domingo 14 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

El amanecer siempre vencerá a la noche

Debemos enfrentar los golpes de la vida de un modo más resiliente. Hacer eso es mejor que vivir amargados por la supuesta ‘mala suerte’ que nos toca sobrellevar.
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En más de una ocasión sentimos que la vida nos golpea demasiado fuerte y no entendemos el ‘por qué’. Hablo de esos duros momentos de oscuridad que llegan con situaciones difíciles, las cuales nos enfrentan y nos llenan de desesperanza.

Cuando nos sentimos así hay que saber esperar, pues Dios siempre nos iluminará el camino, por muy oscuro que esté el panorama. Además, en las palabras del Creador, el amanecer siempre vencerá a la noche.

Es decir, tarde o temprano, surgirán las respuestas. De repente se aclararán las dudas, las verdades saldrán a flote y, sobre todo, se sanarán las heridas.

Por duro que sea el momento, siempre reflexionemos sobre estos designios. Debemos entender que todas las cosas que nos suceden, si bien parecen un cúmulo de infinitas casualidades, en el fondo no son más que circunstancias que la vida nos va planteando en el momento exacto y con un propósito determinado.

Todo acontecimiento en el que nos toque ser protagonistas está preparado para nosotros. En ese orden de ideas, hay que decir que cada persona con la que nos encontramos en el camino estará ahí para algo en especial y de ella aprenderemos la debida lección.

Considero que, por más confusión en la que estemos, nos bastará con ser nosotros mismos, aceptar los retos que el momento nos exija para dar los pasos que correspondan y para dejarnos llevar sin que el miedo, la rabia o el temor nos acongoje.

Si nos paralizamos y no nos permitimos sobrellevar las vivencias y las experiencias, truncaremos los aprendizajes que Dios nos tiene preparados.

Reitero que todo tiene su razón de ser. Hay que esperar con la debida paciencia y serenidad posibles el tiempo del Señor, sin peder la fe y manteniendo la esperanza viva en un mejor mañana.

No nos queda de otra que vivir, mirar al frente, estar aquí o estar allá, caminar solos o acompañados, aprovechar cada segundo y, sobre todo, jamás maldecir por situación alguna.

No en vano dicen que la vida está diseñada y preparada para todo aquel que asuma el reto de experimentarla. Es absurdo ir en contra de ello o pretender ocultarse debajo de las piedras para que el mundo no nos asuste.

Los límites no están afuera sino dentro de nuestra propia mente; y desde esa perspectiva, hay que disfrutar al máximo.

Hay que tener claro que esas cosas que tildamos de ‘malas’ o de ‘buenas’ nos suceden con sanos propósitos. ¡Todo lo que nos pasa deja grandes lecciones!

EL CASO DE HOY

Las angustias asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo y nos despiertan inquietudes, sobre todo en esta época. Sin embargo, con cada cuestionamiento tenemos la posibilidad de razonar y de aplicar sanas estrategias para curar el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Cuéntele su caso a Euclides Kilô Ardila al e-mail: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Tengo un trabajo que disfruto, aunque no gozo de mayor remuneración. No me atrevo a renunciar porque debo llevar el sustento a mi hogar. A estas alturas de mi vida no sé si voy ‘bien’ o ‘mal’ con mi situación laboral. Otros de mis amigos viven en barrios exclusivos y ganan mucho más de lo que yo recibo. No sé si deba dimitir y buscar otro puesto. ¿Qué piensa de mi situación?”

El amanecer siempre vencerá a la noche

Respuesta: Si considera que ganar un mejor salario es sinónimo de vivir bien, pues está en mora de replantear sus ingresos.

Sin embargo, todo es relativo. Le digo eso porque, según leo en su misiva, usted mismo dice que disfruta su oficio y además es su actual sustento diario.

El dilema está presente: ¿Tener un buen sueldo en un empleo que no le gusta o trabajar en algo que lo satisface plenamente aunque esté mal remunerado?

Lo ideal es tener estas dos opciones juntas: buen sueldo en un cargo que disfruta al máximo.

Busque el equilibrio; es decir, por un lado es clave tener buenos ingresos y al mismo tiempo debe sentirse bien en la oficina.

¿Cuál es la cifra que aspiraría a ganar? O voy más allá, ¿Le suena la idea de ser independiente y no estar atado a una quincena?

Debería apuntarle a tener libertad financiera, sin que por ello se condene a convertir su situación laboral en un infierno o en una pesadilla por lo que le toca hacer.

Los economistas dicen que, antes de dejar un puesto un empleado debe medir el número de meses que podría aguantar sin cambiar su forma de vida si hoy lo despidieran. Es algo así como el ‘colchón’ que tendría en caso de quedarse sin la estabilidad salarial. Insisto en el equilibrio y también en la importancia de ser feliz, de acuerdo con sus propias aspiraciones.

¡Pídale a Dios claridad para saber cómo actuar y sobre todo para que le permita alcanzar los ingresos que hoy necesita!

REFLEXIONES CORTAS

El amanecer siempre vencerá a la noche

* Quédese con las personas que no lo sueltan en los momentos difíciles, que lo animan a seguir adelante y que incluso lo quieren así usted no tenga mucho. Hablo de los amigos que llenan sus álbumes con recuerdos bellos; que respetan sus sueños; y que si discute con ellos, al siguiente día le dan la mano y continúan a su lado.

El amanecer siempre vencerá a la noche

* En el viaje de la vida el camino no siempre será fácil ni despejado; a veces no sabremos manejar de forma apropiada nuestras rutas. Por eso, la forma en la que actuamos y la actitud que asumimos para superar los obstáculos serán fundamentales. Pero, más allá de que estemos caminando entre piedras, debemos saber que Dios nos dará los zapatos adecuados.

El amanecer siempre vencerá a la noche

* Una persona se convierte diez veces más atractiva para los demás cuando demuestra actos de bondad, amor, respeto, honestidad, lealtad, tolerancia, humildad y sensibilidad. En la actualidad necesitamos gente así, que no solo se preocupe de sí misma sino que también sea solidaria y de paso aporte su ‘granito de arena’ a la sociedad.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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