sábado 20 de junio de 2020 - 12:00 AM

Dígale adiós al abatimiento

Dicen que la tristeza que afloró con la llegada de la pandemia es más preocupante que el mismo virus. Cada uno de nosotros debe disminuir o contener el abatimiento que esta crisis ha desencadenado en nuestro estado de ánimo. ¡Hay que idear estrategias para convertir esta época en una experiencia de aprendizaje para todos!
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Mucha gente, por culpa de la pandemia, hoy se ve inmersa en un callejón sin salida. El confinamiento y obviamente la incertidumbre por lo que vendrá, de alguna forma, hacen que se pierda la buena energía.

Es obvio que toda la cotidianidad está alterada. Casi que se podría decir que es relativamente ‘normal’ que haya un decaimiento y que la tristeza se vaya apoderando paulatinamente del ‘día a día’.

Sin embargo, eso de vivir apesadumbrado es demasiado peligroso. ¡Mucho cuidado! Cuando la tristeza se convierte en algo rutinario termina contagiando a los demás, incluso más que el COVID-19.

Lo menciono porque levantarse todos los días con esta sensación negativa termina por dominar el ambiente, al punto de que se corre el riesgo de resignarse a vivir taciturnos.

Si es su caso, le corresponde enfrentar la situación de una vez por todas.

¡Nada gana sintiéndose mal!

Si bien este tiempo de cuarentena ha hecho que el entusiasmo trastabille, no es válido dejarse llevar por el abatimiento.

Debe entender que esto del aislamiento no será eterno y en algún momento se aplanará la famosa curva de la enfermedad. Así que no puede vivir acumulando malos presagios.

La vida es un cambio constante, todo fluye y le reitero que nada es para siempre. Puede que ahora se sienta triste, pero más temprano que tarde estará frente a un nuevo horizonte, lleno de oportunidades y de nuevas experiencias.

En mi vida también paso por días en los que me siento triste al punto que, tal y como le ocurre a usted, no me dan ganas de hacer nada. Pero cuando eso me ocurre me pongo a pensar en todas las razones por las que debo sentirme contento y así desaparece ese sentimiento lacónico.

¿Qué le estoy planteando?

Le sugiero traer a su cabeza las cosas buenas y alentadoras que hay en su mundo. Le garantizo que son más los puntos positivos que los negativos. El solo hecho de estar bien de salud es un motivo poderoso para sonreír.

Ahora bien, en su caso la percepción de abatimiento le puede ayudar a volver la mirada hacia su propio interior, para profundizar en usted y entender qué es lo que le sucede; sin poner de ‘parapeto’ al coronavirus.

Si el tema es muy grave, hay situaciones en donde ser fuerte es la única opción; es decir, tiene que tomar ‘el toro por los cachos’.

¿Técnicas para combatir la tristeza? No existen fórmulas precisas, sobre todo si no se tiene la fuerza de voluntad para abandonarla.

Claro está que hay algunas acciones prácticas que abonan bastante el terreno para sobreponerse a la tristeza. No se trata sólo de mantener pensamientos positivos, también es fundamental hacer ejercicio, diseñar planes a seguir, no compararse con nadie, seguir una dieta balanceada, leer un buen libro e incluso desestimar todas esas ideas catastróficas que se leen en las redes sociales.

También evite, en la medida de lo posible, estar expuesto todo el tiempo a imágenes y al exceso de información relacionada con el virus.

Algunos, dependiendo de su credo y sin ser fanáticos, se deben refugiar en Dios. Eso lo aplaudo, aunque no por eso quiero que vaya a matricularse en iglesia alguna.

Pero, más allá de los credos, le corresponde tomar la decisión de soltarse de tanto pensamiento triste y de ver la vida de una manera más esperanzadora.

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