jueves 22 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

¿Está dispuesto a pagar hoy el costo por la bendición de mañana?


Si realmente queremos lograr aquello que tanto anhelamos alcanzar, debemos empezar a pagar el precio que ello implica.

Dicen que si queremos algo en la vida, debemos estar dispuestos a pagar el precio por ello. Y no estoy hablando de dinero, sino de ciertos sacrificios, tareas o acciones que se tienen que emprender hoy para recibir las bendiciones del mañana.

Es decir, podemos adquirir experiencia, pretender un ascenso en la empresa, alcanzar una medalla, en fin... todos los nobles objetivos son posibles si asumimos los costos que esos logros representan.

Dicho de otra forma: tendremos la vida que aspiramos, siempre y cuando abonemos el terreno para que se dé la respectiva cosecha.

Cada vez que somos disciplinados, que nos esforzamos por desempeñar bien una labor o que hacemos un favor desinteresado ‘pagamos por adelantado’. Si lo hacemos de esta forma, la acción llevará implícita la ley de la correspondencia que, al final, terminará multiplicándonos la gloria.

En el tema solidario, tal y como ocurre con el comercio formal, usted, yo y todos tenemos la oportunidad de ayudar a alguien sabiendo que mañana, sin siquiera esperarlo, Dios nos dará el doble de lo que ayudemos.

Pagar hoy y recibir el beneficio mañana conlleva el estar dispuestos a ‘soltar’ muchas cosas a las que estamos apegados.

En ese orden de ideas, la vida nos conmina a dejar muchas cosas que hoy nos tienen en la zona de confort. Nos toca salir de la trinchera, exponernos, velar por los demás y hasta correr el riesgo de fracasar.

Por ejemplo, nos corresponde dejar el pasado con la certeza de que lo que hagamos en este presente nos llevará al lugar que realmente deseamos estar en el futuro.

¿Saben algo? La vida siempre premia a quienes viven intensamente y se entregan, de manera desinteresada, al reto de servirles a los más necesitados.

También debemos estar dispuestos a darle la mano a alguien o a abrirle la puerta a esa persona que tanto necesita entrar.

Decidamos, de una vez por todas, vivir de la forma más sana posible, irradiando una ‘buena vibra’, haciendo el bien y, en general, entregándonos con la mayor sinceridad y solidaridad que cada situación lo amerite.

Nos corresponde hacer de nuestros días y de los demás una inmensa alegría, aún en medio d de los retos o de los problemas.

Aprendamos a servir, pongámonos en los zapatos de los demás, evitemos los malos gestos y regalemos sonrisas porque así la vida nos recompensará con más bendiciones.

Claro, para elegir ese estilo de vida tenemos que resolver cada una de las situaciones que la cotidianidad nos presente. Ya saben: abramos puertas, colaboremos con grandes causas y jamás seamos indiferentes al dolor ajeno.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

¿Está dispuesto a pagar hoy el costo por la bendición de mañana?

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “De un día para otro mi vida se derrumbó y hoy estoy en medio de una gran tristeza. Me critican porque estoy abatido, pero es que nada de lo que proyecté me salió bien. ¿Qué hace usted cuando la vida lo decepciona? Deme un consejo. Gracias”.

Respuesta: Todos, en determinados momentos, pasamos por situaciones en las que creemos que el mundo se nos viene al piso; tal vez porque recibimos ‘golpes inesperados’ o porque ese sueño que anhelamos no se nos cumple

¿Qué le puedo decir?

Que es desde esa misma experiencia fuerte, desde ese ‘sinsabor’ o desde esa herida que usted mismo debe recomponerse. ¡Claro que tiene derecho a sentir tristeza y a desahogarse! Pese a ello, haga algo para salir de la pena.

¿Qué hago yo cuando algo fuerte me sucede? Desde mi alma me conecto y le pido a Dios que me dé claridad y, de inmediato, me pongo manos a la obra para buscarle una salida a mi problema.

Usted no me da mayores detalles de lo que le ocurrió; sin embargo, si algo fuerte le entristece hoy, tenga claro que las cosas pasan no ‘por algo’ sino ‘para algo’.

Tal vez sea tiempo de cambiar su forma de interpretar lo que le ocurre y de empezar a ver el mundo de una forma más propositiva. La vida le está queriendo enviar algún mensaje y de todo ello debe sacar un gran aprendizaje.

Afronte con madurez y con decoro este reto y le garantizo que podrá renacer de entre las cenizas.

¡Si se tiene fe, saldrá victorioso! Su actitud le hará ver un rayo de luz entre tanta oscuridad. Así esté pasando por una borrasca; recuerde que ella pasará y, tal y como ocurre en la vida real, todo se ve distinto después de la lluvia. ¡Ánimo y le envío un abrazo!

REFLEXIONES CORTAS

¿Está dispuesto a pagar hoy el costo por la bendición de mañana?

* Si alguien le pide prestado, páguele. Quien le presta es porque confía en usted y lo quiere ayudar. Pagarle lo que le debe es lo mínimo que debe hacer. Si no lo hace, no solo perderá a una valiosa persona en la que podría confiar, sino que además la vida se encargará de ‘pasarle la cuenta de cobro’.

* La decepción no se busca; sin embargo, mal o bien, cuando uno la afronta ella puede convertirse en una práctica manera de despejar la mente y una oportunidad para comenzar una nueva historia. ¿Vive un desengaño o experimenta un sentimiento de insatisfacción por no cumplir alguna expectativa? ¡Relájese y no sufra!

* Las relaciones ahora son más difíciles porque ya nadie se toma el tiempo para enamorar; las conversaciones se convirtieron en textos de whatsapp; la inseguridad se volvió una constante; los celos ya son hábitos; engañar increíblemente es un asunto de ‘vivos’ y, de manera desafortunada, ser lastimado es algo ‘normal’.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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