martes 16 de abril de 2019 - 12:00 AM

Es preciso que nos centremos y nos suministremos una buena dosis de motivación

Muchas personas se sienten decepcionadas con las vidas que llevan, entre otras cosas, por los golpes que reciben. Lo peor es que, en medio de sus cotidianidades, siempre viven ‘bajas de nota’.

Ellas se pasan días, meses y hasta años enteros levantándose de la cama sin ganas de dar la batalla.

Un lector me escribió que se sentía así de mal. Me dijo que varias mujeres a las que les había entregado su corazón lo traicionaron. Por otro lado, me argumentó que iba a la oficina solo porque le tocaba desempeñar ese trabajo para medio sobrevivir. Como si fuera poco, según me contó, la familia le da la espalda y lo tilda de ‘débil’.

Conclusión: Se siente horrible y no tiene ganas de nada. “Vivo aburrido y deprimido”, me escribió en una lacónica carta.

Lo leí y, de entrada, le respondí que no me parecía que deprimirse fuera la mejor forma de aprovechar su mundo.

Y fui claro al advertirle que él no tiene por qué pasar ni un día más aburrido.

Le expliqué que necesitaba hacer algunos ajustes para sentirse motivado y seguir adelante.

Hago referencia a este lector porque debo admitir que todos nosotros, en algún momento, nos hemos sentido cansados de todo: de nuestros amigos, de la familia, del trabajo... Hasta de nosotros mismos.

¿Qué hacer?

Siempre he creído que todo lo que nos ocurre es un aviso que nos recuerda que nos hemos desviado del camino y que, en cierta forma, es preciso abrir los ojos para reorientarnos.

Lo importante es entender que eso solo debe ser pasajero y no una constante; de lo contrario estaríamos hablando de algo más complicado que no está cuadrando en nuestras vidas.

A veces lo que nos pasa es que descubrimos que nuestro camino ha estado cimentado en muchas cosas inútiles.

Vivimos ‘sin ton ni son’ y jamás nos preguntamos si realmente toda esa rutina en la que estamos inmersos nos hace felices. Obviamente, al darnos cuenta de que ya no nos llena nada, nos decepcionamos.

Desde niños nos dictan cómo vivir y qué debemos hacer para tener una ‘vida plena’; pero nunca nos preguntan si eso es lo que realmente nos hace felices o si esa ‘supuesta pletórica vida’ que nos cuentan está basada en nuestros propios intereses, sueños, pensamientos, emociones y en la forma cómo vemos la realidad.

Son miles las personas que creen que la única forma de felicidad consiste en tener dinero, casarse, tener hijos y viajar. Deberíamos entender que hay mucha gente que es feliz sin eso y otras que tienen todo eso y no lo son.

Cada persona es un mundo diferente y querer echar a todos es un mismo saco es absurdo. Y lo peor es juzgar si son felices o no desde nuestra perspectiva (que es eso, solo nuestra).

Empecemos no por comparar nuestra vida con las de los demás sino con lo que realmente queremos para nuestra vida.

Preguntémonos: ¿Eso que anhelamos es lo que realmente queremos o es lo que nos han hecho creer que necesitábamos?

Cuando conseguimos descubrir qué nos apasiona y lo hacemos, nuestra motivación intrínseca nos permite afrontar la tarea y el día a día de un modo realmente efectivo.

Es importante que planeemos nuestra vida en base a lo que nos gusta hacer, puesto que así podremos estar más entusiasmados.

Cuando no desenredamos desde adentro los problemas personales, difícilmente lo conseguiremos con elementos del mundo exterior. La respuesta está en nosotros mismos, pero somos incapaces de escucharnos por todo el ruido de afuera y la basura que nos dice constantemente la gente.

Digo esto último porque suele suceder que vivimos más pendientes del odioso ‘qué dirán’, que de nuestras propias formas de pensar y de sentir.

En algunos casos la opinión de otros, por muchas razones, va a ser importante ya que no somos seres aislados y nos debemos a nuestras relaciones humanas. Pero una cosa es llegar a un acuerdo y otra es supeditarse a lo que los demás opinen de nosotros.

Debemos tratar de escucharnos a nosotros mismos y escribir lo que nuestra mente y corazón nos dicten.

Luego debemos empezar a actuar de manera consecuente, basados en la forma en la que nos vemos a nosotros mismos y no con los ojos de los demás.

Nos sorprenderemos y descubriremos cosas maravillosas si hacemos esta reflexión y tomamos sanas decisiones. Nunca es tarde para ir en busca de lo que nos hace felices.

La carta del lector

¡Cuénteme su caso a través del correo eardila@vanguardia.com y en este espacio le contestaré! Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Debo confesar que mi vida se volvió pesimista y, de alguna u otra forma, estoy pagando caro por eso. Comencé a ver nubes grises y adivine: ¡Solo coseché desgracias! Me quedé sin trabajo y con ello arrastré a mi familia, pues ella dependía de mi sustento económico. ¿Por qué me pasa eso a mí? No es justo, lo peor es que siento que nada cambiará. No sé qué hacer. Alguien me dijo que leyera sus escritos; le hice caso y me encontré con la grata sorpresa de leer este buzón. Opté por escribirle y pedirle, a través de esta página, un consejo suyo. Espero que me pueda ayudar”.

Respuesta: Deje de enfocarse en lo negativo. Por hacer eso no se percata de que atrae, como si se tratara de un imán, a nuevas desgracias. Por favor, no invada su pensamiento de tormentas.

Debe sacudirse de ese abatimiento y comprender que la motivación y el optimismo son claves para ver la vida de una manera más esperanzadora.

Debe aplicarse dos buenas inyecciones de ‘buena vibra’ para que pueda salir adelante y contagiar de alegría y seguridad a todas las personas que están a su alrededor.

Solo con una sincera e inteligente decisión y la consecuente acción de su parte podrá lograr las condiciones necesarias para poder convertir en realidad sus más importantes y soñados propósitos.

Me parece que a su mente le hacen falta nuevas motivaciones, nuevos caminos a través de los cuales puedas encontrar temas y hechos que despierten su atención y todo su interés, brindándose además las energías que necesita para perseverar en la lucha hasta lograr culminar todas sus acciones.

Debe prestarle mucha atención a su situación financiera, tras la pérdida de su fuente de empleo. No permita que ese revés siga tiñendo de negativo todo lo que le rodea.

Si es propositivo y ve su mundo con ojos nuevos, tendrá mejores resultados y créame que saldrá adelante.

Analice las deudas que tiene, los servicios que debe pagar así como cuánto tiene actualmente en su cuenta. Luego de hacer este pequeño análisis, prográmese para hacer cambios y hacer ajustes que puedan lograr un balance mientras logra vincularse a otra empresa.

¿Sabe algo? Este es un magnífico momento para la renovación de criterios de vida y para introducir ciertos cambios de actitud, que le permitirán tomar las cosas de la vida con mayor seguridad y serenidad. Sea emprendedor, no se quede lamentándose por su suerte y decida actuar para ser una mejor persona. Creo que ya se dio cuenta de que ser negativo no es un buen negocio. Hágame caso y verá que de esta manera logrará mejores resultados.

Frases para reflexionar

* Para vivir una vida sin cadenas y lejos de lo material, no considere nada como de su propiedad.

* Dios entiende nuestra oración a pesar de que no podamos encontrar las palabras para expresarla.

Encomiéndese a Él:

* Invoque a Dios con toda su fe; Él suele llover su misericordia cuando usted le demuestra su confianza.

* La Semana Mayor, entre los católicos, es un tiempo de perdón. Abra el corazón y sea luz para otros.

* Me dejo llevar por la mano de Dios; Él es la guía que me ayuda a tomar decisiones acertadas.

* A la vida hay que tocarla, no estrangularla. ¡Deje que sus cosas fluyan con la debida serenidad!

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