sábado 22 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Estropeamos el corazón por culpa de gente tóxica

No podemos dejar que los demás nos rompan los sueños, ni mucho menos se debe permitir que el corazón se nos impregne de esa energía negativa que se respira en el entorno.
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Las crisis económicas, emocionales y sociales, tan ‘normales’ en estos tiempos de desesperanzas, suelen arruinar los corazones. Además, las personas pesimistas y oportunistas aprovechan estos duros momentos para crear ambientes más tóxicos a nuestro alrededor.

De manera desafortunada, hoy día casi que se imponen los chismes, el negativismo, las malas vibras y las envidias, por citar solo algunas de las feas armas que emplean los frustrados y los amargados para arruinarnos la cotidianidad.

A ciertas personas -no todas por fortuna- les gusta entrometerse en las vidas ajenas, hablan ‘pestes’ de los demás y se vuelven expertas en ‘rajar’ de todo el mundo.

Esa actitud criticona, de alguna forma, ha hecho que muchos se dejen sumergir en esos ambientes grises, multiplicando los efectos que generan las decepciones, los odios, los rencores y demás ‘cánceres’ que se apoderan de nuestro estado de ánimo y en general de nuestro espíritu.

Es lamentable que las personas condicionen todo a sus caprichos y, peor aún, que insistan en amargarles los corazones a los que sí quieren enriquecer el alma.

También hay personas que se nivelan por lo bajo, no se valoran e incluso viven descontentas e insatisfechas consigo mismas.

Es inadmisible que esas sean las maneras de interpretar el mundo; la vida es demasiado bella como para seguirles la cuerda a esos necios.

Es mejor ser optimista

Gracias a Dios hay gente que trabaja por su felicidad, sin tener que estropear a nadie. Hablo de los que entienden que al obrar con amabilidad, esperanza, fe y amor se obtienen mejores resultados.

Las personas felices están abiertas al cambio, son creativas y sus aperturas de mente se reflejan en una atrayente tolerancia y en un respeto que les permite convivir con el distinto.

Los problemas para esas personas también existen, solo que antes que dejarse ahogar por ellos prefieren nadar para mantenerse en la superficie o para cruzar hasta la otra orilla. ¡Convierten cada adversidad en una oportunidad!

Toda crisis es manejable si se posee un alma fuerte y si se cuenta con fe y ganas de salir adelante. No hay que temerles a los obstáculos, sino a la actitud pasiva o angustiosa que se tome frente a ellos.

¡Somos lo que creemos ser!

Si aceptamos con dignidad las cosas, sin que por ello debamos resignarnos, podremos seguir adelante.

Pocas cualidades son tan necesarias en la vida, para gozar de paz y buenas relaciones, como la capacidad de adaptación. Me refiero a aquella actitud que se ejercita con un prudente realismo y una bondadosa paciencia. Gracias a ella aprendemos a hacer un buen manejo del error propio y del ajeno.

Con una conciencia clara de lo que somos y de lo que podremos ser, avanzaremos hacia nuestras metas.

A todos nos convendría aprender a dominar el egoísmo, el orgullo y el desdén que generan los problemas cotidianos; de esta forma podremos sobreponernos a situaciones difíciles. Y para ello hay que saber vivir, crecer con el corazón y no dejarse contagiar de las personas tóxicas.

¡CUÉNTEME SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Hábleme de ellos para reflexionar al respecto en esta sección. Envíeme su testimonio al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “La vida se me está tornando complicada, pues atravieso por momentos aburridores. Hago muchas cosas para subir la escalera de mi vida y no obtengo los resultados deseados. Algo me frena de un escalón a otro. ¿Por qué será que todo se me enreda? ¡No es justo! Tengo mala suerte. Quisiera saber qué hace usted en esos casos, aunque no creo que tenga tantos líos como yo. Espero que tenga en cuenta mi caso”.

Estropeamos el corazón por culpa de gente tóxica

Respuesta: Usted no es el único que pasa por momentos difíciles; a mí también me suceden esos episodios; yo diría que todas las personas pasamos por etapas grises. La buena noticia es que podemos sobrevivir a esas crisis. Usted las superará, a menos de que prefiera quedarse en el plano de las quejas.

El secreto para no dejarse tumbar por esas ráfagas no está en la suerte, sino en la actitud que asuma. Por eso, si quiere que el panorama cambie es necesario que comience cambiando usted mismo.

Tenga un gota de sinceridad y admita que lo que de verdad le afecta no es el resultado en sí, sino cómo reacciona ante cada obstáculo.

¿Por qué se frustra? ¿Acaso el mundo se acaba porque algo no sale como esperaba?

Me pregunta cómo actúo yo en esos momentos duros. Primero que todo hago una evaluación sobre cuáles fueron las causas que originaron esos desenlaces fallidos. Hago tal análisis porque la vida me ha enseñado que hay muchas cosas que dependen de mí y de mi actitud; pero también existen otras que se me salen de las manos y obviamente no tiene sentido castigarme por eso.

Le propongo que haga la misma reflexión y respóndase qué cosa o cuáles situaciones por las que atraviesa dependen de usted o simplemente son fortuitas. De ahora en adelante, cada vez que algo no le ocurra como esperaba, no etiquete ese episodio como algo negativo... ¡De todo se aprende!

Considere lo que le ocurre como algo a tener en cuenta, ya sea para enmendar o para sobreponerse, recordando siempre la lección aprendida. Es algo así como decirse lo siguiente: “Esto ya pasó, voy a enmendar, recompondré el camino y seguiré mirando hacia el frente”. Todos los días es un recomienzo.

Pídale a Dios sabiduría para actuar y póngase manos a la obra. ¡Créame que con la Venia de Dios la vida le fluirá!

REFLEXIONES SUELTAS

* Cuando algo se quiebra

A veces es necesario que algo se quiebre para que surja una nueva perspectiva. Así las cosas, no se preocupe tanto por las partidas y viva tranquilo. Es probable que su mundo se vaya transformando para bien o que algo bueno esté por sucederle.

* Para tener en cuenta

De manera errada, la gente cree que la espiritualidad es un asunto de rezos, de conceptos teológicos o de credos y cultos fanáticos. La clave es limpiar el alma, servir sin intereses, amar de verdad y hacer el bien en cada acción. Total: ¡Ser feliz!

* Se olvidan de vivir

Las personas siempre quieren ‘tener’ carro, casa, belleza, más dinero, más propiedades y todo tipo de poder. Y en ese afán de atesorar se olvidan de vivir de verdad, de compartir o de contemplar y disfrutar la belleza de los sencillos instantes.

* Los invito a sonreír

Estropeamos el corazón por culpa de gente tóxica

La risa es esencial. No entiendo por qué ahora en las oficinas hay gente aburrida o amargada. La seriedad, si bien es clave en el trabajo, no puede ser una atadura. Sea amable y comparta momentos alegres. Sonría más.... ¡Eso es saludable!

* Cuestión de carácter

Tener carácter no es ser explosivo, ni decir groserías, atropellar o ser un prepotente de miedo. Tener carácter es controlar su interior para hablar claro, dar su opinión sin insultar a nadie y, sobre todo, mantener sus principios sin imponer nada.

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