sábado 26 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

El tiempo se nos va, por eso hay que saber aprovecharlo

Como todo puede cambiar ‘en un abrir y cerrar de ojos’, hay que disfrutar al máximo nuestro tiempo de vida.
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Una pregunta curiosa que un lector me plantea en los estertores de este 2020 se formula así: ¿Por qué la palabra ‘ayer’ se escribe sin hache y el término ‘hoy’ sí la lleva?

Más allá de una cuestión de ortografía, la respuesta a tal inquietud podría traducirse en una interesante regla del espíritu que siempre he practicado en cada cosa que me ocurre.

Es decir, la respuesta a este cuestionamiento nos podría hablar de la vida misma que, tal y como ocurre en estas dos palabras de ‘ayer’ y ‘hoy’, cambia de un día para otro: hoy tenemos, mañana puede que no.

En cuestión de segundos, como lo hemos evidenciado con la pandemia, los planes que teníamos quedaron en ‘veremos’ y la misma cotidianidad se nos alteró a juro.

Algunos tenían trabajo y se quedaron sin él; varios familiares se nos fueron e incluso nuestra propia movilidad quedó reducida a cuatro paredes.

Quienes habían soñado con viajar no pudieron hacerlo y muchos que estaban afuera no pudieron regresar a casa.

Estas situaciones inesperadas exigieron y aún nos exige mucho de nosotros, como personas y como sociedad, pues nos obligan a adaptarnos y a reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas.

Justo ahora que este año está a punto de marcar sus últimos días, es clave valorar los aprendizajes que ha dejado en nuestra vida todo este caos que, dicho sea de paso, nos ha marcado a todos de una forma u otra.

Nos corresponde ser conscientes de que la vida nos puede deparar cualquier imprevisto ahora mismo, pero no por ello tenemos que resignarnos a sufrir o a vivir amargados por lo que no pudo ser.

Y la verdad es que no es un asunto de capricho, sino de aprendizaje. El espíritu, como nunca antes, nos enseñó que se puede ser como el viento y como el agua: cuando nos encontremos con un obstáculo no nos podemos detener y, por el contrario, hay que superarlo y seguir adelante.

Eso les pasó a muchos: a pesar de la adversidad, hoy siguen viviendo con una gran cuota de resiliencia, de fe y de esperanza.

¿Cómo asimiló usted este año? ¿Se resignó a padecer los estragos de estos tiempos o, gracias a Dios, ha logrado sobreponerse a las dificultades?

Aunque no lo crea, con una sana actitud usted y yo podemos guiar nuestro propio destino con valiosos actos.

No podemos esperar a que pase el tiempo para saber cuál será nuestro futuro; basta con tomar la iniciativa de vivir y mirar el horizonte con optimismo.

Todos debemos desplegar iniciativas, ser emprendedores y afrontar las adversidades con la mayor entereza posible.

Seamos protagonistas de nuestros destinos y demos los pasos que sean necesarios para avanzar y no quedarnos estancados.

Insisto en que debemos entender que los cambios pueden llegar en cualquier momento: de la cima podemos caer, pero solo de nosotros mismos dependerá que logremos levantarnos de nuevo.

No busquemos excusas, no les echemos la culpa a las circunstancias, ni mucho menos asumamos el rol de la víctima.

Debemos encontrar el ‘para qué’ y no el ‘por qué’ de esta pandemia.

Las cosas nos seguirán sucediendo, pero la clave será aprender de ellas, tomando las mejores decisiones y siendo buenos ejemplos para los demás en la forma propositiva como superemos las adversidades.

Jamás olvidemos que lo realmente importante es tener salud, amar y estar unidos en familia. También debemos soñar en grande, más allá de que nuestra realidad cambie de un día para otro.

REFLEXIONES BREVES

* Lo que haga con amor y sinceridad se le regresará en mayor proporción. No importa cómo le paguen los demás, la recompensa vendrá del cielo y ella llenará su corazón de amor.

* Es preciso ver todos los matices del optimismo, de la superación y de la alegría para mantener arriba el estado de ánimo.

* ¡Ojo con el alcance de sus palabras! Cuando diga que algo es “complicado”, eso indicará que usted no tiene la suficiente fuerza para hacerlo. Deje de mencionar esa expresión; jamás cambiará nada si no modifica esa forma terca de hablar.

* Si tiene sueños, no descanse hasta lograrlos. Lo invito a esforzarse por las cosas que realmente quiere y para ello ponga todo su empeño en conseguirlas. Es cierto que a veces las oportunidades tocan a la puerta sin previo aviso, pero si no quiere dejar su vida en manos del destino es mejor que se encargue de construir esas ocasiones.

* Muchas personas encuentran infinidad de excusas para no hacer lo que deben, cuando únicamente necesitan solo una razón para conquistar sus mundos.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en esta época. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Cada diciembre, durante los últimos días, solía hacer mis planes para el año venidero; pero esta vez estoy lleno de temores e incertidumbres por lo que me trajo este 2020 y por lo que pueda pasar en 2021. Siento que esto, en lugar de mejorar, va a empeorar. He perdido la confianza en mis sueños, porque todo se ha ido al traste y al parecer la crisis seguirá igual. La ansiedad y la angustia no se me van; y tampoco sé si debiera relajarme o hacer locuras para dejar que pase lo que tenga que pasar. Espero que me aconseje”.

Respuesta: La pandemia disparó los temores en muchos de nosotros. En este contexto, algunos no han conseguido adaptarse a lo nuevo. Lo que me parece grave es que usted tenga la errada idea de que las cosas serán peores. ¡No piense así!

Sus dudas y sus sentimientos negativos, al igual que sus feos pronósticos, deben ser armados en un gran paquete para ser ‘echados a la caneca de la basura’, a fin de iniciar el año nuevo con optimismo y fe, pues esos son los sentimientos que sí le darán los mejores resultados en el inmediato futuro.

Para desterrar los miedos es necesario ser fuerte, entender la ‘nueva normalidad’ de la cotidianidad y recuperar la confianza extraviada. Considero que debe trabajar en su crecimiento personal para que, de alguna forma, le pueda mermar a la angustia y a la ansiedad.

Tómese el tiempo necesario para bajar las tensiones y pensar con mayor claridad. No importa que este año no haya sido el que esperaba, él ya pertenece al pasado.

Es hora de erguirse y seguir luchando, pero ahora de forma diferente pues estará iluminando su camino con la luz que viene del Dios que está en usted.

¿Qué quiere decir con hacer ‘locuras’? Las cosas que haga, incluso las ‘locuras’ de las que menciona, no pueden afectar ni dañar a nadie ni a nada, y siempre deben estar sostenidas por sentimientos generosos, positivos y llenos de amor.

Recuerde la frase que escuchó por estos días en la Novena de Aguinaldos, esa que lo invita a practicar “la prudencia que hace verdaderos sabios”. Mejor dicho: no haga nada de lo que luego se tenga que arrepentir.

Insisto en que es importante tener las cosas claras, lo que significa ser sincero con usted mismo. Algo más: ¡Nunca renuncie a sus sueños! Si abandona sus metas, le dará una muerte de tercera a una virtud teologal muy importante para darle sentido a la existencia: La esperanza. Y si se pierde la esperanza, se pierde también la razón de vivir y el sabor de la vida. También mantenga siempre “un plan de vuelo”, pues de lo contrario se estrellará. Feliz año nuevo, sé que vienen cosas buenas.

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