jueves 19 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

La importancia de la esperanza en estos tiempos difíciles

La esperanza es fundamental ante una época adversa. Y ella solo se puede cultivar si se aferra a su fe y le pide a Dios mucha fortaleza.
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Desanimarse, caerse y hasta desmoronarse hacen parte de las circunstancias de la vida, sobre todo cuando se afronta un año tan difícil como el presente. Sin embargo, levantarse, sostenerse y fortalecerse también son acciones posibles si se tiene la suficiente fe.

Aunque nadie discute que en estos tiempos resulta casi que ‘imposible’ dejar de angustiarse, tenga presente que con una dosis de esperanza se neutraliza al pesimismo y por ende deja de agobiarse las veinticuatro horas del día.

Si se siente ‘bajo de nota’, sin lugar a dudas es que le hace falta una buena cuota de confianza; es decir, es preciso que crea en usted mismo y que obviamente le pida a Dios fortaleza para levantarse. Si piensa de una manera positiva y se deja llevar por los buenos propósitos, recibirá las bendiciones del cielo.

Cada día Dios le regala una oportunidad más para vivir y, además, le brinda un mundo de posibilidades que están a la espera de ser aprovechadas; aún en estos tiempos de adversidad.

Regálese un espacio para reflexionar sobre lo que le pasa, analice su situación actual y decida ponerse manos a la obra.

Para ello, aléjese del mundanal ruido. Si logra conectarse con el silencio, verá todo más claro, pues la mente funciona de manera asombrosa cuando está en calma.

Si se permite ese momento, verá que las cosas le fluyen y empieza a ver el entorno de una forma diferente.

Aunque lleva la carga pesada que le trajo este tiempo de pandemia, no debe quedarse en las lamentaciones. De nada le sirve asumir el rol de la víctima o naufragar en el ‘mar de la desilusión’.

Le corresponde asumir de entrada que es usted, y nadie más que usted, la persona que podrá llevar las riendas de su vida. Solo tiene que hacer cambios, no del todo radicales, para que las cosas fluyan mejor.

Tenga en cuenta que no se necesita mucho para ser feliz, al menos no más de lo imprescindible. En la sencillez se disfruta más que en medio de la opulencia, el derroche y la ostentación.

Céntrese en los momentos de alegría, sin pensar en cuánto tiempo gastará en ese delicioso oficio; piense en grande, sin que ello implique una tensión por volverse millonario a toda costa; viva el presente, sin ser tan irresponsable de abandonar sus quehaceres; defina su propia forma de triunfar, no la que le imponen los demás; ame de verdad, entregándose a quien sí lo ama; y perdone a la gente que le hizo daño, recordando sin dolor lo que le hicieron.

¡Asuma el control!

Cuando se tiene una percepción de dominar el entorno, se retoman las riendas y se deja de ser víctima de la situación.

Total: La idea es que no se confunda más. Viva tranquilo y, por supuesto, afronte su problema con la mayor dignidad del caso.

Insisto en que deberá acercarse un poco más a Dios y, en ese sentido, la mejor técnica es la de la oración. A través de la plegaria muchos han logrado apoyarse en su fe y tener encuentros más cercanos con el Altísimo.

Claro está que primero tiene que conocer al Señor y entender en qué consiste todo lo que Él le promete.

No hay nada que no logre alcanzar una oración, excepto que esté fuera del plan de Dios. ¡Siempre eleve una plegaria al cielo! Y si lo hace con fe, le lloverán bendiciones.

¡CUÉNTEME SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos días. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Hábleme de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me he convertido en un ser pesimista, pues ahora me la paso pensando que vendrán más cosas feas después de la pandemia. Los cambios inesperados que trajo este año ‘me movieron el piso’ y me han dejado lleno de dudas y de temores. Siempre he sido un hombre radical y, de alguna forma, me resisto a cambiar. Los obstáculos que hoy afronto son preocupantes. ¿Qué me puede aconsejar?”.

Respuesta: Los pensamientos negativos y pesimistas no deben tener acogida en su cabeza, ni mucho menos en su corazón. Recuerde que todas las batallas empiezan y se ganan primero en la mente y después en la realidad.

Como están las cosas actualmente, es relativamente ‘normal’ que se le hayan presentado cambios inesperados. No se resista a ellos porque si bien le van a parecer contraproducentes, a la larga van a resultarle benéficos.

No pretenda controlar todos los factores de su vida porque la existencia ha sido diseñada por el Creador con un amplio margen para el azar, el libre albedrío y también para la intervención directa de su Divina Providencia.

Usted no es muy preciso en su carta sobre los problemas que tiene pero, si reflexiona con cuidado, descubrirá que tales imprevistos le ayudarán a evolucionar.

Debe aprender a tomar las cosas con calma porque, de no ser así, puede desequilibrarse y perder de vista la realidad.

Lo invito a practicar la virtud de la humildad y empezar a liberarse de las ataduras materiales que hoy le agobian, para que su cotidianidad sea más llevadera.

No haga del radicalismo su actitud habitual a la hora de enfrentar las dificultades que se le presenten, porque ello convertirá su existencia en una ‘batalla campal’ y le impedirá disfrutar la vida como lo que verdaderamente es: una hermosa aventura, pero ‘adornada’ con frecuentes imprevistos.

¿Qué saca con adoptar una posición tan vertical?

Es conveniente revisar sus puntos de vista y hacerlos más flexibles. Recuerde que la sabiduría es muy dúctil y que además tiene muchas facetas.

Ande con cuidado porque el terreno por el que camina, por lo que veo, está un poco resbaloso. Aprenda a esperar sin alterarse. No se afane si todo no le sale como usted se lo había imaginado o como pensó que estaba planeado.

Ore mucho y a través de la plegaria pídale al Creador sabiduría y serenidad para actuar. Hágame caso y verá que buenos tiempos soplarán para usted. ¡Dios lo bendiga!

REFLEXIONES CORTAS

* La lágrima que más duele no es la que sale de los ojos y resbala por la cara, pues esa se puede secar. La que más nos afecta es la que sale desde el corazón en silencio y se desliza por el alma.

* ¡Cultive el huerto de su mente! Procure sembrar pensamientos alegres y optimistas, porque así cosechará los frutos de la felicidad.

* ¡Enfóquese en su objetivo! Cuando tiene clara su meta, avanza con firmeza. No se distraiga con preocupaciones superficiales, ni piense en lo que ya pasó. Usted ha venido a esta vida a volar lo más alto posible y debe mantener la frente en alto.

* La vida será un buen aprendizaje, siempre y cuando camine con la certeza de que cada acontecimiento le sirve para madurar, crecer, evolucionar como persona y, por ende, avanzar. Además, dicho trayecto está pavimentado con perspectivas y pensamientos que deben ser nutridos con la fe puesta en Dios.

* Yo sé que a veces le cuesta trabajo empezar de nuevo, pero si quiere salir adelante debe hacerlo. ¡Así que levántese de una, téngase confianza y salga a devorarse el mundo!

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