jueves 13 de enero de 2022 - 12:00 AM

Hay gente que se queja por todo y de esta forma no logra ser feliz.

Las quejas siempre contaminan, tanto
a los que las pronuncian como a los que las escuchan. Si vivimos maldiciendo por todo irradiaremos veneno y frustración.
Es mejor ser propositivos y ver la vida
con un tono más alentador.
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Todas las cosas que ahora encuentra difíciles y complicadas mejorarán, siempre y cuando empiece por enfrentar su realidad y deje de vivir apesadumbrado por todo.

No tiene sentido que se la pase quejándose y renegando por lo que sucede a su alrededor. Deje de acumular frustraciones y desista de centrar todos sus pensamientos en lo ‘mal’ que le va. Dicho de otra forma: deje de amortiguar su inconformidad con la quejadera.

Sí puede darse el permiso que necesita para sentir la aflicción de su corazón cuando las cosas no le salen bien; pero también es preciso que reflexione y madure, pues no se puede quedar sumergido en la pena.

El hecho de no asumir la vida con entereza y dignidad le está impidiendo procesar sus historias y sacar de ellas el mejor provecho para su desarrollo personal y espiritual.

Tal vez, sin siquiera sospecharlo, lo que la Divina Providencia quiere enseñarle a través de los sucesos que están alterando su estado de ánimo y la normalidad de su cotidianidad consiste precisamente en hacerle comprender cierta realidad de su vida emocional que no ha querido aceptar.

Si analiza bien, usted tiene valiosos elementos para pensar y para sentirse agradecido por las bendiciones que Dios le ha dado.

Además, detrás de sus circunstancias cotidianas, de esas cosas que le parecen tan comunes y corrientes y de lo que considera tan rutinario en su entorno, palpitan otras realidades casi mágicas que si las descubre las encontrará llenas de posibilidades y de valiosas alternativas.

Sea asertivo y resiliente, póngales la cara a los contratiempos y, sobre todo, aprenda las lecciones que el destino quiere darle a través de esos problemas y dificultades.

Insisto en decirle que debe estar atento a las cosas que le suceden para que descubra que, detrás de todos esos sucesos que parecen incomprensibles, se encuentran aprendizajes que debe detectar para seguir adelante en su progreso personal.

Recuerde que no hay nada gratis bajo el cielo y que todo lo que le ocurre en su diario transcurrir no es accidental. Las casualidades no existen, todo lo que sucede es eminentemente causal.

Lo que le planteo no es otra cosa que vivir la vida de la manera más amable posible y teniendo claro que es fundamental nutrir la fe.

Si está inconforme con algo debe preguntarle al Señor, a través de la oración, cómo debe manejar las situaciones para lograr que esas circunstancias le dejen visualizar un mejor horizonte. ¡Dios lo bendiga!

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Hay gente que se queja por todo y de esta forma no logra ser feliz.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Todo en mí es aburrimiento, tanto en la oficina como en mi entorno. No hay nada que me motive. No sé si es que mi trabajo o mi mundo son tediosos, pero me levanto sin ganas de hacer algo. Es como si las fuerzas me abandonasen y muchas de las actividades que antes me animaban perdieran el atractivo. ¿Qué consejo me podría dar? Gracias”.

Respuesta: Está claro que lo que hace hoy con su vida no le permite sentirse pleno, ni mucho menos lo realiza como persona.

Procure que en su ‘día a día’, bien sea en la oficina o en su vida social o personal, la ilusión, la motivación, la esperanza y en general las ganas de vivir tengan la suficiente chispa.

Creo que debe entender cuál es su misión. Es decir, debe buscar ese propósito que le dé un sentido a su mundo y que, por supuesto, vaya de la mano de sus prioridades, deseos y valores.

No puede permitir que su entusiasmo decaiga al punto de que todo le dé igual.

Se lo menciono porque, en medio de sus líneas, se interpretan estados de rutina, de amargura, de desidia y de tristeza.

Por eso, desde mi perspectiva, será clave ser fuerte y dejar de lado las percepciones negativas que ha venido nutriendo.

Hoy puede ser un buen momento para entablar un diálogo interno y propositivo. Para ello puede intentar analizar la situación que vive desde un punto de vista más analítico; es decir, debe poner los pies sobre la tierra y reaccionar ante esa ‘modorra anímica’ por la que hoy pasa.

Pídale al Creador claridad para que pueda levantarse cada mañana con la motivación necesaria para darle una sana dirección a su existencia. ¡Dios lo bendiga!

CORTAS REFLEXIONES

Hay gente que se queja por todo y de esta forma no logra ser feliz.

* De manera desafortunada hoy hacemos parte de una singular generación que vive triste por dentro, pero que publica fotos ‘alegres’ y que regala ‘likes’ en las redes sociales. Deberíamos entender que la gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo, sino la que hace lo mejor con lo que tiene.

* No cualquier palabra es verdad, no todas las sonrisas son simpáticas, no todos los besos se dan con amor e incluso hay gente que ofrece abrazos postizos. La verdad es que ciertas personas son expertas en mantener un libreto para fingir y engañar. No obstante, los ojos y el corazón son los únicos que no saben mentir.

* Cuando una persona ya no lo quiera, usted lo sabrá sin que ella se lo diga. Usted, yo y todos tenemos la capacidad de sentir la indiferencia del otro en el corazón. Lo que sucede es que a veces nos decimos mentiras y nos creemos el cuento de que podemos recuperar una relación que se apagó hace rato.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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