domingo 12 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

¡Hágale el guiño a lo positivo!

Los pensamientos negativos se anidan con demasiada frecuencia en nuestro entorno. Ellos aparecen en casi todos los contextos y, si las personas no aprenden a ponerles los frenos respectivos, se convierten en peligrosos patrones de comportamiento.
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Los pesimistas juzgan todo de la peor manera y siempre interpretan sus vidas y las de los demás con enfoques grises y desalentadores.

Quienes asumen esas feas actitudes y procederes se sienten incapaces de hacer algo para salir adelante y, con relativa frecuencia, se atraviesan a cualquier iniciativa para sabotearla u obstaculizarla. Lo peor es que no emprenden nada porque creen que no van a lograr nada.

En las necias mentes de estos individuos se anida una tediosa ‘autoconversación’ muy aniquiladora. Hablo de esa charla interior insulsa que estas personas se formulan cada vez que se enfrentan a cualquier circunstancia.

Yo llamo a ese enemigo como el ‘parloteo interior’, que no es otra cosa que el resultado de pensamientos negativos.

Los que viven contagiados de ese mal fracasan una y otra vez porque se dejan llevar por comportamientos destructivos, mezquinos y tercos.

Ojo, si usted hace parte de este grupo, no puede dejar que su pensamiento siga a la deriva porque ese descontrol hará que le siga encontrando problemas a todo.

¿Para qué se la pasa pensando que no es capaz de hacer nada?

Ojo: Esa idea absurda se irá anidando, y si no la frena a tiempo se convertirá en la peor de sus ‘consejeras’.

Destierre de su cabeza cualquier frase de fracaso, so pena de vivir desaliñado y desmotivado.

La propuesta es clara: deje de convertir su mente en un basurero y no arroje sobre ella tanto pesimismo. Para ello, le conviene cultivar ideas visionarias y revitalizadoras.

Para acabar con ese ‘parloteo insulso’ tiene que llenarse de entusiasmo y ponerse manos a la obra. Si quiere abolir el comportamiento negativo, antes que asumir que ‘no hará algo’, es mejor repetirse una y otra vez que sí es capaz.

Para ello no hay de otra: ¡Téngase confianza!

Y solo hay una manera de ganar confianza y ella consiste en animarse a hacer todo lo que anhela, superando barreras.

No tiene por qué agrandar lo negativo; es mejor creer que se puede hacer todo lo que se proponga.

¡Claro! Como en toda apuesta puede perder, pero también está la oportunidad ganar, y la seguridad y la tranquilidad serán sus mejores herramientas.

Ahora bien, no tiene que salir a actuar ‘a la loca’. Debe diseñar un plan de acción coherente y consecuente con su realidad. Es decir, hay que apostar y arriesgarse, pero con la debida prudencia.

En este punto es muy importante tener presente que el hecho de redirigir sus pensamientos hacia lo positivo no implica ‘tapar el sol con una mano’ ni mucho menos ser ‘fantasioso’.

Usted no tiene por qué autoengañarse. La idea es verse frente a frente con su entorno y entender que, más allá de que el camino sea duro, puede triunfar.

Insisto en decir que no se trata de obviar lo negativo, se trata de enfatizar lo positivo porque desde esa arista su motivación y en general sus resultados serán aquellos que realmente le gustaría experimentar.

Además, las investigaciones científicas han concluido que los efectos de los pensamientos optimistas en su salud son grandiosos: ellos le aumentan la expectativa de vida, disminuyen las tasas de depresión, bajan los niveles de angustia, reducen la posibilidad de infartos e incluso despliegan en usted una mayor resistencia al resfriado común.

¡Así como lo lee!

Es decir, nada funcionará bien si no se libera de esa tensión y de ese estrés que genera cada vez que piensa de una manera pesimista. En cambio, si le da una perspectiva más esperanzadora a su vida, puede aportarse la energía necesaria para avanzar y no quedarse en la inactividad.

Y si es de los que le cuesta ser positivo, le cuento que la oración lo llena de fe para superar las dificultades y concentrarse más en sus metas.

Con dedicación y una mente alentadora irá progresando poco a poco, hasta finalmente volver a confiar en usted.

¡Hágale el guiño a lo positivo!

EL CASO DE HOY

Las angustias asaltan con relativa frecuencia a nuestro estado de ánimo y nos despiertan muchas inquietudes. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos la posibilidad de razonar y aplicar sanas estrategias para curar el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Estaba esperanzado en lograr algo que había añorado por mucho tiempo y al final todo se me vino al piso. Eso me tiene aburrido y sin ganas de continuar. Tengo rabia porque, en el fondo, sé que lo que ocurrió fue culpa mía. ¡Fui un verdadero tonto! Por eso es que me siento más decepcionado que nunca. Espero que me dé algún tipo de consejo”.

¡Hágale el guiño a lo positivo!

Respuesta: Siempre esperamos que todo nos salga bien; sin embargo, la vida incluye esos ‘vaivenes’ y por ende no todo está fríamente calculado.

¡No se recrimine tanto! No importa cuántos cabos ate ni cuánto prepare las cosas o cuántos planes B, C y D tenga; la vida no sigue un libreto específico y no todo se cumple al pie de la letra.

Un profesor del colegio me dijo alguna vez lo siguiente: “Que algo no nos salga es posible, pero eso no significa el fin del mundo. Siempre hay que mirar hacia el frente”.

No le estoy haciendo una invitación a resignarse, ni mucho menos le estoy diciendo que deba ir de ‘decepción en decepción’, pues nadie puede quedarse sin esperanza alguna.

Lo que quiero decirle es que, en cierta medida, la vida está compuesta de una sucesión de ilusiones y de desilusiones. Es preciso tomar nota y asimilar lo que vive para que pueda seguir su camino y no quedarse estancado en eso que no pudo ser.

Deje de lamentarse, asuma la realidad y haga algo para sacudirse de esa fea sensación lo más pronto posible. Es decir, le sugiero ‘no echarle más sal a la herida’.

¿Qué saca con quedarse atornillado en pensamientos frustrantes que le tiñen su presente de negro?

Le recalco que aceptar no es resignarse ni someterse a la desidia. ¡No renuncie a su sueño! Pase la página y entienda que vendrán cosas mejores.

Considero, eso sí, que la próxima vez debe poner los pies sobre la tierra y no sobredimensionar lo que pueda lograr con cada cosa que se proponga.

Y si cometió errores, obviamente tiene que enmendar y entender que la próxima vez debe ser más cuidadoso. Aprenda la lección que esta decepción le dejó y procure concentrarse más para no volver a trastabillar.

¿Sabe algo? En cierta forma saldrá fortalecido de todo esto y mañana, cuando todo eso resulte ser una anécdota más, podrá gritar a todos los vientos que su mundo no se acabó por ese traspié.

¡Hágame caso y no viva abatido!

CORTAS REFLEXIONES

¡Hágale el guiño a lo positivo!

* No importa qué tan estropeado o roto esté por dentro; Dios es tan fuerte que si usted lo acepta en su corazón y Él lo abraza, cada pedacito volverá a su lugar.

¡Hágale el guiño a lo positivo!

* Cuando usted habla solo está repitiendo lo que ya sabe o lo que ya ha pensado; pero si escucha, es muy probable que pueda aprender algo nuevo.

¡Hágale el guiño a lo positivo!

* No hay mejor medicina ni mejor vitamínico que la oración pronunciada con verdadera fe. Eleve una plegaria al cielo y desde arriba Dios lo bendecirá.

¡Hágale el guiño a lo positivo!

* Procure que la luz de su corazón se avive cada día con el propósito de transmitir paz, amor, abundancia, empatía, bondad y gratitud para usted y para los demás.

¡Hágale el guiño a lo positivo!

* Cuando ama y les sirve a los demás, la vida le ama y le sirve. La verdad es que todo lo que usted da de manera desinteresada regresa multiplicado a su entorno.

¡Hágale el guiño a lo positivo!

* Casarse es fácil, permanecer casado es el gran reto. No se trata de cuánto amor se tiene al principio sino de cuánto amor logra construirse a través del tiempo.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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