jueves 27 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Hay que iluminar con el ejemplo

Inspire a otros con su ejemplo y con su buen proceder; así podría generar cambios sustanciales en los demás.

Dicen que no se debe forzar el cambio de nadie porque ‘cada cabeza es un mundo aparte’. Tal vez tenga mucho peso tal argumento; sin embargo, cada quien decide si toma o no este enunciado al pie de la letra.

Conozco a muchas personas que se ponen en la titánica misión de hacer que un ser querido cambie y, desafortunadamente, fracasan en el intento.

También hay quienes intentan sostener una relación o una amistad con promesas de cambio y tampoco logran cumplir con esos compromisos.

Lo que sí es claro es que usted puede llegar a ser la razón por la que alguien cambie de verdad, sin tener que obligarlo a hacer absolutamente nada.

¿Cómo puede conseguir eso?

Solo debe limitarse a dar ejemplo, a proceder de forma correcta, a ser transparente y, en general, a iluminar su entorno con buenas acciones.

La verdad es que cuando usted logra irradiar su luz, en el fondo les está mandando un bonito mensaje a los demás en el que los invita a cambiar.

El ejemplo es, sin lugar a dudas, le mejor imagen que usted proyecta de sí mismo y es, en esencia, lo que los demás le pueden admirar.

Intentar cambiar a alguien solo con consejos no es tan fácil. Y es peor cuando lo que usted quiere decirle se traduce en ‘cantaletas’ o ‘recriminaciones’.

Las palabras, por muy centradas y precisas que sean, están impregnadas de connotaciones y de significados que, casi que por regla general, no calan del todo en los demás.

No estoy diciendo que un buen consejo no tenga eco, entre otras cosas, porque hay conversaciones y expresiones que logran ser curativas y revitalizadoras. Sin embargo, un cambio de perspectiva solo dependerá de lo que usted mismo pueda transmitir con el ejemplo.

Los ‘giros’ de una persona requieren de fuerza de voluntad, tiempo, autocontrol y motivación; cambiar también es un trayecto en el que suelen darse recaídas y recomienzos.

¿A qué voy con el texto de hoy?

A que no busque cambios inmediatos en los demás a juro, porque esa conducta no depende de usted, sino de ellos.

Lo que usted sí puede demostrar es que emprende acciones honestas y solidarias, que es sencillo, que es transparente y que sabe dar luz y brillar en muchos corazones.

Reitero que los cambios no se pueden forzar, pero su ejemplo sí puede llegar a tocar muchas almas. ¡Dios lo bendiga!

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Hay que iluminar con el ejemplo

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en esta época. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “No sé si lo que tengo es un avanzado estado de estancamiento o si se trata de una simple sensación de tedio por el lugar en el que estoy. Lo que me sucede es que no siento que avance en mis cosas, pero al mismo tiempo se podría decir que mi entorno no es del todo malo; es decir, no me faltan muchas cosas. Esa confusión me tiene en el dilema de cambiar lo que estoy haciendo o si solo será cuestión de aplicarle una buena dosis de chispa a mi cotidianidad. Me gustaría que me ofreciera algún consejo. Agradezco su respuesta”.

Respuesta: Antes de responderle quiero que resuelva estas dos preguntas con la mayor sinceridad posible:

1. ¿Sabe exactamente dónde está hoy?

2. ¿Tiene claro dónde se supone que debería estar mañana?

Es fundamental dilucidar esos cuestionamientos bajo tales parámetros, para tratar de definir con exactitud si su sensación de ‘estancamiento’ tiene sentido o si es solo el producto de la monotonía que está experimentando.

Se lo planteo porque, a veces, el meollo de este tipo de percepción no siempre tiene que ver con el lugar en donde se encuentra, sino que obedece al no saber en dónde cree que debería estar.

Por lo que puedo interpretar entre las líneas de su carta, en la que no me da mayores detalles, es que tal vez está en una relativa ‘zona de confort’ y eso, en cierta medida, lo ha llevado a caer en la rutina.

Le recomendaría que no busque excusas para justificar el quedarse con las manos cruzadas.

Más allá de donde esté hoy, a veces avanzar es un asunto de voluntad y de decisión. ¡Póngase manos a la obra y vaya tras todo aquello que ha soñado!

CORTAS REFLEXIONES

Hay que iluminar con el ejemplo

* Cuando menos lo esperamos, estamos delante de un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio. ¡Así es la vida, llena de sorpresas! Cada crisis hace que nos miremos de frente para asumir la verdadera determinación de actuar. Por eso, siempre será clave estar lo más sereno posible.

* No tenga miedo de estar solo, los objetivos son personales; además cada quien tiene un reto por enfrentar. Y si por alguna razón aparece algún cambio sorpresivo, asúmalo de la mejor manera. Tenga claro que hay situaciones que vienen acompañadas de tormentas, pero ellas siempre amainan.

* No habría nacimiento sin muerte, ni cosecha sin siembra; tampoco habría risa sin llanto, ni trabajo sin descanso. Los opuestos son necesarios para que exista un balance en el mundo y en general en nuestra vida. En síntesis, todo hace parte de un proceso que puede ser opuesto. ¡De eso se trata la vida misma!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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