domingo 21 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Hablemos de corazonadas

La vida siempre incluye una buena dosis de perspicacia.
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Suelen aconsejarnos que no nos dejemos llevar por las emociones; sin embargo, considero que no deberíamos preocuparnos tanto por lo que pueda venir cuando optamos por seguir los impulsos de una corazonada.

Lo menciono porque en cierta medida hay una fuerza poderosa que nos funciona en nueve de cada diez pálpitos y que, por ende, se convierte en una de las herramientas más válidas para direccionar nuestro proceder. Estoy haciendo referencia a eso que llaman intuición.

Las mamás y los abuelos tienen ese ‘sexto sentido’ y con él logran decirnos cosas que, por más inexplicables que sean, resultan veraces.

Lo cierto es que todos, entre ellos usted y yo, tenemos ese tipo de brújula interior que está dispuesta a guiarnos y que conduce nuestra vida por el camino correcto.

La intuición está asociada a la capacidad para presentir algún acontecimiento, para anticiparnos a lo que seguirá e incluso para dejarnos ver o sentir lo que muchas veces los demás no son capaces de captar.

¡Deberíamos aprovechar esa facultad! No perderíamos nada con ensayar y hacer uso de este don, entre otras cosas, porque es probable que logremos el éxito si nos dejamos conducir por ese sentido.

Darles curso a nuestras corazonadas, sin temor a que las mismas nos metan en problemas, es una sana estrategia. Hay que lograr el máximo provecho de la intuición en todo cuanto hagamos.

¿A dónde quiero llegar con este tema? A que la vida nos recomienda hoy ‘menos intelecto y más corazón’ para enfrentar las situaciones del día a día. De esta forma, tomaremos decisiones claves para dar pasos seguros y firmes.

Debo aclarar, eso sí, que ser intuitivo no implica caer en ligerezas o en imprevisiones. Es decir, podemos dejarnos llevar por la intuición pero, al mismo tiempo, es fundamental hacer las cosas de una manera inteligente y prudente.

Lo anterior implica tomarnos el tiempo necesario para ver las cosas en todas sus facetas; es decir, podemos tener prisa, pero al mismo tiempo debemos ir despacio.

Mirémonos con objetividad y analicemos sinceramente nuestra propia realidad. Todas esas cosas de nosotros mismos que no queremos reconocer y que no nos atrevemos a enfrentar se nos convertirán en tesoros de madurez y de sabiduría si tomamos la decisión de guiarnos por nuestras corazonadas.

Por esta razón no tiene sentido que les rehuyamos a nuestras dudas y oscuridades; a las incertidumbres hay que enfrentarlas para poder superarlas.

Recordemos que todo en la vida está compuesto de luces y de sombras, y no somos la excepción. Así las cosas, una gota de intuición suele ser válida.

REFLEXIONES CORTAS

Hablemos de corazonadas

* Una fea actitud suele ser como una llanta pinchada: usted no llegará a ninguna parte si no la cambia. Adoptar una ‘buena vibra’ significa darle un giro positivo a la perspectiva de su vida y eso, de paso, le garantizará una sana disposición ante los acontecimientos que deba afrontar.

* ¡Siempre que pueda, ore! Hágalo tanto para pedir favores como para agradecer las bendiciones de cada día. Es decir, cuando busque a Dios lo encontrará, siempre y cuando le dé gracias por los dones recibidos. Así hallará consuelo en medio del caos y del dolor.

* Todos somos seguidores en mayor o menor grado y todos tenemos creencias espirituales; no obstante, nos falta mucho por conocer la Palabra de Dios. No nos podemos quedar solo en las teorías de la fe, es preciso aplicar lo dictado por el Creador en la cotidianidad.

* ¡Lo que hagamos hoy a los demás se nos devolverá! Las cosas retornan de todas partes y ampliadas mil veces, tanto lo ‘bueno’ como lo que denominamos como ‘malo’. Si llenamos de espinas el camino ajeno, este mismo trayecto se convertirá en nuestro propio destino.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. Pero con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que hoy lo afectan? Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Hablemos de corazonadas

Pregunta: “Paso por circunstancias difíciles y no he sido capaz de asumirlas, tal vez por cobardía. Para tratar de estar a salvo, he optado por no pensar en nada de lo que me ocurre. Es más, me refugié mucho en mi trabajo, ocupándome en diversas tareas que me alejaron de todo lo que me agobia por dentro. ¿Estoy haciendo bien o no?”.

Respuesta: Desear alejarse de lo que le afecta y le incomoda por dentro es relativamente ‘normal’, pues es obvio que no quiere sentirse tan mal.

Sin embargo, la estrategia de escapar de los problemas, así usted mismo se diga esa mentira, no le permitirá estar a salvo.

Si sigue en el plan de escabullirse y no enfrenta su vida de una vez por todas, terminará abonando sentimientos de indefensión y de baja autoestima.

Nada logra ‘tapando el sol con las manos’ porque, tarde o temprano, se encontrará de frente con la realidad y tendrá que tomar conciencia de ella.

Eso de ocuparse en ‘mil oficios’ no es sano, pues solo es una excusa para no evadir sus problemas. Vea su situación en su total dimensión y le garantizo que saldrá bien librado.

Le reitero que está tomando su trabajo, de manera literal, como una distracción para no asumir sus cosas con madurez.

La vida le ha sido dada para que la aproveche y, en ese orden de ideas, no puede quedarse anquilosado en esa súbita cobardía que usted mismo reconoce.

Recuerde que solo alcanzan las estrellas los hombres que tienen el corazón limpio y que se esfuerzan por salir adelante.

Sus cosas no pueden seguir como están. Le llegó la hora de plantearse soluciones, tener fortaleza y hacer acopio de entereza para sintonizarse con su realidad. ¡Pídale a Dios sabiduría y póngase manos a la obra!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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