jueves 07 de diciembre de 2023 - 4:40 PM

¡Esta es una buena época para reflexionar sobre nuestra vida!

La esperanza es ilusión y ella nos hace sentir vivos; además hace que cada día tenga su propio sentido.
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Por los problemas diarios, por las apretadas agendas y por la forma material como nos hemos acostumbrado a vivir, no le prestamos mucha atención a nuestra vida espiritual.

Y justo en estos tiempos, cuando se hacen balances y vivimos encuentros familiares, las emociones que despiertan la Navidad y el cambio de año nos embadurnan de ilusiones, nos llenan de alegría y, por qué no decirlo, nos contagian de tristezas y de añoranzas.

En cierta forma todo lo que vivimos nos invita a reflexionar sobre nuestras vidas y nos recuerdan la importancia de apreciar cada momento.

Algunas personas pueden sentir nostalgia por seres queridos que ya no están con ellas o pueden experimentar tristeza al enfrentar situaciones difíciles.

Es fundamental recordar que está bien sentir todas estas emociones. Yo diría que no hay un manual preciso de experimentar esta temporada, entre otras cosas, porque cada uno de nosotros tiene su propio viaje emocional.

Lo importante es permitirnos sentir, aceptar nuestros sentimientos y buscar formas saludables de procesarlos sin llegar a los extremos de deprimirnos o caer en amarguras.

Y lo menciono porque en este tiempo de reflexión y de crecimiento espiritual, es crucial recordar cuidarnos a nosotros mismos.

No debemos olvidar que nuestras necesidades deben ser atendidas y, por ende, nos corresponde salir adelante.

Todas estas intensas emociones tienen lugar en un periodo de tiempo de sólo unas cuantas semanas de diciembre que, a decir verdad, se pasa en un abrir y cerrar de ojos.

Tratemos de actuar en todo con sensatez y procuremos que nuestra vida sea equilibrada.

En estos tiempos debemos renovar el compromiso de crecer para bien. Que los buenos propósitos llenen nuestros corazones y que podamos irradiar nuestra luz a un mundo que necesita de manera desesperada un mejor horizonte.

Siempre tendremos la oportunidad de enmendar fallas y, en la medida de lo posible, asumir cada yerro como un aprendizaje para no volver a dar pasos en falso.

No desperdiciemos esta temporada navideña y refugiémonos en nuestra fe, de tal forma que podamos sacar a relucir nuestros valores.

Alimentemos nuestra mente y espíritu, abrámoslos generosamente y dispongámonos con buen ánimo para recibir todas las oportunidades que la vida nos quiera brindar.

Si nos sentimos deprimidos o cansados, hagamos un alto en el camino, conectémonos con nuestra fe y pidámosle a Dios que nos permita recuperar energías para seguir mirando hacia el frente con entusiasmo.

REFLEXIONES CORTAS

No trabaje para hacer realidad los sueños de otras personas, hágalo para cumplir los suyos. De igual forma, aprenda a creer en usted y no se la pase haciendo lo que los demás consideran que usted debe realizar. Descubra la fuerza inquebrantable de su alma y su gran potencial transformador.

¡Esta es una buena época para reflexionar sobre nuestra vida!

En esta vida debe callar bocas, pero sin tener que elevar el tono de su voz ni imponer su punto de vista ‘a juro’. Saber hablar en el momento oportuno no sólo es bueno, sino que además le hace bien a la persona que lo escucha. ¡Sepa en qué momento le corresponde intervenir!

¡Esta es una buena época para reflexionar sobre nuestra vida!

Con seguridad, en algún momento de su vida, ha tenido esa sensación o sospecha de que algo va a ocurrir. A eso le llaman ‘corazonada’, pero yo prefiero definirla como intuición. ¡Sepa interpretarla y luego déjese guiar por ella! Ese es un primer paso para visualizar su vida.

Esta época es algo más que el árbol lleno de luces y estrellas, el tamal, la novena o los villancicos. Ella nos recuerda el nacimiento de Jesús y, de manera especial, los valores que debe invitarnos a renovarnos para alcanzar todos los sueños que nuestro corazón de niño alberga.

¡Esta es una buena época para reflexionar sobre nuestra vida!

EL CASO DE HOY

Testimonio: “Durante los últimos tres años me ha dado temor dar pasos hacia adelante. No me ha ido mal y por eso me he frenado. Será que lo que siento implica que deba pensar en tener más dinero, antes que en tener tranquilidad. ¿Qué me aconseja? Gracias por leer mi caso”.

¡Esta es una buena época para reflexionar sobre nuestra vida!

Respuesta: ¡No se puede conformar con los logros alcanzados y ya! Laboralmente debe ser más dinámico y aspirar a nuevas posiciones, desde las cuales tendría más opción de poner a prueba todo su talento y mejorar sus ingresos.

No obstante, quiero formularle esta pregunta: ¿Su felicidad depende de alcanzar los sueños que el dinero le proporciona o de acabar con los problemas que provoca por su ausencia?

Se lo planteo así porque, soy de los que piensa que más allá de lo material la clave es alcanzar el progreso espiritual.

Hay un umbral mínimo que debe tener en cuenta, el cual le debe dar los recursos suficientes; el problema es entender qué es necesario para poder ser feliz. Siempre hablamos de la salud, del amor y del dinero como los tres ejes; la plata debería garantizar la forma de vida. ¿No?

¿Qué le puedo aconsejar? Tal vez debería dejar que las experiencias que le regala la Divina Providencia fluyan con más facilidad y sin interrupción alguna, siempre dejándose llevar por su propia intuición.

Le garantizo que si me hace caso, lo que vendrá hará que su vida sea más fácil y que en ella se produzcan mejores resultados.

Disfrute a plenitud todo lo bello que sea puesto a su alcance y dele gracias a Dios por cada momento que pueda vivir.

Saque a flote sus viejos temores, para que pueda superar los problemas y los inconvenientes.

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Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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