jueves 01 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Despeje el camino de cualquier vestigio de desánimo

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La vida se torna muy angustiosa durante una época de oscuridad, como la que tal vez usted viene afrontado durante estos últimos meses.

Pero también es cierto que entre más adversa sea la situación, más será necesario hacer acopio de entereza, valor y tenacidad.

Es como manejar de noche: hay que encender las luces, no dejarse atrapar por las tinieblas y mantener siempre la mirada puesta en el horizonte, sin olvidar el retrovisor.

¡Claro que también hay que ir con la fe suficiente como para entender que Dios siempre le aclarará y le despejará el camino!

Como la perspectiva de las circunstancias que ha vivido lo pueden tener un tanto desanimado, es preciso encender las luces de la resiliencia. ¡Entre más luz irradie, mejor!

La verdad es que vivir consiste en sortear los obstáculos con la frente en alto, sin que los miedos le arrebaten las oportunidades que tiene para sacudirse de ellos.

Además, las dificultades le darán la oportunidad de demostrar de qué pasta está hecho.

Lo invito a que no reniegue por lo que hoy afronta. Tampoco se sienta derrotado ante las complicadas situaciones que vive, entre otras cosas, porque todas las vicisitudes tienen soluciones.

Asuma lo que le ocurre como un aprendizaje y verá lo bien que le irá y, de paso, podrá sobreponerse a la adversidad.

Lo que pretendo decirle es que tenga la capacidad de entusiasmarse a pesar de los problemas, pues eso le permitirá abrir los ojos.

Si logra entusiasmarse se esforzará en su recuperación y podrá avanzar en cualquier ámbito de la vida.

Trate de ver el lado amable, más allá de lo complicado que ha sido todo este tiempo de pandemia.

Es obvio que le corresponde cambiar y, al mismo tiempo, restaurarse por su propia cuenta para que el abatimiento no termine por contagiarlo más.

Debe ser perseverante, esforzarse un poco más y enfocar sus frentes de acción en objetivos claros.

Controle sus emociones porque si no las domina ellas lo alejarán cada vez más de sus metas.

Si algo no le resulta de una manera, entienda que hay otras formas sanas de hacerlo.

Este mundo es de quien persevera y por eso no desfallezca ante cualquier tropiezo. Antes que desanimarse, aprenda a disfrutar la vida al 100 %, sin que por ello se vuelva un irresponsable.

Tenga presente que el cambio es la constante. Todo gira: la tierra, la moda, el trabajo, la política, el dinero y hasta el amor.

Además, la belleza de la vida está en todas partes y todas ellas también se renuevan: las ramas de un árbol se caen para dar paso a otras más relucientes y hasta los bostezos se transforman en fuertes respiros que nos despiertan.

Y como dice el proverbio: “Mientras queden estrellas, usted puede seguir pidiendo deseos al cielo”.

Finalmente quiero invitarlo a que lea una oración propicia para el tema escogido de hoy en esta página. Eleve la siguiente plegaria al cielo:

Señor, si me escucha quejumbroso, ayúdeme a cambiar de retahíla; si me siente derrotado, envíeme el salvavidas del entusiasmo; y si me ve al borde del abismo, no me deje caer. Amén.

REFLEXIONES SUELTAS

* Cinco apuntes: 1. Lo ‘malo’ pasa; 2. Cuando menos lo espera, llega lo bueno; 3. Si tiene fe, vence; 4. Si no suma, no reste; y 5. La vida es bella.

* No se trata de qué tan grande es su casa, sino de qué tan feliz es su hogar.

* Me cae bien la gente humilde, porque a pesar de llegar a la cima nunca olvida cómo subió.

* Vea lo bueno, hable lo bonito, escuche lo positivo, ame de verdad, brille, viva la vida que desea y sea agradecido.

* Si algo no le agrada, quítele el único poder que tiene: su atención.

* ¡La casualidad no existe! Todas las personas que conoce están ahí por una razón en especial y todas son lecciones o bendiciones.

* Si no es suyo, no lo tome; si no es correcto, no lo haga; si no es verdad, no lo diga; y si no sabe, cállese.

* El tiempo es un juez tan sabio que no sentencia de inmediato, pero al final le da la razón a quien la tiene.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en esta época. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Las angustias revolotean en mi mente y no me dejan en paz ni un solo minuto. Y es que como no le encuentro salidas a mis problemas, me lleno de ideas pesimistas que me trasnochan. Esa pensadera me tiene desquiciado. ¿Qué consejo me puede dar? Le agradezco una respuesta. Gracias”.

Respuesta: Yo diría que es relativamente ‘normal’ que las preocupaciones que afronta lo inquieten, dada la época difícil por la que atraviesa.

Las angustias generan estrés y ansiedad, pero si no aprende a controlar esos pensamientos grises arruinará su paz interior.

¿Sabe algo? Esas ideas distractoras son frecuentes no solo en usted, sino también en muchas personas que están abatidas por la pandemia.

Me parece que usted debe aprender a controlar ese torrente de ‘aves desestabilizadoras’ que vuelan sobre su cabeza. ¡Por ahora, esa es la tarea primordial!

Lo que debe hacer es suprimir estos pensamientos de una. Para ello aprenda a relajarse, entre otras cosas, para que empiece a disfrutar de esa calma interior que tanto requiere.

¿Cómo hacerlo? La meditación, la oración, la música y el mismo descanso son buenas terapias.

Cada día, durante cinco minutos, disfrute naturalmente del aliento que entra y que sale cada vez que respira. Deje que fluya naturalmente y permítase estar tranquilo, a pesar del ‘mar de problemas’ que lo agita. Tanto la meditación como las plegarias e incluso las melodías contribuirán a su salud física y mental.

Así encontrará la forma de acallar su mente de ese ruido que lo atosiga y escuchará la verdadera melodía que hay en su interior. Además, verá su entorno con más claridad y así fluirán las soluciones a sus problemas.

Libérese de eso que no lo deja disfrutar de la vida y que le genera dependencia emocional.

Piense positivo. Se ha demostrado que una ‘buena vibra’ incrementa la autoconfianza y el autocontrol.

Ahora bien, en cuanto las angustias que lo preocupan, debo decirle que la vida suele ser difícil en algunas épocas. No obstante, ella siempre le brinda buenos momentos. Aunque las lágrimas le mojen su rostro, con esas mismas gotas usted termina limpiando su corazón.

A todos, en ciertas épocas, nos llegan momentos de debilidad y de angustia. Son esos instantes en los que no queremos seguir ‘remando’ hacia nuestros objetivos. Cuando se sienta así, busque esa fuerza interior que se anida en su corazón y que, de manera precisa, está guardada para ese tipo de dificultades.

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