jueves 30 de julio de 2020 - 12:00 AM

Es hora de despertar de esta ‘pesadilla’

Es fundamental recuperar la fe y mantener viva la esperanza por un tiempo mejor. ¡Sacúdase de tanto pesimismo!
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Algunos de los lectores que me escriben en el buzón espiritual de ¡Cuéntenos su Caso! me aseguran que casi no pueden dormir pensando en la pandemia. Otros me dicen que ni siquiera cuando pueden conciliar el sueño son capaces de olvidar las percepciones desalentadoras de esta crisis, las cuales opacan su entorno y por ende su tranquilidad.

En medio de cualquier crisis, llámese ‘pandemia’ o no, siempre hay un repunte gris en los sueños cotidianos que terminan arruinando los nervios de muchos.

Sin embargo, lo que sueñan son los ‘ecos de la negatividad’ que han venido alimentando en estos largos meses de ‘cuarentena’.

Quiero decirles que sus ‘pesadillas’ pueden dejar de atormentarlos si deciden encarar la situación con entereza.

Si lo analizan bien podrían darse cuenta de que ustedes nutren el pesimismo.

El reflejo que aprecian de lo que les sucede con la pandemia, en más de un caso, se está captando con un espejo distorsionado.

Yo les recuerdo que, sin olvidar que atraviesan por una etapa realmente complicada, todos ustedes pueden hacer cambios, siempre y cuando estén decididos a no dejar que el abatimiento los carcoma.

¡La vida es bella!

Con pensamientos positivos pueden controlar su actitud y mantener el equilibrio en medio de los naturales problemas que ha dejado todo esto de la propagación del Coronavirus.

Si ven la vida de una manera alentadora y si van regulando y mejorando el estado de ánimo, poco a poco irán resolviendo las angustias que los asfixian. ¡No pueden seguir viendo lo que les pasa de una forma tan escéptica!

También es un error vivir quejándose. Es mejor poner todas estas situaciones a su favor y sacarles provecho a las oportunidades que surjan.

¡Recuperen las ganas de vivir!

No pueden olvidar la enseñanza de fortaleza que nos dio el Señor, ni mucho menos cabe la posibilidad de echarse a la pena. Eliminen el lamento y sepan que pueden comenzar de nuevo.

Todos tienen la capacidad de reorientar sus vidas y reconstruirlas como quieran que ellas sean, más allá de las adversidades.

Dejen esos pensamientos victimizadores desde ya y empiecen a ver el mundo de otra forma y con unas perspectivas más agradables.

Usted y todos en general recibimos cada día lecciones y estamos de manera constante aprendiendo.

Hay miles de historias de vidas que se niegan a apagarse y que encuentran en la fe el mejor aliciente.

Hay muchas cosas que son crudas, pero que al estar juntas en su justa medida componen la cotidianidad.

Los ingredientes de la vida entran en el orden perfecto y siempre aprendemos algo.

¡Recuperen su fe! El llanto puede durar una noche entera, pero la alegría llegará por la mañana.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta sección de Espiritualidad. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Jamás pensé que caería en el estado de abatimiento en el que hoy me encuentro, por culpa de la pandemia. Lo que había planeado se me fue al traste y ahora me la paso refugiado en mi casa mirando todo detrás de la ventana y sin querer hacer nada. Tengo muchos problemas por resolver y no sé cómo empezar. Vivo aburrido, todo me altera y no veo que este panorama vaya a cambiar en los próximos meses. No sé hasta dónde llegaré con esta crisis tan extrema. No sé por qué soy tan débil. Me gustaría que me diera una voz de aliento”.

Respuesta: Esta es una etapa muy difícil, pero también es una época de grandes transformaciones, tanto para usted como para todos nosotros. Es claro que la vida le cambió y que requiere de entereza para enfrentar este proceso.

Es posible que sus nervios estén cada día más tensos porque las cosas no le han salido como las había planeado y además la incertidumbre por la pandemia sigue latente en todos lados.

No obstante, le corresponde cambiar su actitud negativa por una de mayor madurez, comprensión y seguridad.

¡Nada saca con vivir aburrido!

Tome esta etapa con la mayor serenidad posible. No le estoy diciendo que haga como si nada le estuviera pasando, sino que mantenga el equilibrio de tal forma que pueda sacudirse de la pesadumbre que lo acompaña.

Deje esa mirada pesimista que hoy lo tiene infectado, incluso más que el propio virus. Es preciso que reconforte su espíritu.

Tómese un tiempo para evaluar la realidad que afronta. Sea muy sincero con usted mismo e indague realmente el por qué esta crisis le movió tanto el piso, más allá de la pandemia.

Para poder lograr la estabilidad que necesita, debe ser absolutamente honesto. De lo contrario seguirá tambaleando en arenas movedizas.

No diga que es débil, lo que sucede es que la crisis lo tomó fuera de base. Libérese de esa recriminación que se ha echado sobre sus hombros, pues ese es un sobrepeso emocional innecesario.

Siempre es conveniente ser más asertivo y romper la rutina, en la medida de lo posible, dado el aislamiento obligatorio en el que está. Claro está que primero debe comenzar con renovar sus pensamientos y su corazón.

Es necesario aprender a ver las cosas con nuevos ojos. Se requieren cambios profundos para transformar cada día y si se queda en el plano de la quejadera no podrá lograr nada halagüeño.

La cuestión no es externa, sino interna. Transfórmese para bien. Los cambios que le plantea la vida y que le han generado zozobra tienen la misión de enseñarle cosas nuevas y ayudarle a crecer. Por esta razón, hay que acogerlos de una manera más conciliadora.

Hay que aprender a colorear la vida y a fantasear un poco, sin perder con ello la objetividad de las cosas. Esa es una de las mejores maneras para enfrentar la vida y lograr de ella las mayores opciones.

Recárguese de esa buena vibra que se requiere para luchar y así, poco a poco, irá resolviendo sus problemas.

Sólo cuando se piensa en cosas grandes y bellas se prepara el alma y el intelecto para realizarlas. ¡Téngase la fe y podrá superar este momento!

También lo insto a refugiarse en la oración, pues ella siempre será el mejor bálsamo para un alma convulsionada como la suya. ¡Hágame caso y verá que todo mejorará!

REFLEXIONES CORTAS

* Aunque muchos temen a la incertidumbre, ella es una buena oportunidad para cambiar y crecer.

* ¡Encomiéndese a Dios de todo corazón! Él hace llover misericordias cuando usted más lo necesite.

* Pese a estar vivo, los hombres no saben ver la vida. Deberían apreciar cada problema como una oportunidad.

* Ayudar es beneficioso, pues le sirve para estar en paz con usted mismo. ¡Buena reflexión para estos tiempos!

* La vida le da un montón de tiempo para hacer lo que quiera, siempre y cuando se queda en el presente.

* Si es buena persona es un hombre sano. Una dosis de bondad es medicinal y glorifica su existencia.

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