martes 30 de junio de 2020 - 12:00 AM

La vida nos está invitando a cambiar de rumbo

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Llevamos tres meses largos en medio de fuertes tensiones por la ‘cuarentena’, por las afugias económicas y por la incertidumbre. Lo más grave es que este caos hace que muchos sigan ‘contagiados’ de una especie de estancamiento personal.

Algunos todavía pretenden que nada les cambie e incluso piensan que podrán seguir con sus rutinas del ayer. Es irónico: aspiran a que las cosas sigan como antes.

Es claro que la pandemia nos tomó fuera de base, pero también ella nos recordó que hay situaciones sobre las que no tenemos control.

Sin embargo, creo que a todos nos ha llegado el momento de aceptar que hay que afrontar la vida como viene y obviamente hay que estar dispuestos a cambiar.

Si bien puede resultarnos difícil controlar estos desafíos, también podemos ser propositivos para responder a cada uno de estos retos. Es nuestro poder de elección lo que nos permite enfrentarlos con mayor o menor dificultad.

Debemos hablar, dialogar con nosotros mismos para aceptar el reto de tomar otros rumbos. No podemos mantener escondido ese terco deseo de que nada cambie, porque hace rato que todo esto tuvo un considerable giro.

No es conveniente seguir basando nuestras decisiones en ideas o creencias que ya están obsoletas; y si insistimos en seguir anquilosados no podremos evolucionar.

¡El equilibrio es la clave!

Por esa razón debemos cultivar más nuestra mente y atraer la buena vibra, desterrando eso sí la idea catastrófica de que todo esto es el fin del mundo, porque no es así.

Nunca antes, como ahora, necesitamos dejar temores y transformarnos para bien.

Aunque no nos agrade la época que vivimos, lo cierto es que la vida nos está obligando a reestructurarnos y, por qué no, a visualizar otros destinos.

Tomar en cuenta otras maneras de ver las cosas podría ser la terapia que necesitamos en estos momentos de incertidumbre.

Si lo analizamos bien, lo que antes parecía definitivo y resuelto ya no surte efecto. Si bien el panorama de hoy puede ser desconcertante, en últimas el paso que demos hacia adelante nos llevará hacia un mejor porvenir.

En el fondo, más allá de la pandemia, muchos de los problemas se deben a que usted, yo y los demás teníamos una errada visión de la vida y no nos habíamos unido para defender lo fundamental.

Démosle amplitud a nuestra visión y proyectemos una distinta manera de hacer las cosas para que podamos entender otras formas de ser y de pensar.

A diferencia de muchos que tienen una visión microscópica del mundo o insisten en radicalismos, debemos demostrar que la vida no está llena de ‘buenos’ o ‘malos’ momentos, sino que existe una infinita gama de posibilidades y de opciones.

Debemos recuperar nuestra naturaleza soñadora, abandonar ese viejo pragmatismo y lanzarnos a la vida jugándonosla toda; debemos creer que es posible cambiar el mundo si cada uno hace bien lo que le corresponde. Lo que el destino quiere de nosotros es que sigamos adelante y que enfrentemos la realidad: ¡Demostremos lo que verdaderamente somos capaces de hacer!

Todos tenemos la suficiente fuerza para enfrentar las barreras, y si nos lo proponemos podemos vencer tormentas y demás obstáculos.

Tomemos las cosas con calma. Si esperamos con paciencia, pero visualizamos lo positivo, lo lograremos. Asumamos los problemas y las circunstancias, cualesquiera que sean, porque no tardaremos en encontrar las mejores soluciones y las más prácticas salidas.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “En medio de esta pandemia mi vida se ha complicado y ha dado un brusco giro. Siento que muchas cosas de mi vida están cambiando a la vez y me estoy quedando en el limbo; todo eso me obliga a repensar lo que voy a realizar, una vez pase todo este caos en el que anda el mundo. A veces me da rabia que todo se me haya desbaratado. Hablan de que tenemos que reinventarnos, pero la verdad a mí me cuesta trabajo pensar en hacer cosas distintas de las que venía haciendo. No sé cuándo podré volver a equilibrarme. Quiero su consejo”.

Respuesta: Recuerde que para ser maestro en el arte de vivir es necesario extraer lo mejor de uno mismo y dárselo al mundo con total generosidad.

Por eso, jamás permita que los contratiempos y las normales dificultades que ha traído esta época de pandemia le llenen de amargura o le hagan extraviarse en el camino.

Es preciso que se abra mentalmente a las cosas nuevas, para que esté en mejor disposición de ánimo para realizar nuevas tareas o para incursionar en otros frentes de acción, diferentes a aquellos en los que hasta ahora ha venido actuando.

Si acepta los cambios de buen grado podrá aprovechar esos aires de transformación que están soplando sobre nuestro planeta. Si es receptivo a las innovaciones podrá acomodarse con mayor holgura a las cosas de estos tiempos.

Lo que vendrá en esta nueva fase será bueno, entre otras cosas, porque le implicará vencer las barreras que usted mismo se ha formado.

Aproveche los cambios en su vida para replantearse nuevas metas y obviamente para ajustarse a las reglas de este ‘juego de la vida’.

Tenga la certeza de que cuando se levante cada mañana, las fuerzas de la naturaleza estarán a su favor, le inspirarán acciones valederas y le ayudarán a triunfar. Por esta razón, es clave actuar con disciplina para que los planes personales y laborales sean una feliz realidad.

No se asuste si ve que muchos aspectos están cambiando simultáneamente porque eso sólo significa que va por buen camino y en las vía de su transformación personal.

No se deje angustiar y tome las cosas con calma; de esa manera todo será crecimiento.

Nada volverá a ser igual después de esto. Pero ya no tendrá excusas para seguir ocultando esas cosas de su vida que no le dejan dormir tranquilo y que le han impedido progresar.

Pasada esta etapa, recobrará el equilibrio y esto permitirá que, con tenacidad, logre lo que se haya propuesto. Ánimo, pues lo mejor está por venir. ¡Dios lo bendiga!

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