domingo 18 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Hay angustias que nublan su mente

Cuando una angustia lo invade, el pesimismo se apodera de su mente y de su vida en general. Con ella todo se ve gris, triste y sin esperanza. ¿Qué hace usted para salir de esa atmósfera tan nublada?

En determinados momentos de su cotidianidad aparece una angustia que lo bloquea con una especie de ‘nube’ y logra enceguecer su vida.

Lo peor es que cuando usted pasa por ese temporal, su estado de ánimo se torna gris y oscuro, lo que hace que sus pensamientos negativos arrecien con inclemencia.

Y como su vida suele verse condicionada por lo que siente, esa angustia se convierte en una pesadilla que no le permite encontrar la serenidad.

Así las cosas, todo lo ‘malo’ que le pase es interpretado por usted de una manera inadecuada y, por ende, se deja invadir por el pesimismo. Peor aún, cree que el mundo se le vino encima.

¡Mucho cuidado! Se lo digo porque la angustia puede llegar a paralizarlo de tal forma que limita todo aquello que quiera realizar, afectando su entorno, su vida laboral y su estado emocional.

Una angustia tiene el poder de enceguecer su mundo y, de esta forma, sus cosas se vuelven peores de lo que ya son. Será preciso suministrarse unas buenas dosis de fe, esperanza y decisión para resolver ese problema.

¿Qué hacer? Lo ideal sería no dejarse llevar por la situación, pensar y analizar para descubrir la causa de tal angustia. Por eso, es clave aceptar lo que está experimentando. ¡Hay que tener valor para afrontar cada situación!

Debe identificar los pensamientos que se presentan en los momentos angustiosos y sustituirlos por otros contrarios, que sean propositivos.

Le corresponde realizar un profundo trabajo interior que le permita desarrollar estrategias cotidianas más eficaces para lidiar con el estrés que esa angustia le produce.

Distraerse es de gran ayuda, sin que ello implique ser irresponsable o quedarse con los brazos cruzados. Le será preciso refugiarse en usted mismo para escapar y poder analizar qué hacer.

Recuerde que algunas borrascas se generan por un problema de actitud mental: entre más negativos sean sus pensamientos, habrá mayor crisis.

La vida se ve como se puede ver, a través de distintos pares de lentes, pero en casos de una angustia es esencial proyectarla con una mirada esperanzadora.

No puede permitir que la difícil situación que hoy experimenta agobie más a su espíritu; so pena de tocar fondo. Siempre hay una luz en el camino y si no decide moverse nunca saldrá del embrollo.

También en los momentos de angustia, la oración es medicinal. Una plegaria le permite acercarse más a Dios y, por ende, podrá sentirse más reconfortado y con fuerzas para asumir los retos.

Es mi deber decirle que si usted siente que ya no puede manejar la situación y la angustia aumenta cada vez más, debe buscar la ayuda de un profesional. Dios lo bendiga!

BREVES REFLEXIONES

Hay angustias que nublan su mente

* Hay mujeres y hombres que se sienten feos, que creen que por tener algunos ‘kilos de más’ no están sanos o que piensan que porque no se ven como los modelos de las redes sociales no son apuestos. Deberían olvidarse de esas ideas y aprender que lo importante de la vida es la esencia.

* Y siguiendo con la importancia que se le debe dar al ser, recordemos que todo lo que proyectamos es un reflejo de lo que tenemos por dentro. Cultive su espíritu, invierta en su salud mental, no negocie sus valores, sea auténtico y procure hacer el bien en cada paso que dé.

* Si hablamos de alimentar el alma y el espíritu, debemos estar conscientes de que se requieren de varios insumos. Y, en ese orden de ideas, los mejores nutrientes son: el amor, la honestidad, el servicio a la comunidad, la sencillez, la serenidad y, sobre todo, la fe en Dios.

* Tenga en cuenta que el pasado no se borra, tampoco se edita ni se cambia; tampoco hay chance de quedarse anquilosado en él. Lo que ocurrió ayer hay que aceptarlo y, por supuesto, superarlo. Lo realmente clave es aprender la lección que cada circunstancia nos haya dejado.

EL CASO DE HOY

Hay angustias que nublan su mente

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me he propuesto grandes metas en la vida; sin embargo vivo estresado. Cada día quiero para mi vida más cosas pero, ante la imposibilidad de alcanzarlas, me siento frustrado. ¡Hasta me he ganado varias jaquecas! No quiero que nada me salga mal en mi cotidianidad. ¿Qué debería hacer? Espero que pueda atender mi caso. Muchas gracias”.

Respuesta: Está bien que tenga grandes metas, pero sin afectar su tranquilidad. Hay maneras más sencillas de satisfacer las exigencias diarias, sin estresarse tanto.

Le recuerdo que la vida no debe ser complicada y, por lo que veo en su caso, es preciso que tome las cosas con calma.

Interpreto que quiere hacer demasiadas actividades a la vez y al final se está obligando a ir más allá de lo que le corresponde. Mucho cuidado, pues abarcar tanto ‘le puede pasar la cuenta de cobro’, tanto en su salud física como en su vida emocional.

¿Sabe algo? El proceso de realizar varias tareas a la vez es una fea costumbre o una actitud cotidiana que desarrollamos a menudo, creyendo que así ‘somos más eficientes’.

Permítame decirle que a veces “menos puede llegar a ser más”. No le estoy recomendando que se resigne a no cristalizar sus proyectos, pero sí que tenga mesura, de tal forma que no termine atosigado. No pretenda controlarlo todo, permítase fluir con el ‘día a día’ y entienda que hay cosas que se le salen de las manos y eso no significa el fin del mundo.

Sería bueno estar enfocado en una cosa a la vez y darle a cada actividad el tiempo prudencial. Es decir, es fundamental que destine toda su energía, atención y concentración para producir un resultado excepcional, en lugar de mil fracasos por querer hacerlo todo. ¡Hágame caso!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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