jueves 20 de enero de 2022 - 12:00 AM

La fe es la gran luz que irradia nuestras vidas

La fe es una gran estrategia, pues a través de ella diseñamos y cumplimos nuestros sueños y anhelos. Ella nos da la fuerza necesaria para asumir la firme convicción de que saldremos adelante, más allá de las dificultades.

Hay personas que no saben a ciencia cierta qué es la fe y también hay otras que han forjado sus propias definiciones a partir de sus experiencias de vida.

Soy de los que cree que la fe no es que haga las cosas fáciles, ni tampoco logra que todo se solucione ‘en un abrir y cerrar de ojos’. Lo que ella hace en nosotros es orientarnos y nos ayuda a resolver las dudas para que podamos enfrentar los retos y los problemas cotidianos.

En ese orden de ideas, la fe es como esa llama que, sin importar las ráfagas del viento o las gotas de la lluvia, permanece encendida para darnos claridad.

Por eso, quien no tiene fe no desarrolla una absoluta confianza para continuar y, de alguna forma, está destinado al fracaso.

También hay que hablar de la fe puesta en Dios, pues Él es el que nos proporciona tranquilidad y seguridad. Bajo la Bendición del Creador, usted, yo y todos podemos sobrellevar y superar acontecimientos negativos y, al mismo tiempo, somos capaces de cristalizar cualquier meta.

¿Usted cree en sus capacidades y tiene claro que Dios está a su lado?

Haga como esa luz que nos ilumina más allá de los soplos del infortunio. Aprenda y saque lo mejor de cada obstáculo que se le presente en el camino.

Si el aguacero de la angustia arrecia y usted se deja embadurnar de pensamientos negativos, sencillamente verá nubes grises por doquier. En cambio, si se tiene fe la calma vendrá a sentarse en medio de su pecho.

Mejor dicho: si su cabeza es una ‘guarida’ oscura en donde se esconden ideas pesimistas, de odio, de rencor o de envidia, cuando camine por la vida solo verá pasar por ella estos feos sentimientos.

Las vicisitudes ponen a prueba su capacidad para levantarse. Si no tiene fe perderá valiosas oportunidades de crecer, de mejorar y de experimentar el sano arte de vivir.

Un último consejo: al despertar cada mañana, ofrézcale su primer pensamiento a Dios; dele gracias por el nuevo día y por el regalo de respirar.

Pese a que amanezca lloviendo, prográmese un día sereno. Propóngase vivir esas 24 horas en paz con usted mismo y en armonía con las personas que están a su alrededor.

EL CASO DE HOY

La fe es la gran luz que irradia nuestras vidas

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Pensaría que debo tomar decisiones para cambiar mi vida, pero al final me resigno y creo que no debo hacer hada, pues tengo todo bajo control y no quiero sinsabores. Me da temor arruinar mi panorama, más allá de que hoy esté aburrido. La verdad es que siempre he sido un hombre con poca fuerza de voluntad. ¿Qué me aconsejaría? Le agradezco una respuesta”.

Respuesta: Según usted, qué es tener “todo bajo control”. Considero que debe abrir bien los ojos porque, detrás de su planteamiento, puede esconderse un temor personal a transformar su realidad.

El miedo a tomar riesgos que modifiquen su manera de abordar el mundo lo puede tener atado a una rutinaria vida. ¿Me equivoco al decirle eso?

Usted tiene entre sus capacidades las de dominar la disciplina y adoptar el tesón que se necesitan para lograr lo que se proponga en la vida; por ello, deje atrás esos temores.

Reafirme la fe en usted mismo porque, de esta manera, podrá ver y prever el futuro con mayor positivismo y claridad. Le corresponde enfrentar la vida con mayor disponibilidad de realización.

Es necesario que haga acopio de fuerza de voluntad y ponga los pies sobre la tierra, pues de lo contrario sus ideas se quedarán en meras ilusiones.

La felicidad y la estabilidad emocional que tanto ha buscado están muy cerca de usted; no deje pasar las oportunidades de largo.

No debe permitirse el lujo de que los ‘sinsabores’ de los que habla lo saquen de casillas. No se desespere ni se angustie, pues nada en la vida es irremediable ni insustituible.

Adquiera una mayor seguridad en todos sus actos y verá como esto influirá positivamente en su cotidianidad. La paz de mente y de corazón retornará a su vida, si realmente procura su desarrollo espiritual. ¡Dios lo bendiga!

REFLEXIONES CORTAS

La fe es la gran luz que irradia nuestras vidas

* Ejercítese cada día, permanezca fuerte, piense de forma positiva, coma saludable, trabaje duro, preocúpese menos, ame mucho y siempre sea feliz.

* Sea como el cactus: adáptese a cualquier momento, tiempo o circunstancia. Sea fuerte y, por supuesto, nunca se olvide de plantarse una sonrisa en su rostro.

* Por ciertas personas perdemos la cabeza, por otras perdemos el corazón y por algunas perdemos el tiempo. Cerciorémonos de que estamos con las personas correctas.

* Si tuviéramos presente que nada puede funcionar bien sin que exista la integralidad, no cometeríamos tantos abusos y no trataríamos mal a nadie.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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