sábado 02 de enero de 2021 - 12:00 AM

El valor de recomenzar

Lo que hicimos o dejamos de hacer ayer ya es cosa del pasado. Mientras tengamos vida, tenemos la posibilidad de recomenzar.
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Lo que más me gusta del inicio de cada año es que nos llenamos de una buena dosis de fe y de ganas de voltear la página para emprender otras iniciativas.

Sin embargo, no podremos renovarnos si seguimos cargando en nuestros hombros las tristezas del ayer, las añoranzas por los tiempos que no volverán o los rencores y resentimientos.

Dicho de otra forma: no podemos comenzar el nuevo capítulo de nuestra vida si seguimos leyendo el último.

Por eso, en este recomienzo será clave que nos soltemos o nos desprendamos de ciertas cosas que ya perdieron importancia y calidez, para que podamos viajar durante este 2021 ligeros de equipaje y sin tanto resquemor.

Atrás queda el pasado y de él solo se vale recordar lo bueno, entre otras cosas, para no amargarnos o para no lamentarnos por lo que sucedió. Conservemos las lecciones aprendidas; lo demás es mejor olvidarlo y romper cualquier tipo de vínculo o de atadura.

Si elegimos ver el presente con optimismo, tendremos mayor claridad mental y estaremos en mayor disposición para disfrutar las cosas que nos obsequiará Dios.

No podemos seguir perdidos en los laberintos de la minuciosidad y de la misma trivialidad; tampoco podemos dejar de lado lo más importante que es la vida misma para sacrificarla en aras de lo material.

Propongámonos dejar ese vicio de quedarnos anquilosados en las pérdidas. Hay que tener en cuenta que, de ahora en adelante, en más de una oportunidad tendremos que decidir muy rápidamente para poder saltar los obstáculos que se nos vayan a presentar.

El gran aprendizaje que debemos tener presente durante esta nueva temporada consistirá en renunciar a lo que no nos deja crecer en paz.

Por eso es fundamental comprender la relevancia de lo que representa el darnos de nuevo una oportunidad y aprovecharla. No nos demos por vencidos y saquémosle jugo al tiempo, al menos mientras Dios nos lo permita.

También debemos entender que la vida sigue y obviamente vendrán otros momentos, cargados de alegrías y de tristezas, pues hay determinadas circunstancias en las que tendremos que experimentar esta y otras situaciones. Sin embargo, debemos intentar mantener siempre la esperanza y la ilusión vivas.

Démonos todo el permiso de vivir cada día de este año con el corazón y en toda su intensidad, porque esto nos va a nutrir el espíritu y el alma; además, nos permitirá madurar.

Veamos el horizonte con seguridad y amor. No desistamos de nuestros proyectos, ni siquiera si nos encontramos en el camino con barreras.

Con esta primera reflexión del año los invito a que nos conozcamos más a nosotros mismos, pues ello nos va a servir para dirigir nuestros pensamientos y decidir las acciones que vamos a emprender.

Elevemos una plegaria al cielo y pidámosle a Jesús que entren por nuestras ventanas sus luces y las bendiciones que tanto necesitamos.

Dejemos que el quehacer diario, el amor, el viento y el sol sean nuestras compañías.

También permitamos que la vida nos sorprenda para bien y apostemos a tener un año con mucha salud y en paz.

Debemos aprovechar esta nueva oportunidad que nos da Dios para cambiar lo que se pueda remediar y echarle ganas a un 2021 que, en el papel, promete ser una auténtica revancha para muchos de nosotros. Amén.

REFLEXIONES CORTAS

* ¡Creo en Dios! Y no es porque mis padres o las iglesias me convencieran sino porque he experimentado su bondad, su protección y su misericordia.

* Las grandes maravillas de la vida son: la salud, la gente que amamos, los lugares en los que hemos estado y los recuerdos que hemos sembrado en el camino.

* La persona más útil no es la que tiene la cabeza llena de conocimiento sino la que posee un corazón inundado de amor, un oído listo para escuchar y una mano dispuesta a ayudar.

* Cierre algunas puertas, no por orgullo ni soberbia sino porque ya no lo llevan a ninguna parte.

* Si mira hacia atrás, sonría por los peligros superados.

* Este es un momento lleno de esperanza para un tiempo mejor. No sé si el panorama cambie del todo; sin embargo, pensemos que nos sanaremos y que la felicidad nos sonreirá.

* Cuanto más hacemos, más podemos avanzar. Los esfuerzos son sumatorios y nos ayudan a llegar a buen puerto.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Anímese a escribirnos: pueden ser unas cortas frases en las que nos diga qué aflige su estado de ánimo en la actualidad. La idea no es solo que se desahogue, sino que pueda compartir con nosotros unas sanas estrategias para recomponer su espíritu. El objetivo es claro: que pueda mitigar los efectos de esas solitarias angustias por las que pasa su estado de ánimo. Envíe su testimonio a través del correo eardila@vanguardia.com y en esta columna Euclides Kilô Ardila le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Sé que diseñar un buen plan es dar el primer paso para realizarlo. Me puse juicioso en la tarea de hacerlo y tengo contemplado algo bueno para este 2021, pero siento miedo de que todo se arruine, como me ocurrió el año pasado. Además, dicen que las secuelas de la crisis afrontada en el 2020 se verán en su mayor rigor en los próximos meses, y de ser así no podré huir de otro traspié. ¿Cómo espanto esa mala vibra?”.

Respuesta: Todos tenemos miedos y temores. Tal vez usted no podrá huir de ellos, pero sí podrá superarlos y evitar que le impidan hacer lo que realmente quiere.

Si sigue ‘boicoteándose’ no saldrá de ese círculo y tropezará una y mil veces con la misma piedra de la inseguridad.

Deje de ponerse trabas, crea firmemente en que será capaz de llevar a cabo lo que anhela.

En esencia lo que percibo al leer su carta es que cultiva resquemores que se basan en el miedo al cambio y, de pronto, no quiere salir de su área de confort. Debe disponer de un tiempo prudencial para explorar en las profundidades de su mundo interior y detectar el por qué cree que nada de lo planeado le saldrá.

Cuando haga este ejercicio de interiorización descubrirá qué es realmente lo que le impide ser optimista o por qué no ve su horizonte esperanzador.

Le aclaro, eso sí, que una actitud positiva no quiere decir que no deba ser realista ni asumir que puede encontrarse con varias piedras en el camino. Pero los contratiempos, en el caso de que se le atraviesen, deben ser asumidos con naturalidad y con la mayor serenidad posible.

De igual forma, no basta con tener un plan a seguir, también tiene que tener claro cómo va a ejecutar sus líneas de acción.

Después de un año tan duro como el que acaba de pasar veo, también es relativamente normal que esté susceptible.

Y aunque su estado de ánimo no sea el mejor, dadas las circunstancias adversas por las que pasó, llénese de razones para salir adelante.

Insisto en decirle que los pensamientos negativos que ha dejado anidar en su cabeza, más allá de los pronósticos hechos por los expertos, deben ser desterrados de una vez por todas.

Persevere, recupere la fe y entienda que los momentos de dificultad hacen parte de las posibilidades. Eche, de una vez por todas, la incredulidad en el tanque de la basura.

Si actúa con prudencia ese plan diseñado se le cumplirá satisfactoriamente.

No se deje amilanar ante los peligros, porque la búsqueda de las cosas valiosas que llegarán a sus manos apenas está iniciando en este 2021.

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