jueves 07 de julio de 2022 - 12:00 AM

Dejemos los temores y decidamos avanzar

Gracias a que vivimos ‘nutriendo’ nuestros temores e inseguridades, nos refugiamos en una absurda zona de confort que al final no nos permite aprovechar las oportunidades que la vida nos trae.

Solemos sentirnos inseguros, a veces sin una razón aparente. A decir verdad, es relativamente ‘normal’ que nos embadurnemos de temores.

O sea que es inevitable sentir miedo, incertidumbre o ansiedad, sobre todo cuando debemos tomar alguna decisión o cuando nos corresponde realizar algo que es importante para nosotros.

Eso pasa porque lo desconocido despierta nuestros ‘fantasmas’. Sin embargo, en más de una ocasión nos confundimos más de la cuenta, lo que nos deja estancados.

Son en esos instantes cuando comenzamos a sabotearnos a nosotros mismos con bobadas y, de manera inexplicable, creemos que todo nos va a ‘salir mal’ a pesar de que no existe una causa concreta para sentirnos tan vulnerables.

¿A qué viene el tema? A que es fundamental desatarnos de tantas taras y aprender a ver la vida de una manera más esperanzadora. Es preciso tener el arrojo suficiente para emprender cosas e incluso para dejarnos llevar por nuestras intuiciones, sin perder la fe.

Cuando nos lanzamos al ruedo, podemos dilucidar lo que nos pasa y nos vemos ‘frente a frente’ con la realidad. Puede que tropecemos, pero aún así nos sentiremos bien por el solo hecho de habernos atrevido a intentar lograr las cosas que nos proponemos.

Dejar pasar opciones por el temor de fallar, de manera literal, nos estancará cada día más. El no desplegar entereza para actuar es un claro mensaje de que no queremos arriesgarnos ni comprometernos.

El mayor riesgo que existe en la vida es, de manera literal, no intentar nada. A usted, a mí y en general a todos nos corresponde diseñar metas e ir tras ellas.

Si los temores son más fuertes, nos corresponde entablar un diálogo interior para preguntarnos en qué momento comenzamos a exagerar las situaciones y a sentirnos así.

En estos casos orar es una gran medicina, pues nuestras plegarias permiten que la mente se tranquilice, sin contar que Dios nos da fortaleza para ponernos manos a la obra.

La inseguridad se nos desvanecerá si entendemos que la vida es una serie de experimentos y entre más nos pongamos en acción más oportunidades tendremos de avanzar.

¿Tememos fracasar? Recordemos que cada tropiezo que tengamos, en últimas, será una oportunidad de crecimiento y de aprendizaje.

Así las cosas, no tenemos otra alternativa distinta a la de mirar hacia el frente. Debemos tomar decisiones, ponerlas en práctica e ir hacia adelante.

Dejemos los temores y decidamos avanzar

Escuche nuestros: ‘Vitamínicos Espirituales’

BREVES DE HOY

Dejemos los temores y decidamos avanzar

* Somos ricos cuando tenemos salud y contamos con una familia que nos protege con amor. Tener un hogar sano nos permite vivir en armonía, en paz y en tranquilidad con nosotros mismos y con las personas que nos rodean; lo demás es un lujo que se puede obviar.

* Por mucho que duela una verdad, una mentira es más desgarradora y resulta ser el peor remedio. Decir la verdad y hacer llorar a alguien por ella es mejor que decir una mentira y hacerla reír. Cuando se miente para agradar, tarde o temprano, se detecta el engaño.

* Ore y dele gracias a Dios por este nuevo día. Procure que la fortuna no le quite la razón, que el éxito no le arrebate la humildad, que la belleza no lo despoje de la sencillez y que un ascenso laboral no lo convierta en alguien déspota. ¡Nunca olvide de dónde viene!

* Aprenda a pasar tiempo a solas, no viva en el pasado, sonría cada día, no juzgue a los demás, concéntrese en sus metas, ame lo más que pueda, jamás asuma el rol de la víctima, sea persistente e imprímale energía a cada una de sus actividades.

LA CONSULTA DEL DÍA

Dejemos los temores y decidamos avanzar

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me cuesta trabajo negarles favores a los demás y casi siempre me comprometo con cosas que en el fondo no quiero hacer y que me ponen en aprietos. Lo que pasa es que no quiero parecerles a los demás que soy una mala persona y termino cediendo. ¿Cómo hago para no ser tan débil y tener el carácter suficiente para decir “no” a tiempo? ¡Por favor, deme un consejo! Gracias”.

Dejemos los temores y decidamos avanzar

Respuesta: Es loable hacer favores, sobre todo a los más necesitados. Eso no quiere decir que siempre tenga que hacer lo que otros desean, so pena de comprometerse más de la cuenta.

¿Qué saca con ser ‘complaciente’ con los demás? Con ello solo logra compromisos absurdos y aturdidores.

Si no establece sus límites y ‘no pone a raya’ a la gente que juega con su buena fe, seguirá pagando un costo alto y siempre padecerá las consecuencias de no saber negarse a las pretensiones abusivas de otros.

Aprenda a fijarles límites a los que le piden favores a diestra y siniestra. Jamás permita que las personas se aprovechen de su buena voluntad.

Mi mamá solía decir que “al que no es madrugador, no le obligan las mañanas”; es decir, si no le corresponde hacer algo, no tiene porqué dejarse llevar por otros ni está obligado a satisfacer a todo el mundo.

Si se niega a algo no significa que sea una mala persona. Y si sabe decir que “no” de una manera asertiva, saldrá bien librado de la situación.

Debe aprender a decir “no”, sin tener que ofender ni que usted se sienta mal por dar esa negativa.

Si le cuesta hacerlo de tajo, hágalo poco a poco. Comience a establecer límites simples, pero firmes y con un tono elegante y neutral.

Aunque al principio se sentirá un poco incómodo, tarde o temprano sentirá la debida tranquilidad.

Usted no alcanza a imaginar el poder personal que obtendrá al liberarse de esa carga inoficiosa que suele llevar sobre sus hombros.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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