jueves 09 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Equilibrio y paz interior, medicinas para los tiempos convulsionados

En tiempo de crisis debe ser equilibrado. Además le corresponde encontrar su paz interior con dosis de paciencia y de autocontrol.

Tal vez usted sea de esas personas que no pueden dejar de pensar en sus problemas y en todo lo que tienen que hacer.

Estresarse de una manera desproporcionada lo altera más de la cuenta, le quita el sueño y, en general, le acaba la tranquilidad que necesita para solucionar tales vicisitudes.

Lo peor es que se vuelve irascible y estalla por todo. Mejor dicho: queda atrapado en ‘torbellinos’ de emociones y en feas actitudes que, en últimas, le multiplican las angustias.

Ese diagnóstico en el que se encuentra supone, a la vez, un caldo de cultivo perfecto para que aparezcan problemas de salud y hasta severos estados de depresión.

¡Mucho cuidado!

No puede continuar viviendo así.

Recuerde que el problema de su cambiante estado de ánimo está dentro de usted, no tiene nada que ver con cosas externas. Y la causa de lo que le pasa solo la encontrará si es capaz de llegar hasta lo más profundo de su corazón y reconoce lo que de verdad está sucediendo allí.

Tendría que averiguar previamente qué es lo que está produciendo esos cambios en su estado de ánimo, ya que nada de ello se da porque sí.

No necesita respuestas enredadas, sino claridad y conciencia para ver las cosas tal y cual ellas son; además de tener la voluntad de salir adelante.

La verdad es que el mal humor que a veces demuestra necesita de una buena intervención de parte suya.

Si sigue dejándose enredar en los conflictos emocionales que frecuentemente agotan su paciencia, se le va a complicar más la existencia.

Las cuentas son claras: Si inunda su mente de pesimismo se sentirá peor cada vez más.

¿A qué voy?

A que necesita dos cosas claves: ¡Equilibrio y paz interior! Es decir, debe estar mental y espiritualmente en calma.

Debe embadurnarse de una dosis de comprensión, lo suficiente como para mantenerse fuerte frente a la ansiedad o al desequilibrio emocional por el que atraviesa.

¿Cómo hacerlo?

Lo primero que le recomiendo es no huir de sus conflictos internos, ¡... En lugar de escapar de ellos, enfréntelos!

Para ello, respire profundo y trate de relajarse. Eso le permitirá cambiar sus obsesiones, sus miedos, sus inseguridades y sus problemas para recargar energías.

En esta etapa debe dejar de ser tan duro con usted mismo y entender que está pasando por un momento de gran vulnerabilidad.

Vislumbre nuevas esperanzas en su horizonte. En estos casos solo tiene que cuidar y aplicar de manera acertada la mejor de todas las estrategias posibles: la autoconfianza.

Lo anterior implica tener fe en los planes que Dios ha trazado para usted.

Ahora bien, le corresponde aceptar los cambios que se presentan, entre otras cosas, porque las modificaciones son para mejorar.

Los nuevos vientos le traerán energías positivas, las cuales le permitirán alcanzar la estabilidad que tanto desea.

Descubrirá que cada giro le permitirá recuperar ciertas ilusiones pasadas que creía perdidas por completo.

Aunque crea que las cosas no van bien, deje que el tiempo transcurra un poco y descubrirá cómo esas transformaciones que el destino le presenta y que parecen sacudir su vida son solo los preámbulos de nuevas experiencias que le traerán más desarrollo y prosperidad. ¡Dios lo bendiga!

El caso de hoy:

Las inquietudes asaltan con frecuencia nuestro estado de ánimo. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Hábleme de ellos para reflexionar. Envíeme su caso al correo: eardila@vanguardia.com En este espacio, él mismo le responderé y le daré algunos consejos. Este es el caso de hoy:

Testimonio: “Durante muchos años me la pasé sumergido en excesos y descuidé mi vida. Creía que el mundo era solo vivir en las drogas alucinógenas y en el sexo desaforado. ¡No ponía los pies en la tierra! Hace poco más de tres meses sentí que debía cambiar. Tomé la decisión de no seguir en estas andanzas, pero ahora tengo miedo por lo que pueda venir y sobre todo por los obstáculos que vaya a enfrentar. Nunca fui un hombre de Dios, pero ahora Él me hace falta, aunque no quiero ser un fanático religioso. A través de este buzón, me gustaría que me ofreciera su consejo. Gracias”.

Respuesta: Considero que está volviendo a la realidad después de un tiempo de vagas ilusiones. Está iniciando un ciclo importante y notable de su vida y, por lo que percibo, tiene todas las posibilidades de lograr el mayor éxito.

Es normal lo que siente; no en vano acaba de renovar su forma de ver la vida y serán claves las condiciones en las cuales ella se vaya a desarrollar. Debe imprimirle optimismo a todo lo que decida hacer de ahora en adelante, sin mirar el ayer.

Es obvio que se encuentre con obstáculos en esta fase, pero justo ahí es cuando más ahínco y más ánimo deberá demostrar en esta actitud de cambio. Saque un tiempo para reunirse con usted mismo en soledad, porque esto le ayudará a aclarar sus ideas. Mire con más cuidado las cosas de su vida para que descubra rápidamente y valore, en su justa dimensión, las ayudas y las oportunidades que la vida le brindará a manos llenas.

Me agrada que les dedique interés y tiempo a las cosas de la espiritualidad, para que le encuentre un sentido más válido y profundo a su vida.

Así las cosas, los episodios que le corresponderá asumir tendrán un sentido más trascendental.

En la medida en que abra nuevos caminos y agarre al vuelo todas las oportunidades que la vida le estará brindando, sus miedos y sus temores desaparecerán.

Sé que reinarán en usted las máximas satisfacciones personales. ¡No dude que Dios lo acompañará en este proceso!

Si hace las cosas con seriedad y responsabilidad, sentirá que renacerá, entre otras cosas, porque la vida misma le obsequiará muchas oportunidades para triunfar y para crecer.

Convierta cada circunstancia y cada tropiezo del camino en una oportunidad de aprendizaje y de mejoramiento. ¡Sea feliz!

Hágame caso, pues vienen cosas muy buenas para usted.

Reflexiones cortas:

Siempre con Él: En sus momentos felices alabe a Dios; en los momentos difíciles busque a Dios; en los momentos tranquilos, adore a Dios; en los momentos de incertidumbre, póngase en las manos de Dios; y en los momentos dolorosos, tenga fe en Él.

Usted puede: Si ayer pudo con aquello, hoy puede con lo que venga. La vida lo invita a esforzarse para lograr sus propósitos. Si hoy afronta una dura situación, tenga presente que podrá superarla; es cuestión de ponerse de frente a ella para buscarle una solución.

Emociones:

Su sufrimiento está atado a sus tensiones y éstas son causadas por el descontrol de sus emociones. Discipline y cancele su tendencia a la agresión. Reconozca sus propios errores y comience a ver la vida de una manera propositiva.

Para tener presente: Hay cinco cosas claves para evitar sufrir por cosas innecesarias y disfrutar al máximo su vida:

1. Nunca le ruegue a nadie.

2. No espere nada de nadie.

3. Admita cada error cometido.

4. Levántese con entusiasmo.

5. No se embolate con bobadas.

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