con escaso nivel de empatía; hasta diría que es ‘casi nulo’. Reconozco que esa forma de ser me genera diferencias a la hora de relacionarme y de adaptarme en mi entorno, sobre todo en la oficina. Para mí es muy complicado comprender a mis compañeros y tratar con ellos. Quiero cambiar, pues me siento aburrido e incomprendido. ¿Qué podría hacer? Aconséjeme, por favor”.

Respuesta: Me agrada su sinceridad, pues el solo hecho de admitir lo que le pasa ya es un primer paso; por lo tanto, hay esperanza. Ojo: la empatía es una habilidad básica que forma parte de la inteligencia emocional y favorece las relaciones interpersonales.

Le reitero que es un buen indicio que esté preocupado por superar ese grado ínfimo de empatía, “casi nulo”, según usted.

¡Ya comenzó su propia terapia!

Ser empático le ayudará a ponerse en el lugar del otro y también le permitirá reconocer tanto sus emociones como las de los que le rodean y, por ende, adaptarse.

Le sugiero muchas herramientas para lograr ser empático: escuchar a los demás, bajarle el volumen a su razón y subirle el tono a la intuición, ser respetuoso, ser amable y, por supuesto, darle la mano a quien necesita una ayuda.

Sin embargo, la clave es entender y ponerse en los zapatos de los demás. ¿Sabe algo? Es imposible odiar a alguien si realmente se le entiende. ¡Comprenda a la gente!

Todos somos humanos con las mismas emociones y motivaciones; es solo cuestión de dejar al otro ser. Recuerde: la vida nos ha puesto en lugares y situaciones distintas a los de otros, pero al final todos somos iguales. ¡Hágame caso y me cuenta cómo le va!

FRASES CORTAS

Deje el show, el mundo no conspira contra usted

* Las mejores cosas no se planean, ellas simplemente se dan. Si ciertas circunstancias se deben presentar, ocurrirán de todas maneras. Porque lo que está destinado para cada quien siempre encontrará una forma única, mágica y maravillosa para manifestarse.

* Hay personas que nos dicen: “No tengo nada para ofrecerles”; sin embargo, ellas nos dan momentos de felicidad, nos hacen sonreír, nos brindan paz, nos ayudan a sobrellevar el día a día, en fin... Si está al lado de mujeres y hombres así, jamás los deje ir.

* Usted es el único a cargo de su felicidad. Deje de darles a los demás el poder de controlar su sonrisa, su valor y su actitud. Elija ser fuerte, cuando se sienta débil; ser valiente, cuando tenga miedo; y ser humilde, cuando las mieles del éxito lo estén acompañando.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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