domingo 12 de junio de 2022 - 12:00 AM

¡Desátese de lo que ya no lo deja avanzar!

A veces es mejor dejar de insistir, soltarse y tener la fe necesaria en lo que vendrá. Quedarse tercamente en el mismo lugar soportando una situación insostenible no tiene sentido.

¿Ha estado a punto de desistir de algo porque siente que se le va de las manos o porque definitivamente no vale la pena seguir?

Hablo de aquellas situaciones en las que sentimos que las cosas no resultan porque nos sentimos como ‘arando en medio del desierto’.

¿Le ha ocurrido?

Eso obedece a que hay temas pendientes que reaparecen, nos hacen dar palos de ciego y nos obligan a cuestionar nuestros propósitos.

También eso nos pasa porque no hemos aceptado la realidad y, más allá de que queramos algo, hay circunstancias que definitivamente nos dicen: “Ya no más”.

Dependiendo de cada experiencia, finalmente nos damos cuenta de que eso de ‘insistir, persistir y nunca desistir’ no siempre funciona al pie de la letra.

No podemos cerrar los ojos y pensar que hay que forzar lo que no tiene razón de ser. Si somos tercos, en algún momento, la vida nos va a restregar a su manera que estamos perdiendo el tiempo.

Debemos enfrentar esas situaciones y aclararlas, entre otras cosas, para continuar con nuestro crecimiento.

Ojo: el tema no es solo de pasión o de una exigencia rigurosa; la vida también nos envía mensajes y es preciso poner los pies sobre la tierra para no quedarnos dando vueltas ‘sin ton ni son’.

¡Aceptémoslo! Hay cosas que son inviables y debemos asimilar que, más allá de hacer nuestro mayor esfuerzo, ciertas situaciones no funcionan.

Yo sé que en todas las instancias hay altibajos, hay cosas que nos encanta hacer y otras que preferiríamos no tener que asumir. Eso es normal. Pero si lo que hoy hacemos se ha convertido en una mera obligación aburrida, que simplemente consume nuestras energías, debemos plantearnos la posibilidad de dejar de hacerlo.

Debo precisar que desistir no implica falta de voluntad o que seamos débiles y cobardes. Desistir es tener la voluntad suficiente de no seguir desgastándonos emocionalmente.

Aunque no lo crea, a veces decir ‘basta ya’ es una decisión inteligente. Es más, yo diría que dar un paso al costado también es un acto de valentía.

Salir de lo que no nos hace bien y de lo que nos desgasta implica tener el valor de abrir los ojos y reconocer que hay cosas, personas y situaciones que ya no suman y, por ende, restan.

Atarse a un propósito que no funciona no nutre nuestra alma; todo lo contrario, la desestabiliza.

¡No nos alejemos de la realidad! No podemos quedarnos atrapados en una burbuja de agua de jabón que, en cualquier momento, se nos revienta.

BREVES REFLEXIONES

¡Desátese de lo que ya no lo deja avanzar!

* Es probable que esté afrontando situaciones difíciles. Sin embargo, no olvide que los malos momentos también terminan y ellos no pasan para que usted sufra; suceden para que aprenda algo. Cada acontecimiento le enseña que usted es más fuerte de lo que cree.

¡Desátese de lo que ya no lo deja avanzar!

* En el camino de la vida, en cualquier momento o circunstancia, nos encontramos con varios muros, los cuales nos ponen a prueba de manera constante. Lo importante es que no nos detengamos y encontremos la forma más acertada de derribar esas barreras.

¡Desátese de lo que ya no lo deja avanzar!

* No siempre la solución es empezar de nuevo; a veces lo importante es tomar lo que se vivió, aprender de ello, enmendar los yerros cometidos y visualizar el futuro con pasos más certeros e innovadores. Finalmente vivir es experimentar y todo esto forma parte de la esencia humana.

¡Desátese de lo que ya no lo deja avanzar!

* Para algunos es más fácil ir por la vida haciéndose la víctima y culpando a los demás por sus propias equivocaciones, porque así tratan de no asumir las consecuencias de sus propias decisiones. La persona que se comporta así está condenada a vivir anquilosada.

Escuche el podcast: Vitamínicos para el alma

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos la consulta de hoy:

¡Desátese de lo que ya no lo deja avanzar!

Testimonio: “Quiero que todo me salga de una y me enojo cuando algo no me resulta de esa forma. No sé por qué me pasan esas cosas malas que me aturden tanto. Como entenderá, no soy para nada paciente y algunas de esas circunstancias imprevisibles me desestabilizan. ¿Qué me aconseja? Gracias por atender mi inquietud”.

Respuesta: Cada acontecimiento que experimente, en sí mismo, es neutro: no es ni ‘bueno’ ni ‘malo’.

Si algo contraría sus expectativas, en el fondo, es porque debe ajustarlo o porque tal vez no sea el momento indicado.

De igual forma, deje de fijarse expectativas que no podrá cumplir. La brecha entre lo que espera y la realidad, por lo que veo en su caso, resulta excesiva.

Está en mora de aprender a aceptar los ajustes, los retos o las opciones que lleguen a su entorno, teniendo presente que nunca sabrá cuáles sorpresas le deparará el destino.

Además, la vida tiene su propio ritmo y las cosas fluyen en el tiempo de Dios, no en el suyo. ¿Qué saca con querer anticiparse? Es importante que se mantenga sereno, conectado con el presente y atento para cada situación que experimente.

La vida nos pone a prueba y nos obliga a agudizar los sentidos, a volver la mirada hacia dentro y a ser pacientes para no llenarnos de ansiedades

Pregúntese qué puede hacer ahora y qué encuentra a la mano para acercarse a sus objetivos, pero no pretenda acelerar el proceso.

Si lleva sus cosas con la debida calma, si se tiene fe, si diseña bien la estrategia y si tiene claro que usted es merecedor de eso que tanto anhela, podrá realizar cada cosa que quiera.

Por último, déjeme recordarle el Salmo 37:5, el cual reza así: “Ponga su camino en las manos del Señor y confíe en que todo será posible; pues Él se encargará de que todo resulte bien”. Hágame caso y me cuenta cómo le va. ¡Dios lo bendiga!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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