jueves 01 de abril de 2021 - 12:00 AM

La zona de confort nos deja inmóviles

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Me sorprende ver a tantas personas padeciendo la monotonía, el tedio e incluso el desánimo; es más, se la pasan diciendo que todo eso es algo ‘normal’.

Viven en una zona de confort y, de manera precisa, la permanencia en esa área los hace sentir ‘seguros’.

Se trata de un peligroso estado mental en el que las personas pretenden huir del miedo, del riesgo y de la ansiedad adoptando un estilo de vida rutinario que, en el papel, les trae un supuesto relajamiento.

Sin embargo, ¿Qué confort puede existir en una vida plana y llena de bostezos?

Siempre he creído que quien opta por quedarse en ese falso estado solo quiere huirle a su responsabilidad de crecer.

Estar mucho tiempo en el ‘sofá’ de la resignación, sin que la misma gente lo note, hace que se viva abandonado en un rincón. Y quedarse así hace que esa persona levante un gran muro de limitaciones personales y profesionales.

¿Es su caso?

¡Pilas porque podría estar perdiendo la oportunidad de vivir nuevas experiencias! También su salud se podría estar deteriorando en medio de una peligrosa lentitud.

No lleve sus expectativas al angustioso indicador del 0%, en donde nada lo motiva, nada lo sorprende y nada lo inquieta.

¿Por qué se llega a ese punto?

Esto sucede porque, de pronto, no ha entendido que la vida tiene que ver con la manera en la que se relaciona con lo nuevo y en cómo rompe con lo cotidiano.

Esta es una invitación a aprovechar al máximo la vida, a cristalizar sus sueños, a no quedarse anclado , a recrear su entorno, a realizar cosas distintas y, sobre todo, a apostarle a ser feliz.

No le estoy sugiriendo nada distinto a ser más creativo, a saber administrar su energía y a crecer con sabiduría y madurez.

No olvide que la vida tiene su propia cuota de riesgo y que le corresponde elegir el camino que lo lleve a un mejor puerto.

Yo sé que está en una dura etapa de incertidumbre, pero es mejor actuar y no quedarse esperando a que la vida lo cambie a totazos.

Deje de ‘pensar en negativo.

Más allá de que se vea obligado a entrar en un terreno desconocido, podrá aprender y nutrir su realidad.

Cada día tendrá que dar los pasos que sean necesarios para reinventarse y eso, en cierta medida, tendrá efectos positivos en usted, en su entorno y en general en las personas que están a su lado.

¡Lograr todo eso vale la pena!

Jamás piense que no será capaz de alcanzar sus metas; todo lo contrario, usted tiene todo por delante para demostrarse a sí mismo que puede llegar lo suficientemente lejos como usted mismo se lo plantee.

Reflexione y plantéese nuevos desafíos, de tal forma que cada día que pase avance y pueda decir que su vida se ha ido transformando para bien.

¡Dios lo bendiga!

CUÉNTENOS SU CASO

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al e-mail: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Vivo en un ‘agite’ que usted no alcanzaría ni a imaginar. Trabajo todo el tiempo, pues tengo demasiadas responsabilidades. También me toca participar en eventos sociales que le agregan más ‘corre corre’ a todo. Eso ha hecho que a veces ni pueda dormir pensando en los compromisos que he venido adquiriendo. Le echo cabeza a mi situación actual, pienso en lo que vendrá al siguiente día y al final termino embolatado y lleno de angustia. También he comenzado a sentir jaquecas. Estoy totalmente agobiado y no sé cómo desenredar todo este embrollo en el que me metí. Estoy atento a alguno de sus consejos. Muchas gracias”.

Respuesta: Debe bajar los niveles de estrés en los que anda, entre otras cosas, porque las exigencias del ‘día a día’ tienen la capacidad de multiplicar su desesperación. Es decir, debe mantener sus cosas bajo control.

Más allá de la agenda apretada en la que está inmerso, me preocupa el hecho de que no logre conciliar el sueño y que sean constantes sus dolores de cabeza.

Se lo digo porque el cuerpo siempre envía mensajes cuando el nivel de estrés empieza a ser lesivo para la salud; y por lo que interpreto en sus líneas, usted comienza a ser una víctima más del enemigo silencioso del estrés.

Percibo que se está enfermando y usted no ha querido darse cuenta del todo. Si la tensión y las preocupaciones se sobrepasan, todo puede traer consecuencias graves.

Vivir estresado hace que usted se angustie más de la cuenta y eso obviamente influirá en cada una de sus facetas cotidianas.

También deje la pensadera. Sea consciente de que esas ideas que revolotean en su cabeza desbordan sus emociones.

Lo que pretendo decirle es que debe darse cuenta de que su vida necesita paz. No deje que los afanes se conviertan en una ‘bola de nieve’ que, con el paso de los días, lo atosigará más hasta que llegue el punto de padecer más quebrantos de salud.

Antes de recomendarle técnicas específicas que le permitan bajarle la intensidad a ese desaforado ritmo que lleva, creo que debe hacer una evaluación seria y responsable sobre lo que quiere hacer con su vida.

Debe ser honesto y al mismo tiempo responsable sobre la cantidad de obligaciones que está asumiendo. Está a tiempo de hacer algo para detener todo este torrente de angustias. ¿No le parece?

También le recomiendo la fórmula que utilizaban nuestros abuelos en estos casos: hablo del 8/8/8 al día.

¿De qué se trata?

De dedicarle ocho horas al trabajo, ocho más al sano esparcimiento y las ocho restantes al sueño.

La verdad todo es cuestión de equilibrio: debe tener la capacidad de ser eficiente en su oficina, de asignarle el tiempo correspondiente a su hogar y a su vida social y, por supuesto, dormir lo suficientemente bien como para que su descanso lo recargue.

Y si está lleno de actividades sin fin y no le queda tiempo, necesita soltarse de tanta presión. Puede delegar algunas tareas laborales y debe dejar de asistir a cuanto evento social le inviten. La tranquilidad ‘alimenta’ más que la comida.

No se atormente más, libérese de tanto estrés. ¡Puede ser un asunto de vida o muerte!

BREVES REFLEXIONES

* ¡Hoy es un día hermoso! Llénelo de amor, de ilusiones, de felicidad y de gratitud a Dios por sus bendiciones.

* El puente más difícil de cruzar es el que separa las palabras de los hechos. ¡A veces nos falta arrojo!

* Podemos tener toda la experiencia de vida que deseemos, pero las emociones siempre nos sorprenderán.

* Le pedí a Dios todo en la vida y Él me dio vida para tener todo lo que yo quiera. ¡Hoy sé que todo está en mí!

* La tragedia no es la muerte; sino dejar de reír o de amar. Es dejarse morir dentro de usted, mientras está vivo.

* En todas las etapas de la vida deberíamos ser como la Luna, que sabe aceptarse en cada una de sus fases.

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