domingo 01 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

La vida está en nuestras manos

¡En la vida todo es cuestión de actitud! Hay quienes tienden a observar el entorno con lentes de color de rosa y otros con lentes oscuros. La clave siempre será disfrutar la vida tal y cual ella llegue.
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pretendemos dominar el ‘mañana’, el ‘podría ser’ y el ‘tal vez’. Vivimos pensando en el pasado y al mismo tiempo en el futuro, y dejamos a un lado el presente. Y en medio de todo ello nos olvidamos de disfrutar la vida.

Así suene trillado decirlo, la clave de todo es vivir ese ‘rayo de instante’ en toda su intensidad, sobre todo sabiendo que jamás podremos recuperar el tiempo perdido.

Lo anterior no implica volvernos irresponsables o dejar tirado todo ‘solo porque sí’. Es simplemente dejarse llevar por la imaginación, pero manteniendo los pies sobre la tierra.

Es algo así como estar con los cinco sentidos en lo que se está haciendo y deleitarnos con cada situación que se nos dé. En ese orden de ideas, nos podemos volver a enamorar, es válido arriesgarnos y es posible soñar en grande.

Hay que alimentar las ganas de vivir. No podemos quedarnos aburridos o con los brazos cruzados esperando que se pasen nuestros años.

No tienen sentido quedarnos dando vueltas en los círculos de las nostalgias, los recuerdos y las frustraciones.

¿Para qué nos complicamos la existencia? Entre más nos afanemos, más nos costará aceptar la realidad que estemos afrontando.

No hay que quedarse añorando una supuesta oportunidad. El solo hecho de abrir los ojos este domingo y proponernos un sano plan son suficientes razones como para salir a devorarnos el mundo.

Compartir con los seres queridos, tirar ‘locha’ de vez en cuando, hacer una vez al mes una ‘locura’, viajar o simplemente abrir las puertas a las expectativas de cada día pueden ser las agendas del programa de la felicidad.

Solo se vive de verdad cuando le sacamos provecho a nuestra respiración, cuando nos descubrimos, cuando apostamos y cuando comprendemos que nos podemos equivocar y que aún así tendremos el chance de volver a empezar.

Si tropezamos, pues no hay de otra que levantarnos y continuar el camino. Los momentos difíciles no son los finales, ellos son nuevos comienzos para aprender.

Tampoco vivamos resentidos ni nos la pasemos pensando que debemos desquitarnos por lo que alguien que nos hizo. Las cosas se caen por su propio peso y la justicia divina termina equilibrando las cargas. Es importante perdonar para dejar atrás las ofensas, para cerrar círculos y para escribir el siguiente capítulo.

Entreguémonos a nuestros planes como un lindo reto cotidiano y dejémonos sorprender. No nos anticipemos a nada, solo dejémonos llevar sin condicionantes, sin miedos, sin recriminaciones y sin tener que recordarnos una y otra vez nuestras angustias.

También es válido proyectarnos hacia el futuro, pero sin pretender vivir desde ya en él. Hablo de eliminar la ansiedad por el mañana y de saber que “si es para nosotros nos guardan”.

Usted, yo y en general todos podemos disfrutar la vida a nuestra manera, lo importante es que no fracasemos en el intento.

Demostrémosle siempre la gratitud a Dios, actuemos de forma congruente con lo que escuchamos de nuestra voz interior. Oigámonos y después sí podremos abrir nuestros oídos a las cosas buenas que nos quieran decir los demás.

Hagamos todo con entereza, con valor, con decisión, con tesón, con pasión y con fe. Solo tenemos el momento presente, ese al que todos conocemos como el ‘aquí’ y el ‘ahora’.

Si nos saltamos el presente por nuestro afán de llegar al mañana, nos negaremos a experimentar el ‘hoy’. ¡Sería una lástima hacer eso!

LAS CARTAS QUE NOS ESCRIBEN LOS LECTORES

La vida está en nuestras manos

Testimonio: “Aunque me he preparado mucho para dar un paso definitivo en mi vida y emprender un gran proyecto, a veces me llegan ráfagas de incertidumbre. No me siento confiado al 100% y eso me pone a pensar. Suelo ser muy emotivo y me lleno de ansiedad. Le aclaro que soy un hombre de Dios y tengo fe. No obstante, desde su perspectiva, qué puede ser lo que me está pasando. Le agradezco que atienda mi caso”.

Respuesta: Si bien hay que abonar el terreno para que las cosas le salgan bien, no todo está escriturado en la vida.

Enfrentar ese reto del que me habla es válido y dudar también. Aun así, podrá actuar con la esperanza de hacerlo bien.

Yo diría que el meollo del asunto no radica en que no se sienta confiado; el tema es que cree que debe sentirse confiado 100% para dar ese paso definitivo. ¿Por qué no contempla un margen de error?

Nada es totalmente seguro y siempre existirá un poco de riesgo.

A mí me pasa a toda hora: hoy estoy firme con algo y mañana algo sucede y trastabillo un poco. ¿Qué le pretendo decir? Que su nivel de confianza puede fluctuar, sin que ello lo haga frenar en seco.

Es relativamente ‘normal’ sentirse así y le cuento que nadie escapa de esa situación. He tenido la oportunidad de entrevistar a gente exitosa que me ha confesado que en ciertos momentos dudó, pero finalmente sí pudo triunfar.

Debo precisarle algo: Una cosa es que sienta ‘ráfagas de desconfianza’ y otra muy distinta es que usted sea una persona insegura.

Si es esto último, ¡Mucho cuidado! Podría estar frente a un cuadro de inestabilidad, que no lo dejará estar cómodo en ninguna situación. Le correspondería, en ese caso, enfrentar sus miedos y además entender que asumir retos le ayudarán a ganar seguridad en usted mismo.

Por otro lado, sus actos pueden ser independientes de sus emociones; solo que debe aprender a manejarlas.

El tema está en pensar positivo y mirar hacia el frente.

Está comprobado que si sus sentimientos hacia algo son esperanzadores, es más probable que asuma los riesgos y les apueste a los beneficios; mientras que si sus sentimientos hacia un proyecto son negativos, será más propenso a sobrestimar los riesgos y restarles fuerza a las bondades.

Finalmente quisiera sugerirle que se conecte con Dios. A través de la oración pídale tres cosas: serenidad, claridad para actuar y poder decisivo. Después de ello, salga a devorar ese proyecto. ¡Le envío un fuerte abrazo!

REFLEXIONES SUELTAS

* Disfrutar de la espiritualidad va más allá de las buenas intenciones. Es precisa una sana mirada a nuestras relaciones con los demás y a nuestra comprensión de la vida. Necesitamos aprender realmente quiénes somos y entender la misión que cumplimos.

* Busque paz para su mente y encontrará salud para su cuerpo.

* No es necesario golpear para hacer daño. Una palabra, un silencio, una decepción, una traición y un acto de indiferencia pueden lastimar más... ¡Y con seguridad todo eso duele más!

* Usted no es la charla que oye dentro de su cabeza, es el ser que escucha esa voz.

* Haga las pases con su pasado, para que pueda vivir tranquilo hoy; lo que otros piensan de usted no es de su incumbencia; el tiempo lo cura casi todo; no compare su vida con las de otros y no los juzgue; y por último, los demás no son responsables de su felicidad, ese solo es un asunto suyo.

* ¡Deje de pensar tanto! Usted no tiene todas las respuestas y muchas de ellas llegarán cuando menos las espere.

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