jueves 24 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Es mejor asumir los problemas que escapar de ellos

Tal vez no podamos evitar que nos toquen las adversidades, sin embargo sí podemos cambiar la manera de interpretarlas para reaccionar ante ellas de la forma más adecuada.

Cuando los problemas nos atosigan, lo peor que podemos hacer es asustarnos o escapar de ellos; siempre será clave mirarlos ‘frente a frente’ y no dejarnos sumergir por las adversidades.

Todos tenemos la capacidad de alcanzar nuestro mayor grado de resiliencia con el fin de sobrellevar los inconvenientes.

Si lo analizamos bien, esas ‘crisis’, como les llaman algunos, pueden convertirse en fuentes de autoconocimiento o conducirnos directamente hacia el abismo. Está en nuestras propias manos aprender de ellas o echarnos a morir.

La cuestión es identificar las conexiones que hay entre los contratiempos por los que estemos pasando y las cosas equivocadas que hemos hecho, para poder hacer un diagnóstico acertado e intentar darles soluciones a estos problemas.

También cabe preguntarnos hasta qué punto todas las situaciones que padecemos son realmente vicisitudes o cuáles son solo eventualidades del ‘día a día’. Lo menciono porque solemos ‘ahogarnos en un vaso de agua’.

Ahora bien, no solo aprendemos con la lógica, sino también a través de la aplicación de la intuición y del mismo corazón.

Aunque las preocupaciones que nos asaltan a veces nos llegan de un solo golpe, debemos hacer acopio de serenidad y de fortaleza para enfrentarlas con el mayor sentido común.

A usted, a mí y en general a todos nos corresponde desarrollar la debida confianza para resolver nuestras angustias y confiar en que saldremos adelante.

Lo anterior implica mantener la perspectiva; es decir, es necesario considerar los problemas en un contexto más llevadero. Lo más importante es no agrandar las situaciones y, sobre todo, encontrarles salidas.

Siempre existe un orden universal, diseñado por la Divina Providencia, que nos protegerá y guiará nuestros pasos.

De igual forma hay una fuerza que habita dentro de cada uno de nosotros y que estará pronta a guiar nuestros trayectos y a garantizarnos las bendiciones que necesitamos en los momentos difíciles.

La cordura, la entereza, la calma, el enfoque y la capacidad de análisis nos permitirán ver más claro el panorama y, lo que es más importante, nos ofrecerán las más oportunas y acertadas líneas de acción.

Pongamos atención a cada momento que vivamos y llenémonos de pensamientos positivos, pues ellos son los mejores antídotos para los ‘dolores de cabeza’.

¡Aprendamos a tomar las cosas con calma! Confiemos en nuestra buena estrella y pidámosle al Espíritu Santo que nos obsequie sabiduría para poder actuar y elegir los caminos correctos.

Aunque en algunos momentos sentimos que perdemos la fe, siempre podremos esperar la ayuda de Dios. Él nos sorprenderá con sus bendiciones.

EL CASO DE HOY

Es mejor asumir los problemas que escapar de ellos

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “No sabría explicar el por qué, pero siento un profundo desgano y una falta de energía por todo. Antes vivía de una forma entusiasta; hoy, incluso después de la pandemia, todo me da pereza. ¿Qué me puede estar ocurriendo? Espero una respuesta. Gracias”.

Respuesta: El cansancio, la desesperanza y el abatimiento suelen juntarse para ‘bombardear’ pensamientos pesimistas. No se puede dejar vencer de esos ‘misiles’ del desánimo.

Le corresponde encontrar las razones por las que está tan ‘bajo de nota’. Le pregunto: ¿Ha pasado por algún momento difícil? ¿Algo no le ha salido como lo esperaba? ¿Está perdiendo la fe? Esas respuestas solo se las puede dar usted mismo.

Lo cierto es que no puede seguir en ese estado. ¿Será que lo que le ocurre es una secuela de la pandemia por la que acaba de pasar?

La vida es para disfrutarla, nadie vino a este mundo a sufrir.

Recuerde que las ganas por vivir se activan cuando usted tiene ganas de despertarse y encuentra motivos para saborear cada jornada diaria. Para ello será preciso hacer lo que le gusta y aprovechar cada segundo.

Entable un diálogo interior e indague, en el fondo de su corazón, cuáles cosas ha dejado de hacer que antes disfrutaba y las razones por las que hoy no le interesan.

Recupere la ilusión por vivir y tenga claro que de usted depende lo que quiera hacer de ahora en adelante.

Pídale a Dios que le dé claridad en estos momentos. Ore, permítase visualizar une mejor mañana, nutra sus ideas con las debidas esperanzas y no olvide que de su actitud dependerá que su mundo recupere la chispa y el color.

REFLEXIONES DEL DÍA

* Un corazón agradecido se convierte en un imán para los milagros y las bendiciones del cielo. Agradezca cada minuto de su vida, y así atraerá cosas positivas y personas con su misma vibración. De igual forma, decir gracias le ayuda a mantener su felicidad y salud, sin contar que su cerebro rejuvenece.

Es mejor asumir los problemas que escapar de ellos

* Una persona que hace siempre lo mismo, no se puede anquilosar. Quien abre puertas hacia el futuro, genera posibilidades, crea propósitos y sentidos nuevos en el fluir de la vida. No espere a que alguien llegue a abrirle una puerta, construya una y ábrala. El mundo está adelante, no atrás.

* Aprenda a disfrutar el aquí y el ahora, sea plenamente consciente de que el tiempo es hoy. Cuando se centre en cada detalle y saboree cada segundo, aprenderá a disfrutar de las situaciones. Viva momento a momento y vea todo de una manera propositiva. ¡No juzgue ni se preocupe más de la cuenta!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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